Buenos Aires, 28/05/2017

El Malba celebra sus 15 años con grandes cambios

Se anunció la ampliación del museo que, como principal celebración, replantea su muestra permanente

(CABA) El Malba cumple quince años y no sólo brilla por la semana festiva que comienza hoy. El aniversario coincide con dos grandes pasos que van en una dirección de madurez, hacia la historia del arte que cuenta y respecto del contexto en que lo hace. Por un lado, el nuevo planteo de su exposición permanente es más que un formidable conjunto con los mejores artistas del continente latinoamericano: el modo en que lo muestra parte de las características propias de esta región y en forma independiente de las miradas europeizantes. Y, por otro, piensa ampliar su misión social con una nueva sede del museo en el barrio Saldías, como anunció anoche Eduardo Costantini.

Quizás el principal regalo que el museo se da a sí mismo es la nueva exposición que le cambió la cara al primer piso. Tras un mes de tirar paredes, mover luces y cambiar de lugar el ingreso, justo donde desemboca la escalera mecánica, Verboamérica propone otro viaje en 170 pinturas, dibujos, fotografías, videos, documentos históricos e instalaciones. Setenta más que en la muestra anterior.

El orden ya no se rige por estilos ni cronologías, sino por ejes temáticos que agrupan artistas de distintos tiempos y lugares, y mayor variedad de disciplinas, con un mismo objetivo: hablar de América latina desde una perspectiva descolonizada. “Tratamos de captar cómo el continente fue vivido más que cómo fue clasificado. Más los verbos que los sustantivos”, señala Andrea Giunta, curadora junto con el director artístico, Agustín Pérez Rubio.

Claro que siguen estando los tesoros de la colección: Tarsila do Amaral, Roberto Matta, Frida Kahlo, Joaquín Torres García y David Alfaro Siqueiros, pero ya no todos juntos, sino que hay que ir descubriéndolos en diferentes salas, en diálogo con obras históricas y contemporáneas incorporadas en los últimos años. Tampoco hay paredes celestes ni luces tenues y el mural indigenista de Berni no tiene una sala aparte sino que está integrado a la exposición. “Ha subido mucho el porcentaje de mujeres y el de países representados”, dice Pérez Rubio. Las obras que balconeaban al hall central tampoco están más ahí; hay un collage de citas y videos para ir poniéndose en clima. “El mundo cambia en un instante y nacemos en un día”, dice Gabriela Mistral, entre otros pasajes de Borges, Arlt, Walsh, el Popol Vuh y Clarice Lispector.

En estos quince años, el acervo se triplicó (hoy llega a 590 piezas), y ésta es la vigésima versión de la muestra permanente, resultado de una investigación de dos años que implicó una catalogación exhaustiva del acervo, aún en curso. Ya participaron más de 90 especialistas de doce países en la redacción de 255 fichas de obra. Haciendo ese trabajo, el investigador Gonzalo Aguilar descubrió un error en la catalogación de una obra de Hélio Oiticia: la pieza antes conocida como Bólide es en realidad B29 Bólide-caixa 16 (variação do Bólide-caixa 1), y no estaba pensada para exhibirse acostada sino de forma vertical, como se ve ahora. NT

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