Buenos Aires, 19/09/2017, edición Nº 1770

El nuevo juego que causa furor en los jóvenes

Consiste en encerrarse y escapar en el menor tiempo posible. Ya funcionan 2 salas en la Ciudad y proyectan abrir 4 más.

(PBA) Es de noche. Es Palermo. Son un grupo de amigos. Se dejan encerrar en una habitación dentro de una casona antigua. Escuchan que giran la llave del lado de afuera. El cronómetro comienza a correr. Adentro, parece la oficina de una detective. Hay un muñeco que simula ser un cadáver. La policía va a llegar y ellos serán los sospechosos del crimen. Tienen 60 minutos para escapar.

Con ojos vendados, tragos, ambientación de época y misterio, en Palermo y San Telmo, la noche encontró otra veta para atrapar a los de 20, 30 y 40 que se cansaron de la obviedad de los boliches y buscan nuevas emociones: salir para encerrarse es el nuevo plan. “Es un desafío personal, pero la clave es trabajar en equipo. No hay que usar la destreza física. Hay que seguir las pistas verdaderas y evitar caer en las falsas”, cuenta a Roy Christensen, creador de Eureka Leg, el primer juego de escape de Latinoamérica, que abrió sus puertas el año pasado en Soler 4545, pleno Palermo.

El concepto, que nació en Kyoto, Japón, en 2007 (dondegos (en vez de pasar de pantalla, salir de un cuarto y entrar en otro con nuevas dificultades) y ya es fue hoy hacen juegos en estadios con millones de espectadores que lo siguen en vivo por Internet), está inspirado en los videojuror entre argentinos. En San Telmo, más de 3 mil personas pasaron por Juegos Mentales (Venezuela 638) sólo en los dos primeros meses de su inauguración -en marzo– y ahora hay que reservar con una semana de anticipación para conseguir un sábado turno entre las 20:15 y las 2:45. “Recibimos en promedio 40 grupos –de 2 a 4 personas– por fin de semana. Vienen parejas, amigos y también familias”, cuenta Danil Tchapovski, un ruso de 28 años que probó todos los juegos de este género en Moscú (donde hay 5 escape–rooms catalogadas por TripAdvisor, como las mejores de Europa) hasta decidir montar su emprendimiento en Buenos Aires.

“Estamos abriendo 4 salas nuevas y vamos a ser una franquicia”, cuenta Tchapovski, quien por 60 minutos de encierro en el “Hospital de Salud Mental” o en “Robo en el museo” cobra entre $430 y $640 pesos por equipo. Allí, los concursantes deben dejar sus celulares antes de entrar y sólo les queda la astucia, la habilidad y la concentración para resolver los acertijos. Pero en Eureka Leg (donde el precio varía entre los $120 y $225 por persona) no se retienen dispositivos y, como dice Cristian Buono –dueño junto a Christensen y Diego Pontoriero–, “los que vienen se comprometen mucho con el juego. No googlean nada y guardan el secreto para que sus compañeros de oficina no sepan cómo se resuelve y vengan”. En ambos juegos se puede tomar alcohol antes y después de jugar. En Eureka Leg, por $80 pesos se puede tomar un Campari o un Fernet, o se puede acompañar la pizza o las empanadas ($20 a $25) con cerveza. Esto es una novedad respecto a los juegos en otros países del mundo donde no se pensó a estas salas como un lugar donde tomar tragos o cenar.

Estos emprendimientos de juegos de escape son los únicos en el país pero vienen de una oleada de éxito en Europa, Asia y Estados Unidos. En Europa, las más conocidas están en París, Madrid y Berlín y son The Exit Game, The X-Door y ParaPark, con un costo de 23 euros por persona. Sus franquicias también  llegaron a Chile, México y EE.UU.

En las dos versiones locales, las salas temáticas cuentan con cámaras, micrófonos y estrictas medidas de seguridad. “Acá vino gente con claustrofobia que no tuvo ningún problema. La adrenalina y la diversión hace que superes muchas cosas”, dice Mariela Blanco, jefa de prensa de los juegos de escape de San Telmo, y agrega que van a abrir una sala para mayores de 18 años en la que habrá que escapar “de un hotel alojamiento”. El cronómetro llegó a cero.

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