Buenos Aires, 27/03/2017

El nuevo director del Hospital Santojanni, habló de la situación que atraviesa el hospital

Dr. Federico Charabona, flamante director del Santojanni, se refirió a la compleja actualidad que atraviesa el hospital más importante del sudoeste porteño

(CABA) La renovación de autoridades que a fines del año pasado involucró a cientos de funcionarios nacionales y porteños, llegó casi un mes más tarde al hospital Santojanni. Desde el lunes 18 de enero pasado, el emblemático centro de salud con sede en el barrio de Liniers tiene un nuevo director. Se trata del Dr. Federico Charabona, que pasó a ocupar el cargo que dejó vacante el Dr. Sergio Auger –de quien fuera subdirector- quien a comienzos de año fue designado como Director General de Hospitales del Ministerio de Salud porteño.

Tras 27 años de labor ininterrumpidos en el hospital de Liniers, el Dr. Charabona conoce al Santojanni casi más que a su propia casa. Ingresó en 1989 como médico interino concurrente al Servicio de Urología, y luego comenzó a hacer guardias semanales. Después quedó en planta de Urología, más tarde llegó por concurso a ser Jefe de Quirófano y posteriormente se transformó en Jefe del Servicio de Urología, hasta que en abril de 2014 el Dr. Auger le pidió que lo acompañara como subdirector.

“Es un gran honor para mí poder dirigir este querido hospital”, comienza diciendo el flamante director, ya instalado en el sillón de su despacho. Aunque es vecino de Belgrano de toda la vida, tiene un cariño especial por Liniers y Mataderos. Su padre fue cirujano general del viejo hospital Salaberry. “Gracias a él vine a trabajar al Santojanni. Porque en aquel momento yo había ganado un concurso en el hospital de San Isidro, pero como él era amigo del Dr. Mendoza, que tenía a su cargo el Servicio de Urología, opté por venir a este hospital. Podría decirte que la zona de Liniers y Mataderos es mi segundo barrio. Creo que tengo más amigos acá que en Belgrano”, asegura.

Hoy el Dr. Charabona está secundado por el Dr. José Luis Echave -subdirector médico- que anteriormente se desempeñaba como Jefe del Departamento Quirúrgico.

– ¿Cuáles van a ser sus principales ejes de gestión, doctor?

– Cuando el Dr. Auger me convocó me di cuenta de que teníamos la misma idea de lo que queríamos del hospital. Pasaron muchos años en los que no se puso el foco en el mejoramiento estructural del Santojanni. Por eso ya hicimos toda la planta quirúrgica a nuevo, se mejoraron las dos salas de terapia, la neonatológica y la intensiva, y ahora estamos trabajando muy fuerte con la Guardia que se está terminando, y queremos seguir con los distintos pisos, mejorando las habitaciones y los servicios, para poner el hospital en las condiciones que se merecen el barrio y sus vecinos.

El Dr. Charabona sabe que el Santojanni está en deuda con sus vecinos. “Queremos evitar que la gente de la zona tenga dificultades para acceder al hospital”, puntualiza, y anticipa que en el mes de marzo comenzarán a otorgar turnos en forma telefónica “para evitar que los pacientes tengan que estar haciendo fila a la intemperie desde las 3 de la mañana para pedir un turno con un especialista y cuando lo logran tienen que esperar dos meses para antenderse. Vamos a comenzar con los turnos vespertinos y luego, Dios mediante, con los matutinos. Queremos revertir esa situación y darle el servicio que el vecino se merece”.

Otro tema que preocupa es el de la falta de anestesistas. “Tenemos una buena llegada con la Sociedad de Anestesistas y vamos a tratar de incrementar la cantidad de residentes en esa área, para que, con la supervisión de anestesistas, podamos achicar los plazos de los turnos quirúrgicos”, sostiene el doctor.

– En algún momento se había proyectado hacer un convenio con el Ministerio de Salud de la Provincia para que, en compensación por la gran cantidad de pacientes del conurbano que se atienden en el Santojanni, se aportaran anestesistas ¿Prosperó esa iniciativa?

– No, porque se trabaja en forma distinta. En Provincia los anestesistas cobran por módulo, es decir que les pagan por prestación, y en la Ciudad cobran un sueldo fijo. Es decir, hay una diferencia económica importante. Pero además, en los últimos años los anestesistas tienen mucho más trabajo en clínicas privadas por las cirugías estéticas, que se incrementaron notablemente. Entonces un anestesista prefiere hacer cinco narices y cuatro senos en una mañana, y no tres apéndices, porque está facturando por nueve cirugías, cuando en una mañana en un hospital público puede llegar a hacer dos cirugías medianas o grandes. Es decir, los ingresos privados son mucho más importantes que los públicos. Por eso lo que proyectamos en conjunto con la Sociedad de Anestesistas es un convenio que presentó hace un par de meses el Dr. Auger, en el que nosotros aumentemos la capacidad formativa de los nuevos anestesistas y ellos nos retribuyan dotándonos de especialistas en guardia y quirófanos. Queremos acortar los plazos quirúrgicos, que en algunas especialidades llegan a los cuatro y cinco meses. Si bien no son cirugías de urgencia, son necesarias.

Las cifras son un indicador contundente para entender la realidad que vive desde hace años el Santojanni, que tiene una demanda sin techo, cosa que no ocurre en otros hospitales. Cubre un área de influencia de casi un millón y medio de personas, con gente que viene desde La Matanza y Lomas de Zamora, que se suma a la del área programática de 350 mil habitantes. Pero además hay que sumarle la gente que viene del extranjero a tener familia al hospital. En Consultorios Externos el Santojanni es el segundo hospital de la Ciudad en cantidad de pacientes: se atienden un promedio de 40 mil al mes. Otros 30 mil se asisten por Guardia, y en sus quirófanos se realizan unas 400 cirugías mensuales. Pero además, entre los 33 hospitales porteños el Santojanni atiende a la población más empobrecida. Tiene la tasa más elevada de embarazo adolescente y la menor en materia de cobertura social de sus pacientes. Las estadísticas indican que cerca del 70 % de la gente que se atienden en el hospital de Liniers proviene de la Provincia de Buenos Aires y del exterior. “En épocas invernales la Guardia se rebalsa y, eventualmente, hay pacientes que deben permanecer dos o tres días en una camilla a la espera de que se libere una cama en una habitación para poder internarlo”, reconoce el Dr. Charabona.

Sin embargo, allí no acaba la labor del hospital. “El Santojanni es un hospital enfocado muy fuertemente a la parte de agudos, o sea al trauma a todo lo referido a accidentología. Por eso cuenta con cuatro ambulancias que trabajan permanentemente con el SAME, y es el único que posee un helipuerto, porque en el Fernández el helicóptero tiene que bajar en la calle”, explica el Dr. Charabona y agrega que próximamente se inaugurará otro en el Tornú. “Por lo tanto –continúa- un accidente que ocurre en la 9 de Julio viene a parar acá, porque acá se brindan servicios de neurocirugía de urgencia, con una planta quirúrgica completa y cardiólogos permanentes, y entonces tenemos que absorber cualquier tipo de accidente que se produzca en la Ciudad. Algo similar ocurre con el Fernández o con el Argerich, pero por la comodidad del helipuerto, somos el primer hospital de opción. Es más, el Dr. Crescenti (titular del SAME) lo presentó hasta en España como un servicio de avanzada. Es una gestión del Dr. Alberto Eurnekián, que luego el Dr. Auger potenció y reimpulsó. Para nosotros es un orgullo contar con ese helipuerto”.

– Ante ese panorama tan complejo ¿Cómo se logra descomprimir la atención del hospital?

– La idea es fortalecer la atención primaria de la salud en los centros periféricos, donde puede brindársele atención al paciente cuando se trata de casos que no revisten gravedad extrema. Eso nos permitiría liberar la atención del hospital para intervenciones de mayor envergadura. Hoy el Santojanni cuenta con siete centros de salud (CESAC) periféricos. El último se estará inaugurando el 7 de febrero. Es un edificio nuevo y muy bien equipado, que va a ser el mejor de los siete.

El Dr. Charabona se refiere al Centro 7, de Villa Lugano, cuya obra estaba pendiente desde el 2008, y recién se inició en 2014. “En ese centro de salud y en el 5, que es el que funciona donde estaba el Salaberry (Juan B. Alberdi y Pilar) se van a poder obtener los resultados de laboratorio de manera digital. Es una prueba piloto que en dos años se va a replicar en todos los CESAC de la Ciudad, para que el paciente no tenga que dirigirse al hospital para retirar los resultados de sus análisis radiológicos o de laboratorio, sino que lo podrá hacer por la web, desde una computadora o un teléfono celular. Eso también va a colaborar en achicar el flujo de gente en el hospital”, confía Charabona.

Un tema que parece haberse encarrilado es el de la seguridad, que hasta hace unos años era una de las preocupaciones centrales de médicos y pacientes. “Tenemos un patrullero fijo de la Metropolitana, por otra parte la comisario Corbo, de la 54ª, nos mandó un agente que tiene mucho conocimiento del hospital y está permanentemente acá adentro. A eso hay que sumarle la seguridad privada, que si bien no puede intervenir de manera directa, controla y restringe los accesos en áreas determinadas”, enumera el director, y se muestra comprensivo con quienes, en ocasiones, hacen pública su impotencia. “La gente a veces se desborda, y las esperas en la Guardia o intentando solicitar un turno generan irritación. Nosotros recibimos permanentemente esos reclamos en Dirección, y para que la gente esté satisfecha hacemos bajar al jefe de cada servicio con el que tenga el inconveniente, sea de Consultorios Externos, de Traumatología, Cirugía, para que se involucre con los problemas de los pacientes”.

Es que en el tumultuoso hospital de Liniers, todo pasa por la demanda. El Santojanni tiene la mayor tasa de natalidad en la Ciudad, luego de la maternidad Sardá, con unos cuatro mil partos al año. “Por eso necesitamos seguir creciendo en el área de Neonatología”, sostiene el director y cuenta que “ahora estamos tratando a través de COAS de conseguir dos respiradores infantiles. Hoy tenemos cuatro en servicio pero necesitamos seis, para las seis cama/cunas que tenemos. Esa es actualmente nuestra primera necesidad”. Cada uno de esos equipos tiene un costo que ronda los 350 mil pesos. COAS compraría uno pero no lo traería antes de mayo o junio, que es la época en que más se utiliza porque es la temporada de la bronqueolitis. Tal vez para entonces, aparezca alguna mano amiga que se encargue de conseguir el restante.

Aunque en otros nosocomios la carencia de insumos sea un eje central, hoy no preocupa en el Santojanni. “Con los insumos estamos cubiertos –asegura el doctor-. A veces tenemos dificultades con la reparación de equipos, por las demoras que eso acarrea. Por eso estamos hablando con la nueva ministra de Salud (Ana María Bou Pérez) para acelerar los plazos de reparaciones, fundamentalmente de los ecógrafos”. Claro que ahora, el Santojanni tiene un as en la manga. “Tener a Auger en el Ministerio es una ventaja –reconoce el Dr. Charabona- él vive a cuatro cuadras del hospital, conoce a la perfección su problemática y es una ayuda permanente”. Y aunque pretenda ocultar la sonrisa, confiesa “tiene una pequeña preferencia hacia nosotros, y eso se nota”. NT

Fuente: http://www.cosasdebarrioweb.com.ar/noticia.php?not=17

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