Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

El Velódromo se transformará en complejo deportivo

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Macri le pidió a la Legislatura que lo autoricen a demoler las tribunas; propone construir allí las oficinas del comité organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud y un complejo deportivo.

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(CABA) El gobierno porteño pidió ayer autorización a la Legislatura para demoler el Velódromo de la Ciudad de Buenos Aires, situado en el parque Tres de Febrero de Palermo, a raíz de “las malas condiciones” de la estructura y con el propósito de destinar ese espacio a “diversos fines públicos”.

“El Velódromo y las estructuras que lo componen se encuentran desde hace varios años en situación irregular, debido a su ocupación por diversas instituciones, constantes intrusiones y la radicación de asentamientos ilegítimos”, indicó el jefe de gobierno, Mauricio Macri, en el proyecto que envió a los diputados para avanzar en el desmantelamiento de la pista de ciclismo inaugurada en 1951 y que cuenta con nomenclatura de protección histórica (APH).

En rigor, lo que el jefe de gobierno de la ciudad le solicita a la Legislatura es dejar sin efecto la protección histórica que tiene la construcción, para luego avanzar sobre la demolición.

En el espacio, de 4,5 hectáreas, situado en Figueroa Alcorta y Belisario Roldán, el macrismo pretende montar, después de demolida la estructura de las tribunas, las oficinas del comité organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud, que en 2018 se realizarán en Buenos Aires.

“Es la única forma de avanzar porque estamos en una especie de trampa. Con la catalogación que tiene el predio no podemos hacer nada, además de la inseguridad que representa la estructura”, indicó a LA NACION el subsecretario de Deportes porteño, Francisco Irarrázaval.

En el proyecto de ley se indica que un dictamen de la Guardia de Auxilio demostró que la edificación “presenta distintos tipos de deterioro provocados por la degradación de materiales, debido al transcurso del tiempo”.

“En vistas del estado inutilizable de las estructuras, se propicia su desafectación y demolición para destinarlas a diversos fines públicos”, consigna el texto enviado por el Poder Ejecutivo.

La pista peraltada de 333,33 metros de perímetro, que la Unión Ciclista Internacional homologó en la misma categoría que la de los principales velódromos olímpicos del mundo, presenta grietas y fisuras, y dos árboles frondosos crecen sin obstáculos en el medio del circuito. Desde hace 15 años no se usa.

“Lo que queremos es demoler las tribunas. Hay una parte del peralte que se va a fortalecer, pero no para ser usado como pista de competencia de bicicletas. Y después ver qué hacemos con el óvalo”, agregó el funcionario. La idea es que, además de las oficinas del comité organizador de los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018, pueda haber allí una pista de rollers y skates.

La ciudad ya cuenta, sin embargo, con un avanzado proyecto de parque para la práctica de deportes extremos en el predio de lo que fuera el balneario Saint Tropez, en la Costanera Norte.

El anteproyecto de Deportes también incluye un sendero de siete metros de ancho para circular en bicicleta, por lo menos dos estaciones aeróbicas, cuatro canchas de fútbol cinco y un bicicletero para dejar las bicis durante días, como el que existe en el circuito KDT.

Hoy, el lugar es utilizado por la comisaría 23a., situada en Santa Fe y Gurruchaga, como depósito de autos judicializados, mientras que la empresa Mantelectric -que se dedica a obras en espacios públicos como, por ejemplo, la iluminación- tiene allí una base de operaciones.

Según el gobierno, hasta que sea demolida la estructura estos ocupantes aportan seguridad y un mínimo mantenimiento al predio.

Éste no es el primer proyecto que se presenta para recuperar el Velódromo: en 2004 la gestión de Aníbal Ibarra proyectó demolerlo y convertirlo en un nuevo espacio público.

La iniciativa requería entonces una inversión de 17 millones de pesos que iban a ser aportados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Las estructuras de hormigón iban a ser transformadas en terrazas jardín que harían las veces de paseo y de lugares de observación del paisaje; estarían unidas por una pasarela con una glorieta que las vincularía, similar a las que hay en el Rosedal, de Palermo.

El Velódromo fue inaugurado por el presidente Juan Domingo Perón en 1951, para los Juegos Panamericanos de ese año. Luego fue entregado en custodia al Club Ciclista Nacional. En 1955, el gobierno militarse lo cedió a la municipalidad porteña.

Más tarde, en 1979, el predio estuvo a punto de ser entregado en concesión a la Unión Argentina de Rugby (UAR), pero las quejas de la Federación Ciclista Argentina lo impidieron. Y el último espectáculo se presentó allí en 1998: el grupo De La Guarda interpretó Doma . Ese año la Asociación Argentina de Tenis (AAT) presentó ante el gobierno porteño un proyecto para convertirlo en un centro de entrenamiento de tenis, pero el proyecto también quedó en la nada.

Fuente consultada: La Nación

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