Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

El Papa Francisco confesó que robó a un sacerdote muerto de la Ciudad de Buenos Aires

(CABA) El Papa Francisco sorprendió a los romanos con una confesión: les dijo que robó del ataúd donde reposaba un amigo sacerdote la cruz del rosario que estrechaba entre su manos y que desde entonces la lleva siempre consigo. Esta anécdota Francisco la relató en una audiencia a los párrocos de su diócesis, ya que el papa es obispo de Roma, en la que destacó la importancia de la “misericordia”...

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(CABA) El Papa Francisco sorprendió a los romanos con una confesión: les dijo que robó del ataúd donde reposaba un amigo sacerdote la cruz del rosario que estrechaba entre su manos y que desde entonces la lleva siempre consigo.

Esta anécdota Francisco la relató en una audiencia a los párrocos de su diócesis, ya que el papa es obispo de Roma, en la que destacó la importancia de la “misericordia” entre los sacerdotes.

Para ello contó la historia del padre Aristide, un anciano sacerdote de la Basílica del Santísimo Sacramento de Buenos Aires, quien era muy conocido por ser un gran confesor y que incluso fue mandado para confesar a Juan Pablo II durante su visita a Argentina.

Francisco explicó que en aquella época era vicario general y que cuando supo de la muerte de ese sacerdote acudió a la capilla ardiente y se sorprendió de que no hubiera nadie, sólo un par de ancianas velándole.

Entonces, explicó, fue a comprar unas flores y las colocó al lado del féretro y no pudo resistirse al ver la cruz del rosario que el sacerdote estrechaba entre sus manos y “poco a poco” y sin ser visto la arrancó y se la metió en el bolsillo. “Espero sólo tener la mitad de la misericordia que tu tuviste”, le dijo el Papa a su difunto amigo en ese momento.

Según afirmó Francisco, desde entonces siempre lleva esa cruz consigo y como “el Papa no tiene una camisa con bolsillos”, el pontífice tuvo que mandar a coser un faltriquera en su sotana a la altura del pecho. “Cuando me viene un mal pensamiento sobre alguien me llevo siempre la mano al pecho para tocar esa cruz”, sostuvo.

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