Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

El top 10 de las heladerías barriales de Buenos Aires

Gusto y tradición.

Existe todo un mundo por descubrir fuera de las grandes cadenas; estas son las diez favoritas de Revista JOY.

HELADOS1

(CABA)  Según Revista JOY, más allá de las heladerías con delivery que están en los centros comerciales, “queda un mundo por descubrir fuera de las grandes cadenas”. Por eso hicieron este conteo con diez heladerías barriales de la Ciudad y alrededores.

1. Lado Bueno: Con apenas 12 años, esta heladería pinta para leyenda. El secreto de su éxito: los extras, como nueces, frutillas, merengues o Rocklets, que se siembran generosamente al momento de servir. Las almendras, acarameladas y tostadas. Ni hablar del Maracuyá, el Dulce de leche bombón o la Tarta de manzana. De Paternal se expandió a Villa del Parque y Belgrano. Está para conquistar el mundo.

(Artigas 1802 (Paternal) y sucursales / T. 4585-5050)

2. Monte Olivia: ¡Qué esquina! Dan ganas de tener toda la vida para sentarse y probar sus más de 60 sabores mirando la plaza de Villa Devoto. Con 43 años en el barrio, Monte Olivia tiene la vaca atada. Difícil competir contra ese cucurucho de Chocolate amargo y Mousse de limón. O contra el encanto de ese local en forma de U donde en verano la gente espera hasta 50 minutos sin chistar.

(Fernández de Enciso 3999, Villa Devoto / T. 4504-4050)

3. El Piave: Los vecinos de Wilde lo saben desde 1955: El Piave la rompe. También lo supieron (tiempo más tarde) en Pinamar y en Villa Gesell. Locales grandes, con patios para pasarse la tarde entera. Helados de delirio. Los de siempre y también de Kiwi, Ananá al champagne, Arroz con leche, Mousse de frambuesa, Lemoncello. y el Dulce de leche della nonna, con brownies bañados en Tía María y dulce de leche casero.

(Av. Mitre 6282 (Wilde) y sucursales / T. 4207-3971)

4. Daniel: Daniel Paradiso es un innovador. Se ve que siempre fue un adicto al quiosco, y lo llevó a sus helados, donde patentó los de alfajor de chocolate (por no decir alfajor Havanna. es igualito, igualito), Bananita (¡Dolca!), Danicol (Mantecol, en términos egocéntricos). La gente del Norte jura que fue el primero en ofrecer estas fusiones de golosina con helado. Sus doce locales ya llegaron desde el norte hasta Núñez, pero el posta, posta, está en Victoria. Es el orgullo de Daniel y tiene hasta juegos para chicos. Y de paso: precios muy competitivos, eh.

(Pte. Perón 3374 (Victoria) y sucursales / T. 4746-6006)

5. Peppino di Napoli: Una buena al salir de la oficina: pasar por Peppino y llevarse un cuarto de Chocolate a la naranja para comer en el subte. Los sufridos mártires del microcentro se merecen un buen helado de Bailey´s de esta heladería chiquita, discreta, contundente, que lleva 42 años en ese local de pisos de mármol y mesitas redondas. El auténtico Peppino era José Ragozzino, tano, de Nápoles por supuesto. Hoy atiende su amigo Nino. Peppino tiene también otro local en esa zona que ahora algunos llaman “altos de San Telmo”.

(Carlos Pellegrini 787 y Tacuarí 1092, Centro / T. 4394-0660)

6. Vía Toscana: No se trata sólo de comer helado, sino de un plan de fin de semana. A esta perlita del Tigre no hay con qué darle. Instalada en el Paseo Victorica, frente al río Luján, ofrece un entorno tan placentero como sus helados. La cremosidad de los sabores es legendaria. Los entendidos afirman que Vía Toscana cambia el viejo concepto de “veteado” de dulce de leche por “chorreado”, y que el Tiramisú tiene grandes pedazos de bizcochuelo borracho. Además, es un placer para los aburridos: la lista de sabores no se termina nunca, con delirios como Cocktail exotique, Magnolia cheesecake o Bienmesabes (un postre canario).

(Paseo Victorica 1648, Tigre / T. 4749-2972)

7. Chinchín: ¿Cómo no lo pensaron antes? Chinín es la heladería más reconocida -y recomendada – de todo el partido de San Martín y, para muchos, de todo el cercano oeste. Sus méritos son muchos: cuatro décadas de tradición italiana, 60 sabores, un Mousse de limón único. Pero el detalle de categoría lo da el estacionamiento, con espacio para casi setenta autos. En las noches de verano, el descapotable garpa: permite sentirse en una estudiantina de Hollywood al mismo tiempo que se disfruta un cucurucho de Banana split.

(Ruta 8 y Pueyrredón, San Martín / T. 4755-4964)

8. Arnaldo: Un hit absoluto en Olivos. La clave del éxito es una relación precio-calidad insuperable. El único problema es que no hacen delivery, por lo que se genera un caos de tránsito sobre Avenida Maipú cuando decenas de autos se estacionan en baliza frente a su local. Queda a pocos metros de la quinta presidencial.

(Av. Maipú 2327, Olivos , y sucursales en Munro y Martínez)

9. Cadore: Generaciones de villadelparquenses avalan este mito. Con un precioso local histórico en Cuenca y Nazarre, la familia Olivotti sigue atendiendo en persona; si no pregúntenle a Edi, que hace más de 40años que está al pie de los tachos. Los fanáticos mencionan el Limón y el Dulce de leche, y aseguran que los helados de Cadore no se derriten. Hay otro local en el centro, Corrientes y Rodríguez Peña, para los expatriados del barrio.

(Cuenca 2977, Villa del Parque / T. 4503-4837)

10. Mocambo: En una esquina perdida de Congreso, espera Delicias del Sur, mousse de dulce de leche con chocolate en rama, con un precio más que alentador y una atención que invita a quedarse. El creador es Oscar Luna, tercera generación de familia de heladeros y -por una vez- no italiano sino chileno, que atiende junto a un staff panamericano de chicos artistas, todos músicos o pintores. Se puede elegir el helado en vasito de pasta, de plástico o de vidrio, para tomar en el salón. No hay sucursales, lo sentimos.

(Pichincha 501, Congreso / T. 4941-0271)

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