Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

El poder de la cola de Jaqui Pietrani

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(CABA) Jacky Pietrani (32) es una bailarina que formó parte de la obra “Escandalosas” junto a Carmen Barbieri y Moria Casan. Pero esta vedette se hizo conocida hace un par de meses cuando tuvo una cena privada con Diego Maradona en su última visita a nuestro país y el astro del fútbol la invitó a Dubai para que participara del festejo de su cumpleaños.

Pero la idea no le gustó nada a Rocío Oliva, quien le prohibió al Diez que la pulposa bailarina viajara. En la charlaj confesó: “Diego se dio cuenta que yo no era la clase de chica para tener una historia. No todas las fiestas con él significa que deber tener sexo”, disparó.

-¿Cómo impactó en vos ésta repentina aparición en los medios?

-Nunca me lo esperé. Desde que fui invitada a cenar con Diego Maradona, fue todo muy rápido. El tema es que Moria (Casan) lo ventiló y lo trató de tomar como “un juego” pero para mí no lo es. Tengo en claro quién soy y no dejo que me lastime. Trato de seguir mi vida con normalidad, haciendo actuación, canto y mantener esto de la prensa que ayuda a ser reconocido.

-Hace rato que estas trabajando en teatro…

-Hace cinco años que laburo con Carmen (Barbieri) y Moria (Casan) y no me conocía nadie. Reconozco que desde lo de Diego, ahora de una forma u otra se fijan en mi trabajo, que no es poco.

-¿Te molesta a las vedettes las tilden de “gatos”?

-Eso suele pasar y la verdad es que no tiene nada que ver. Quizás es un mito, pero también puede ser porque estamos más expuestas y nos cuesta menos mostrar el cuerpo en comparación a una secretaria. Esto de los “gatos” existe también entre las secretarias que quieren obtener un ascenso en su puesto de trabajo con su jefe. Que se ponga el sayo a la que le quede, hay mucho gato camuflado.

-¿Al hombre de poder le gusta la vedette?

-Sí, le gusta la mujer exuberante, con cola y lolas. Al hombre con poder le es más fácil llegar a una vedette, porque a lo mejor un tipo común no se atreve a acercarse.

-¿El hombre poderoso rinde más en la cama que el hombre humilde?

-Eso no te lo puedo decir porque nunca estuve con alguien poderoso. Creo que el humilde tiene mucho para brindar, el poderoso tiene una soberbia inconsciente, un valor agregado. El tipo piensa que por tener un auto importado o porque puede pagarte un viaje, es capaz de conquistarte rápido. Además, el hombre que siempre regala algo para conquistarte, es inseguro.

-Pero a las vedettes les encanta esto de los “regalos”.

-Sí, a mis compañeras les encanta tener un hombre adinerado, que las saque a comer sin importarles el gasto. Quizás porque nuestra profesión es pasional, pero no da mucho dinero. No las estoy justificando pero hay muchos casos de chicas que consiguieron un hombre poderoso.

-Decime uno de ellos.

-Pamela David, que está con el dueño de América. A ella le da otro lugar, hoy es conductora de un programa de televisión. Por ejemplo, una amiga mía es la Niña Loly. El otro día estábamos en la fiesta de América y ella me comentaba que hoy todo el mundo le tiene un respeto que antes no tenía, y eso fue por ser “la novia” de Jorge Rial, un hombre poderoso a todo nivel. Ella me decía: “antes me decían que era una boba, una tonta. Y ahora tengo otro respeto, otro trabajo.”

-¿Con ese respeto logran sumar más dinero?

-Toda mujer necesita ese respeto, que la cuiden, apoyen. Nosotras para vivir y estar espleéndidas a nivel corporal necesitamos tener un dinero que muchas veces, nosotras no lo ganamos ni en la mejor compañía. El productor sabe que si el cuidado no está en una de nosotras, hay miles atrás. Hay alguna que directamente se va con el primer hombre adinerado que se les aparece en la vida o puede pasar como Loly que se enamoró de Jorge Rial.

-¿Vos sos de las chicas enamoradizas?

-Sí, soy más del amor. Ojalá me enamore de alguien con dinero alguna vez, siempre elegí un pobre. De hecho fui pobre, siempre remándola (risas). Yo hubiera sido primera vedette si hubiera accedido a otra cosa, a ir a eventos con gente poderosa.

-¿Quién era el hombre pobre más importante con quién saliste?

-Mi ex marido. Es bailarín y ahora es coreógrafo. Siempre fuimos los dos laburadores, él se llama Leandro D’Angelo. Vinimos juntos de Rosario, enganchamos trabajo rápido con Carmen Barbieri. Pero después nos separamos.

– ¿Qué parte de tu cuerpo te elogian los hombres?

-La cola. Mi poder está en ser sexy (risas)

-¿Con qué hombre famoso harías uso del poder de tu cola?

-Con Roberto Pettinato. Me gusta la locura que tiene: lo queres o lo odias. Me gustaría charlar con él, si fuera soltero me gustaría estar en su locura.

-¿Te gusta generar o concretar fantasías?

-Ambas. Soy muy abierta en el sexo.

-¿Recibiste alguna propuesta indecente de parte de alguna mujer?

-No, aunque hace algunos meses abrí esa puerta cuando dije que me gustaría probar tener algo con una mujer.

-Hablas de abrir esa puerta, ¿la traspasaste?

-No. Todavía no la pase (risas).

– ¿Cómo viene tu verano en el aspecto laboral?

-Voy a formar parte de la obra de Omar Suárez en Mar del Plata que se llama “Un Cocodrilo en Mar del Plata”, una revista en el Teatro Victoria, de lunes a lunes a las 21. La madrina del espectáculo es Isabel Sarli.

-¿Qué haces en la obra?

-Hago un cuadro de caño, con acrobacia mostrando el cuerpo pero como en segundo plano. Yo necesitaba este paso para ser vedette, siempre fui bailarina y me cansé de ser ensamble de baile. Con Carmen Barbieri dije basta hasta que ella vuelva a hacer una gran revista.

-¿Cómo viviste los desamores de Carmen durante este último tiempo?

-Muchos hombres que tuvo la vivieron. Ni Santiago Bal, ni Beto César valen la pena. Bal fue un gran director, pero derrapó cuando se puso a hablar mal de Carmen. Beto siempre se quiso trepar y hasta me confesó en el camarín que él estaba enamorado de Carmen, pero que no podía dejar a su familia. “Cómo hago con mi hija…”, me confesó. Lo malo es que es un hombre creíble, la gente lo ve en la tele y le cree. Yo conviví con él y no es como se lo ve en la tele. Es un malvado encubierto. Lo escuchas y compras lo que te dice, pero cuando lo conoces no le crees más.

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