Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

#Opinión El traspaso de los subtes y el compromiso de los porteños

Nos adentramos en una etapa de firme mejoría en el servicio, pero apelando a la paciencia de los usuarios, ya que las inversiones y reparaciones se verán en el mediano plazo. Francisco Quintana* Desde hace un par de días, el servicio de subtes está a cargo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata de una decisión política que sigue apostando a honrar la autonomía, reconocida a nivel constitucional,...

Nos adentramos en una etapa de firme mejoría en el servicio, pero apelando a la paciencia de los usuarios, ya que las inversiones y reparaciones se verán en el mediano plazo.

Francisco Quintana*

Desde hace un par de días, el servicio de subtes está a cargo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata de una decisión política que sigue apostando a honrar la autonomía, reconocida a nivel constitucional, y pretende mejorar la calidad de vida y la seguridad de quienes transitan por la Ciudad, objetivo último de este gobierno local.
Precisamente, la iniciativa del Jefe de Gobierno obedece a la convicción de que los porteños, como así también los vecinos del área metropolitana, merecen viajar en mejores condiciones. La ley establece herramientas regulatorias y económicas que generan un marco de condiciones para que la Ciudad pueda contar con un subterráneo acorde a sus necesidades. Una vez más, se asumen responsabilidades y enfrentar un nuevo desafío, frente a la pasividad de los funcionarios nacionales.
Ahora, con certeza, nos adentramos en una etapa de firme mejoría en el servicio, pero apelando a la paciencia de los usuarios, ya que las inversiones y reparaciones se verán en el mediano plazo. Sin embargo, este proceso necesita venir acompañado de un cambio en los hábitos de quienes utilizan el servicio. Debemos entender que el subte es nuestro, y como tal, es necesario comprometernos con su cuidado, porque lo público es, por definición, de quienes lo usamos. Esto requiere comprender que las inversiones necesitan ser a mediano y largo plazo, para no ser parches, sino soluciones.
La frecuencia, el estado de los coches, la limpieza de las estaciones y la seguridad son algunos de los aspectos que se deben mejorar en un medio de transporte que era motivo de orgullo para los porteños hace un siglo y que hoy contemplamos en decadencia.
Sin ir más lejos, el mejor contraste lo encontramos en la Línea A, que une Plaza de Mayo con Flores, inaugurada en 1913. Fue la primera de América Latina y del hemisferio sur. Una Argentina pujante mostraba con orgullo ser una adelantada en materia de transporte público. Desde su apertura, los coches eran los ?La Brugeoise?, de origen belga.
Pero la negligencia de los funcionarios nacionales, llevó a que recién un siglo después y en manos de la Ciudad, tenga lugar la demorada refacción y mejora de dicha línea, de acuerdo a lo sugerido por una auditoría externa.
Los coches, hoy ya dignos de ser considerados como piezas de museo, serán reemplazados por unidades 0 km, dotadas de mayor confort y mejores medidas de seguridad. Además, se inaugurarán dos nuevas estaciones (Flores y San Pedrito), ampliando en más de 4km. el recorrido y aumentando, en consecuencia, la cantidad de habituales usuarios.
Con estos cambios, la Ciudad podrá volver a sentirse orgullosa de un medio de transporte que la distingue, acorde a la tecnología vigente y a la altura de las demandas de los ciudadanos, respetando el espíritu de nuestra Constitución, afirmando una vez más la autonomía de la Ciudad.
*Legislador porteño PRO

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