Emblemas, historias y joyitas poco conocidas de Puerto Madero

Emblemas, historias y joyitas poco conocidas de Puerto Madero

(CABA) El sol pega en el agua como un látigo. El viento suave dibuja ondas sobre el río. Olas, olitas ligeras, entre centelleos fugaces. Cuesta dejar de mirarlas. Pero en Puerto Madero también se ven otros cuadros.
Son composiciones nuevas, como el barrio. Un barrio que renació en los años ‘90, marcado por el lujo y el poder, y se transformó con oficinistas, estudiantes, vecinos en rollers y turistas, sobre todo, los fines de semana. Un barrio joven.

Pero no puede haber novedades sin historia. Así que es cuestión de prestar atención a ambas.
Al empedrado y a las (cada vez más) torres espejadas.

A los docks de ladrillo rojizo, huellas de “Argentina, granero del mundo” del 1900, ya renacidos como restoranes, drugstores, negocios y viviendas.

Con la Fragata Sarmiento (1897) el ejercicio es más fácil. Conectó y conecta lugares y tiempos, experiencias. Dio 37 vueltas al mundo. Y se cuenta que en 1906 Angel Villoldo entregó mil copias de La Morocha a su tripulación y el tango llegó a Estados Unidos, Europa y Japón.

Claro que uno no va a perderse ésos y otros íconos del barrio. El puente de la Mujer (2001), del valenciano Santiago Calatrava, con sus rectas y algunas curvas puestas a representar a una pareja bailando el 2×4. O la sede de la Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat, su corona de vidrio y sus cuadros de Turner, Berni y Warhol.

Pero tampoco debería perderse “la casita” modernista que el arquitecto húngaro Andrés Kalnay –quien diseñó la ex Cervecería Munich en 1927– construyó en esos años en la actual Azucena Villaflor 770. Allí donde funcionó la Cruz Roja y luego, tras años de abandono, fue cedida a una entidad judía que la restauró como templo y espacio comunitario.

Uno no debería perderse ni emblemas, ni historias ni joyitas poco conocidas, como ésa. Pero menos debería perderse al río. El río que sigue ahí, viejo y cambiando. Ahora que en vez de la espalda le damos la cara, se convirtió en una especie de acompañante “fijo” en los paseos, un hechizo que siempre está ahí, ondulando.

Dato: En el Pabellón de Bellas Artes de la Uca, ubicado en Alicia Moreau de Justo al 1300, exhiben la muestra Paisaje Americano, de Leonel Luna, sobre el arte frente a la “iconografía turística”. Hasta el domingo.

Posible recorrido:

1) Graneros del mundo. Los 16 docks originales fueron hechos entre 1900-5 por la empresa inglesa Wayss & Freytag para almacenar semillas de exportación. Pero tras la inauguración del Puerto Nuevo en 1919, la zona empezó a decaer. Recién en los ‘90 comenzó la recuperación: reciclaron estas construcciones con ladrillo a la vista y hierro. A lo largo de Alicia Moreau de Justo.

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2) Museo flotante. La Fragata Sarmiento, botada en 1897, fue la innovación de la época. La construyó el astrillero Laird Brothers, de Liverpool, Inglaterra. La construyó segura, ágil y poderosa. Mide 85,5 metros de eslora (largo) y 13,32 metros de manga (ancho), y tiene un calado promedio de más de 5 metros.
Pero se destacó en aquellos años porque al casco acero lo blindaron con madera y cobre; porque pesaba 2.800 toneladas con la carga completa, así que no fallaba en movilidad, y porque además de tres palos con velas, tenía motor a vapor, uno de de 1.800 caballos de fuerza.

Para combatir, la habían equipado con seis cañones, dos ametralladoras y tres tubos lanzatorpedos. Pero no los usó. Tuvo otros destinos. Entre 1889 y 1938, hizo 37 viajes alrededor del mundo y después se convirtió en un buque escuela. En 1962 fue declarada Monumento Histórico Nacional. Un museo de viajes y misiones oficiales. La Fragata Sarmiento representó a Argentina en la coronación de Eduardo VII de Reino Unido, en 1902; los festejos del Centenario de la Independencia de México, en 1910; la apertura del Canal de Panamá, en 1914; y la inauguración de la estatua del general San Martín en Boulogne Sur Mer, Francia, en 1909, entre otros acontecimientos.

Está en el Dique 3 de Puerto Madero, donde puede visitarse todos los días. Más información en su página web.

Dato: Mirá bien la proa. El mascarón tiene la efigie de la República Argentina.

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3) Amores pesados. Hace 5 años que los candados con corazones, leyendas (“Todo es poco”, por ejemplo) en distintos idiomas o sólo los nombres de enamorados aparecen en el Puente de la Mujer (2001), cerca de una imagen de la virgen. Romántico para algunos. Pintoresco para otros. Y, en cantidad, peligroso para todos. En un mes sacaron 10 kilos distribuidos en 20 metros o dañarían las barandas. En el Dique 3, frente a la Fragata Sarmiento.

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4) De Colección. La sede de la de arte de Amalia Lacroze de Fortabat abrió en 2008. Fue diseñada por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, con un techo curvo de cristal y parasoles que permiten regular la luz natural y que se convirtieron en uno de sus sellos. Actualmente se exhiben unas 180 obras, de grandes artistas locales, como Antonio Berni, e internacionales, entre ellos, Pieter Brueghel II, maestro flamenco de la fantasía “infernal” del XVII; el inglés Turner, genio de la luz del siglo XIX; Dalí, y Warhol. Además, la institución expone muestras temporales. Desde el 20 se podrá visitar Ojo, con obra reciente y de antología de Marcia Schvartz (Buenos Aires, 1955). En Olga Cossettini 141. Más información en su página web.

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5) “Pasionaria”. Así, como suele llamarse a una flor silvestre, se titula esta obra de Marcela Cabutti (La Plata, 1967), que ganó en 2009 el Premio Arnet a Cielo Abierto, entre 100 trabajos locales y del exterior. La pieza es de acero. Mide 3 metros y pesa de 1,5 toneladas. “Algunos recordarán la leyenda de Anahí, otros inventarán la historia de un gigante enamorado (…) o imaginarán que bajo los edificios hay naturaleza desatada, dispuesta a emerger de la forma que sea”, comentó su creadora. Está en Pierina Dealessi y Mariquita Sánchez de Thompson, Dique 4. NR

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