Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

A cinco meses de la Tragedia de Once, subtes y trenes tienen peores servicios

Si bien la excusa oficial menos miserable por la Tragedia de Once -que mató a 51 personas incluida una embarazada- fue que, por el crecimiento económico, aumentó la cantidad de pasajeros y eso contribuyó al colapso del sistema ferroviario. Ahora, por el anuncio oficial de inversiones en el ferrocarril Sarmiento la cantidad de servicios bajó considerablemente. Mientras tanto, a partir del anuncio de abandono del Subte, celebrado por el macrismo...

Si bien la excusa oficial menos miserable por la Tragedia de Once -que mató a 51 personas incluida una embarazada- fue que, por el crecimiento económico, aumentó la cantidad de pasajeros y eso contribuyó al colapso del sistema ferroviario. Ahora, por el anuncio oficial de inversiones en el ferrocarril Sarmiento la cantidad de servicios bajó considerablemente. Mientras tanto, a partir del anuncio de abandono del Subte, celebrado por el macrismo y el Gobierno nacional, también la circulación y frecuencia de los servicios de ése sistema de transporte se redujeron. El resultado, en ambos casos, es que, con y sin intervención, se viaja peor.

(Ciudad de Buenos Aires) Por la falta de fondos para mantenimiento, la empresa Metrovías decidió retirar de circulación 20 formaciones en el Subte y el Premetro. Salvo en el caso de la línea D, en el resto de los subterráneos los nuevos intervalos de espera en los horarios pico son mayores que los que existían entre 1994 y 1996 .

De acuerdo a un relevamiento efectuado por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) -la empresa de subtes que depende de la administración porteña– la degradación del servicio se aprecia al comparar las frecuencias actuales y las que rigieron en los primeros tres años de la conceción. La Línea A, de un intervalo de 3,15 minutos saltó a otro de 3,40; en la Línea B, la frecuencia pasó de 3,30 a 3,32 minutos; en la Línea C, el tiempo de espera subió de 3 a 4 minutos, mientras que la Línea D es la única que no empeoró, ya que antes era de 3,45 y ahora quedó en 3,34 minutos. Línea E: la frecuencia varió de 4,45 a 6,38 minutos, y en el Premetro, que fue donde más se sintió el impacto, el tiempo de espera pasó de 4,45 a 8,17 minutos. Mientras esto sucede, coches traídos desde China esperan a la intemperie en playones de Docksud a ser utilizados en alguna de las líneas.

En tanto, la línea Sarmiento, que por decisión del Gobierno nacional, tras años de manejo corrupto de los subsidios, dejó de ser operada por la empresa TBA, en junio —el primer mes de control de la nueva concesionaria- operó un total de 6.819 trenes, la segunda peor marca desde que había sido privatizada a mediados de los años 90.

La situación promete empeorar en lo que resta del año. A partir del 30 de julio, se pondrá en vigencia un acotado diagrama de servicios por, según el Gobierno, la necesidad de contar con más horas de trabajo para realizar las demoradas obras que requiere la línea.

La conclusión es desoladora: la bonanza económica de la era kirchnerista costó la vida de 51 personas, pero esa misma bonanza no está a la vista en el sistema de transporte público, ni en el Subte ni en el tren, donde cada día se viaja peor y con mayores riesgos de que se desate una nueva tragedia, diagnóstico en el que coinciden especialistas, concesionarios, gremios y pasajeros.

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