Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

El PRO busca trasladar a los manteros de la peatonal Florida

El proyecto del Gobierno porteño plantea que los artesanos se instalen en la Plaza Roberto Arlt. Los manteros protestan: “no habrá puestos para todos” Seis meses después de desalojar con la Policía Metropolitana a los manteros de la calle Florida, el Gobierno porteño planea su ofensiva final contra la venta callejera en la peatonal más emblemática del país. Ahora será el turno de los artesanos: a partir de junio, no...

El proyecto del Gobierno porteño plantea que los artesanos se instalen en la Plaza Roberto Arlt. Los manteros protestan: “no habrá puestos para todos”

Seis meses después de desalojar con la Policía Metropolitana a los manteros de la calle Florida, el Gobierno porteño planea su ofensiva final contra la venta callejera en la peatonal más emblemática del país.

Ahora será el turno de los artesanos: a partir de junio, no se les permitirá más permanecer en Perú, la continuación de Florida entre Rivadavia y Belgrano.

En los despachos oficiales afirman que la salida fue concensuada y que los vendedores serán reubicados en su totalidad en la plaza Roberto Arlt, a dos cuadras de la peatonal.

Pero no todos quieren mudarse, y algunos afirman que aún no fueron notificados, por lo que se espera que haya más resistencia de la que el oficialismo quiere admitir.

Proyecto polémico. Para evitar el conflicto, el Gobierno apuesta a crear en la plaza ubicada en Rivadavia y Esmeralda una feria formal con puestos similares a los que hay en Plaza Francia, que estará abierta todos los días de 9 a 18.

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público, a cargo del traslado, negoció con Cultura que se coloque allí una nueva parada del bus turístico. De esta forma, esperan hacer la propuesta más atractiva y generar menos cuestionamientos.

“Los turistas bajarán especialmente a comprar; sabemos que no es lo mismo que Florida, por eso les damos ese plus”, explican sus impulsores.

“A esto se le suma que la plaza queda justo frente a la puerta trasera del Café Tortoni, por lo que van a poder mantener un buen nivel de ventas”, se entusiasman.

Los arreglos ya están avanzados y se espera que finalicen el mes que viene. Si no hay ningún atraso en las obras, apenas se inaugure la nueva feria, se les dará la posesión a los artesanos. Y se le prohibirá permanecer en la calle.

Para eso, se les indicará a los 18 inspectores municipales y 20 policías de la Metropolitana por turno que patrullan Florida desde enero, que extiendan el control tres cuadras más hasta la avenida Belgrano.

El Gobierno promete que la feria tendrá lugar para hasta 180 vendedores, y que el único requisito será pasar un examen en la Dirección de Ferias y Mercados para demostrar que cada interesado es un artesano genuino y no un revendedor. Sin embargo, muchos de los que trabajan en Perú aseguran que informalmente fueron notificados de que el número final de lugares no llegará a 100.

En noviembre del año pasado, el censo organizado por la Defensoría General de la Ciudad, por iniciativa del ex juez Roberto Gallardo, arrojó que había en toda Florida unos 260 artesanos. Las tres cuadras de Perú donde hasta ahora se puede vender no son homogéneas, y si bien algunos aceptan el acuerdo con el ministerio que dirige Diego Santilli, hay otros que se resisten a la mudanza.

“A muchos nos van a echar sin darnos ningún puesto, porque nos ponen trabas y solo anotan a los que tienen algún amigo adentro”, se queja Fabián desde su manta cerca de Avenida de Mayo. Algunos dudan también de la rigurosidad con que se toma el examen habilitante. “Se lo dan a cualquier mantero que solamente revende cosas prefabricadas, y no queda lugar para los que trabajamos con nuestras manos”, se molesta.

“Vamos a intentar mantenernos organizados hasta último momento, porque nos quieren eliminar, y no lo aceptamos”, anticipa Federico Paredes, que vende sus productos a media cuadra de la Legislatura. “No entendemos por qué nos sacan, porque nosotros no competimos con los comerciantes, esto es otra cosa y podemos convivir”, se lamenta.

La justificación oficial viene de la ley aprobada por iniciativa del PRO en diciembre del año pasado que prohíbe la actividad de los manteros. Pero desde la oposición cuestionan la legalidad de un nuevo desalojo. “Los artesanos no estaban incluidos en la norma que se votó porque no representan una competencia desleal para los comerciantes”, advierte la diputada Claudia Neira, de la comisión de Protección y Uso del Espacio Público.

En enero, cuando los manteros fueron echados de Florida, se produjeron varios enfrentamientos con la Metropolitana. Finalmente, la situación se calmó y muchos de los vendedores se mudaron a otros barrios.

Según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) actualmente existen unos 2.700 manteros que facturan unos $ 220 millones mensuales con un promedio diario de ventas de casi $ 9 millones en total. El estudio aún no abarca zonas nuevas donde antes la presencia de los manteros era marginal, como por ejemplo la Costanera Sur junto a la Reserva Ecológica.

En ese momento, el macrismo argumentaba que los manteros vendían mercadería ilegal y se organizaban en “mafias”. En un principio, se buscó diferenciar a los artesanos, por lo que se les permitió permanecer. Por eso, se espera que la nueva ofensiva traiga otro conflicto en la peatonal. “Se viene la represión”, se lamentaba un grupo de artesanos.

Fuente: Edición impresa Diario Perfil

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