Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

El pánico de volver a viajar en tren

La tragedia ferroviaria de Once en la que murieron al menos 50 personas y otras 703 resultaron heridas, generó un día después un intenso miedo a viajar en los trenes, particularmente de la línea Sarmiento, donde se registró una muy notable disminución de pasajeros. “Vengo en tren porque es lo más barato, pero sé que es una apuesta, que podemos llegar o no”, contó una oficinista de 54 años que...

La tragedia ferroviaria de Once en la que murieron al menos 50 personas y otras 703 resultaron heridas, generó un día después un intenso miedo a viajar en los trenes, particularmente de la línea Sarmiento, donde se registró una muy notable disminución de pasajeros.

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“Vengo en tren porque es lo más barato, pero sé que es una apuesta, que podemos llegar o no”, contó una oficinista de 54 años que vive en la ciudad de Ramos Mejía, en la periferia oeste de Buenos Aires.

La mujer es una de los 7,5 millones de pasajeros que utilizan cada mes la línea Sarmiento, estratégica para conectar la zona oeste del Area Metropolitana con el corazón de la Ciudad..

El valor del boleto, que oscila entre 0,80 centavos y 1,35 pesos, según la distancia recorrida (0,18 a 0,30 centavos de dólar), es determinante para que los pasajeros se arriesguen a viajar en formaciones que, según el gremio ferroviario, datan de la década de 1960 y en algunos casos, de los años 1950.

“Vivo en Liniers, y para venir al centro, si no es en tren, tengo que tomar dos colectivos y el presupuesto no me da”, dijo Bernardo Domínguez, de 37 años y empleado en un comercio cercano a la terminal de Once.

La estación de trenes, con un sector inoperable por decisión de la Justicia, que realizará investigaciones sobre la formación siniestrada, amaneció este jueves con carteles pegados con las leyendas “Si es evitable, no es un accidente” y “Nunca más Cromañón”.

La empresa TBA, además de operar la línea Sarmiento, se encarga de la línea Mitre, en la que la disminución de pasajeros también se notó.

“No puedo decir que no tengo miedo, pero bueno, tengo que viajar. Al menos me voy a quedar en el tercer vagón, por las dudas”, dijo Julio Oviedo, quien abordó el tren en la estación de Belgrano con destino a Retiro.

Juan M. Nievas

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