Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

El movimiento SlowFood crece en Buenos Aires

Interesante.

De qué se trata, cómo nació y cuáles son los restaurantes porteños con esta filosofía anti-comida chatarra.

slowfood

(CABA) Existe algo llamado SlowFood, que ya tiene su historia. Fast Food versus Slow Food. ¿De qué se trata todo esto? Italia, 1986. Inauguración de un Mc Donald’s junto a la gran escalinata de la Plaza España de Roma. En ese momento para los italianos amantes del buen comer fue la gota que rebalsó el vaso. La resistencia anti-globalización, anti-comida chatarra se levantó en pleno: eso sí que no. Y así se armó una gorda. El primero en saltar fue Carlo Petrini, editor del suplemento Gambero Rosso del diario Il Manifesto. Los periodistas de otros diarios locales se prendieron y organizaron una manifestación con un gran festín para protestar contra la comida rápida e industrial. La gente adhirió enseguida y así, de un día para el otro, nació el primer movimiento Slow Food, que hoy sigue vigente y da la vuelta al mundo.

Como respuesta a la modalidad fast food (comida rápida), los Slow buscan promover la lentitud en la comida, los productos naturales, las recetas locales, y el deleite en el sentido del gusto, sin apuro. Como una forma de tomar conciencia sobre el alimento desde su origen hasta su consumo. Y un dato curioso: ¿sabés cuál es el único país latinoamericano donde quebró Mc Donald’s? Bolivia. Porque para los bolivianos la lentitud, las largas horas detrás de un plato de comida, son medida de la calidad y el sabor que ofrece.

SLOW FOOD VERSUS FAST FOOD
Con el tiempo los promotores del slow food fueron creciendo y ampliando sus horizontes. Hoy, uno de sus objetivos es salvaguardar el patrimonio alimentario de la humanidad, y están presentes en más de 130 países.Y es que, por lo visto, lo Slow tiene mucho que ver con otra noción muy vigente hoy: la sustentabilidad. Trabajan en pos de la conservación de la variedad de plantas cultivadas y animales de consumo.
¿Cuáles son los pilares del Slow Food? Simple:
1. El alimento debe ser bueno, limpio y justo. Debe tener buen gusto. Debe ser producido de maneralimpia. Y los productores de ese alimento deben recibir remuneración justa.
2. Los consumidores son co-productores. Todos tenemos que saber cómo se producen nuestros alimentos y apoyar a los productores.
3. Todos tenemos derecho al placer y a la responsabilidad de proteger la cultura que hace posible ese placer.

COMER SLOW Y VIVIR SLOW
De la mano de la comida también nació el más abarcativo “movimiento slow”, que tiene como objetivo establecer un estilo de vida más tranquilo, respetuoso del medio ambiente, creando un lugar más agradable para vivir, trabajar y pasar el tiempo libre. Seguramente lo hayan escuchado mencionar en lugares como Mar de Las Pampas, que hace años aspira a un paisaje lento para sus visitantes. Si bien sólo aspira a establecer la parte urbanística de la cuestión (velocidades máximas que respetan al peatón, por ejemplo), en Argentina también hay agrupaciones del movimiento alimentario Slow. La Red de Cocineros Slow Food Argentina fue fundada por Otilia Kusmin, en 2007. También hay una versión porteña, por acá.

COCINEROS ARGENTINOS DE SLOWFOOD:
En Buenos Aires tenemos la suerte de contar con cuatro chefs asociados a la institución SlowFood: ellos participan del movimiento y siguen de cerca sus propuestas. Por suerte también, los cuatro cocinan en distintos rinconcitos de la ciudad que dan mucho de qué hablar:
Antonio Soriano es un joven cocinero que seguramente escuchaste mencionar en los últimos tiempos; su flamante restaurante Astor está en boca de todos desde la apertura, el año pasado.
Máximo Cabrera, emblema de la alimentación orgánica y raw, sigue marcando tendencia con sus cursos de cocina. Las clases se dan los martes 10:30 y los miércoles 18:30, y un sábado al mes da una clase intensiva de raw food. A la hora de invitar a comer, el formato de su restaurante Kensho es intinerante, con cenas pop-up, intervenciones varias y menúes especiales en recitales o eventos dedicados a la salud de las personas y el planeta.
Diego Félix participa del movimiento desde la raíz, viajando por todos lados para conocer la ruta de los alimentos y sus productores, con diferentes acciones desde su Colectivo Félix y también cocinando en Casa Félix, a puertas cerradas, en Chacarita.
Andrés Brunero es otro chef asociado a la corriente; dirige la cocina de Modena y sigue de cerca la actitud Slow para preparar sus platos.

RESTAURANTES PORTEÑOS CON FILOSOFÍA SLOWFOOD:
KENSHO: ya te dijimos, el emblema de la alimentación orgánica y raw, bajo el timón de Máximo Cabrera. Seguilo y estate atento a sus cenas pop-up y sus intervenciones.
CASA FÉLIX: restaurante a puertas cerradas, con menú pescetariano en cinco pasos, repleto de ingredientes de la propia huerta en el jardín donde empieza la velada; para chuparse los dedos con toda lentitud.
ASTOR: el restaurante de Antonio Soriano Astor, que está en boca de todos.
MODENA: Bajo el mando del chef Andrés Brunero.
KEIF: ¿Armenio y Slow? Sí, señores. Aplicando el concepto de “slow food” a la gastronomía medio-oriental, en Keif todo se prepara en el momento.
TILL: otro rincón de cocina slow, con productos orgánicos y naturales, un bistró donde sólo se sirve lo que está al día.
BIO: en Palermo.
CLAP: en Caballito, un restó-bar que combina ambiente relajado, cocina con filosofía slow y buenos tragos.
PALERMO BA SLOW FOOD: con mucha info sobre la corriente.
D-SPACITO: cursos de cocina y recreación Slow para chicos (también organizan cumpleaños y actividades especiales en verano y vacaciones de invierno).

Fuente: dixit.guiaoleo.com.ar

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