Buenos Aires, 24/08/2017, edición Nº 2083

El precio del café aumenta y el hábito se transforma en un lujo

La inflación.

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(CABA) El cafecito de la mañana es un ritual que el paso de los años no cambia ni desgasta. Sin embargo, la tradicional frase “salimos a tomar un café” se está convirtiendo en un lujo. Se debe a que dejó de ser accesible al bolsillo de los porteños.

Los precios de un clásico cortado ronda los $25 en los bares más tradicionales, mientras que Retiro y Puerto Madero se perfilan como las zonas cafeteras más caras de la Ciudad: el pocillo puede llegar a $35. La tendencia refleja un cambio de hábito en el consumo: cada vez más gente prefiere disfrutar el café en casa, con las máquinas o cafeteras -algunas con cápsulas Nespresso o Dolce Gusto por ejemplo- que preparan los gustos y las combinaciones más diversas. ¿Las causas? La inflación y la devaluación del peso frente al dólar, necesario para importar los granos.

Con una baja de la demanda que ronda el 11% en los cafés porteños, el empresario Martín Cabrales (quien conduce la histórica empresa familiar) asegura que “el café es un producto estable, más allá de que suba o baje el precio. A pesar que en los últimos tiempos se consume más en las casas, el café en Argentina es un tema cultural”.

El Café Tortoni es uno de los bares emblemáticos de la Ciudad. Ubicado en avenida de Mayo al 800, es una visita obligada tanto por turistas locales como internacionales. Allí, el precio de un café se ubica en los $25. Sobre la avenida Rivadavia en la esquina con Junín está el Café de los Angelitos: un pocillo cuesta $24. Un histórico porteño también es el Café La Biela, donde un cafecito se puede conseguir por $22.

Más allá del “clásico cafetín de Buenos Aires”, las cadenas de cafeterías también pisan fuerte en los últimos años. Café Martínez, por ejemplo tiene una carta de precios que varía según la zona de sus locales, ya sea en Capital Federal o Gran Buenos Aires. El precio del café en pocillo en un local ronda los $23, mientras que en un shopping llega a $28 y en San Miguel por ejemplo baja a $19. En sintonía, Havanna también tiene un costo que varía según el barrio donde estén ubicadas sus cafeterías. El café chiquito cotiza $23 y en jarrito cuesta en promedio $27. Otra de las clásicas cadenas es Bonafide: un cortado o una lágrima en jarrito ronda los $28.

Desde la Cámara Argentina del Café sostienen que no establecen precios de ventas y que el valor de cada café depende de la zona y de la cafetería.

Mientras que Luis María Peña, vicepresidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés de la Ciudad aclara: “Las ventas bajaron a la mitad y los costos fijos representan un porcentaje más alto sobre el precio final del producto”. Asimismo dan cuenta que desde el año 1996 hasta hoy se triplicaron los locales: “Esto puede afectar el rendimiento del empresario. No es lo mismo competir contra algunos locales más dispersos que contra muchos que se ubican en la misma manzana”, puntualizó Peña.

Fuente: La Razón

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