Buenos Aires, 23/11/2017, edición Nº 1835

El PRO busca adoctrinar a sus fiscales para que sean “ninjas del escrutinio”

Así lo define la Guía para líderes de fiscales testigos que los responsables de la campaña repartieron entre sus filas. El "manual" también difunde consejos para transmitir datos sin descuidar el recuento.

Por Federico Mayol

(CABA) “El fiscal testigo es un ninja del escrutinio. Sin perder de vista el recuento de votos, tiene que poder pasar esos datos en cuanto tenga la oportunidad. No debe levantar la sospecha de que esa mesa es la testigo, si no van a buscar la forma de entorpecer ese trabajo”.

Ninjas del escrutinio. Así define el comando de campaña bonaerense del PRO a sus fiscales testigos, encargados de fiscalizar las mesas designadas por los estrategas electorales con las que Mauricio Macri contará para conocer la tendencia en la provincia de Buenos Aires apenas cerrados los comicios, en la tarde del próximo domingo.

“¿Cuál es la importancia de ser fiscal testigo? Tiene un rol fundamental ya que garantiza al partido la posibilidad de tener un boca de urna inmediato que permita a los candidatos conocer la tendencia de los resultados y amoldar sus discursos en función de ellos”, es una de las explicaciones vertidas en la Guía para líderes de fiscales testigos que los responsables de la campaña provincial repartieron entre sus filas para adoctrinar a la tropa, y al que accedió Infobae.

El documento está destinado a los jefes de esos fiscales, a cargo de la coordinación y capacitación de grupos de “entre 25 y 35 personas que sean técnica y políticamente capaces de fiscalizar las mesas testigo que le sean otorgadas en la PBA y comunicar los resultados finales del escrutinio al comando de campaña”.

En territorio bonaerense, donde Macri se juega gran parte de la elección del domingo, distribuyócientos de mesas testigo en las secciones electorales, distribuidas estratégicamente en municipios como Escobar, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, Luján, Malvinas Argentinas, Merlo, Moreno, San Miguel, Pilar, Tigre, Florencio Varela, Berazategui, Ayacucho, Dolores, Tandil, General Pueyrredón o Santa Clara del Mar. En las PASO, el PRO había diseminado más de 550 mesas a lo largo de la provincia de Buenos Aires.

El folleto explicativo detalla a los jefes de estos fiscales una serie de tareas a llevar a cabo antes, durante y después de la elección, como “re-chequear durante el sábado previo a los comicios el compromiso de cada uno de los fiscales” u “organizar y/o sugerir la logística de cada fiscal titular (transporte, alimento, etcétera)”.

Una mezcla de coordinación, logística y motivación para no fallar el día de la votación: “Establecer un punto de encuentro con los fiscales titulares y suplentes a las 6 AM, o chequear telefónicamente que todos los titulares se estén dirigiendo a destino”. “Antes del cierre de mesas, verificar que tenga en condiciones todos los materiales para el escrutinio y nuevamente hacer énfasis en las claves de sus tareas como testigo”, propone el manual.

Tras las primarias de agosto, dentro del PRO hubo un fuerte debate interno entre los impulsores de la red de voluntarios que se esforzaron con dudoso éxito por fiscalizar el voto bonaerense, y el ala más dura, que está convencida de que la única forma de cuidar los votos es con plata. Con arenga y mística, explican, no alcanza. Lo desnuda el folleto explicativo dentro de las tareas contempladas para los líderes de los fiscales testigos después de la elección: “Asegurarse de que el fiscal no se retire de la mesa hasta que el telegrama sea retirado del establecimiento por el correo, verificar que todos los fiscales tengan la movilidad para regresar, y coordinar el pago”.

Los organizadores de la logística electoral del PRO en tierra bonaerense también alertaron a sus cuidadores de votos de eventuales “situaciones conflictivas que podrían presentarse durante el transcurso del escrutinio: robo de boletas, robo de urnas, votos recurridos e impugnación y demás situaciones hostiles“. Verdaderos “ninjas del escrutinio”.

Después de las primarias y de la polémica desatada tras las elecciones tucumanas, desde el macrismo tomaron nota de la necesidad vital de contar con un sistema de fiscalización aceitado. No solo en la cantidad –las fuentes macristas prevén casi 40 mil fiscales entre distritales, testigos y generales, casi 5 mil más que en las PASO–, sino también en lo cualitativo. Dispuestos a defender el voto hasta con el cuerpo. “Esta vez vamos a ir a pelear en serio“, advierte un candidato a intendente de la tercera sección del conurbano bonaerense que blanquea las flaquezas de las elecciones pasadas.

Desde el PRO ajustaron el engranaje de fiscalización desde agosto hasta estos días no solo por la complejidad social, cultural y política del barro bonaerense, sino por la creencia de que Vidal tiene chances de propinarle un golpazo al peronismo en general y a la candidatura de Aníbal Fernández en particular. Lo de Vidal, juran en el comando de campaña provincial, va en serio. Por eso los cambios en el diseño de la boleta de Cambiemos. Volaron de la papeleta la imagen de todos los aspirantes legislativos –con excepción de Mariana Zuvic, postulante al Parlasur nacional– y hasta la del candidato a vicegobernador, Daniel Salvador. Ahora sobresale, enorme, la cara de la vicejefa porteña. En decenas de municipios, de hecho, la candidata a gobernadora incluso mide bastante más que Macri.

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Fuente: Infobae

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