Buenos Aires, 19/08/2017, edición Nº 2078

El mobiliario porteño, en el olvido

Pese a las promesas de actualización  gran parte del  mobiliario porteño, como paradas de colectivo y nomencladores de calles, sigue en su antiguo estado de destrozo. (Ciudad de Buenos Aires) A fines del año pasado, todos los refugios y paradas de colectivos, las pantallas de publicidad y los nomencladores de calles de la Capital deberían haber sido reemplazados por otros nuevos. A tres meses de haber comenzado el año, el mobiliario...

Pese a las promesas de actualización  gran parte del  mobiliario porteño, como paradas de colectivo y nomencladores de calles, sigue en su antiguo estado de destrozo.

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(Ciudad de Buenos Aires) A fines del año pasado, todos los refugios y paradas de colectivos, las pantallas de publicidad y los nomencladores de calles de la Capital deberían haber sido reemplazados por otros nuevos. A tres meses de haber comenzado el año, el mobiliario urbano porteño todavía corresponde a los viejos modelos y muestra un enorme deterioro.

Sólo algunos corredores, como los de las avenidas Córdoba, Figueroa Alcorta, Libertador y Monroe, en la zona centro y norte de la ciudad, exhiben mejoras y renovaciones.

Incluso se observan en las arterias del Bajo los novedosos pescantes que, en las esquinas entre avenidas, cuelgan de semáforos para señalar la arteria que cruza. El dispositivo, al estilo de los usados en otras ciudades del mundo, sirve para que los conductores no tengan que mirar hacia los laterales.

Los datos duros permiten comprobar que de los 18.780 refugios, paradas y nomencladores por renovarse sólo fueron reemplazados 2171; en otras palabras, el 11,5 por ciento.

El ministerio justifico su retraso por cuestiones climaticas. Durante los diez meses previstos de trabajo, por la inusual ocurrencia de lluvias sobre la ciudad hubo 91 días improductivos para este tipo de tareas.

En segundo lugar, recordaron voceros del ministerio, en julio de 2012, la Legislatura aprobó una ley que modificó los criterios de distribución de paradas de colectivos, lo que obligó “de manera imprevista” a readecuar y reordenar la planificación original incorporada en el contrato de concesión.

El cambio normativo impactó incluso en refugios nuevos ya instalados y en funcionamiento, que debieron ser removidos y reubicados.

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