Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

El macrismo sólo evalúa aumentos de boleto e impuestos

Escribe Alfredo “Tito” Nenna La ideología no es subterránea. Tanto el proyecto de ley que el PRO envió a la Legislatura para asumir la operación del metro porteño como el conflicto que se desató cuando el jefe de gobierno Mauricio Macri devolvió en conferencia de prensa la potestad administrativa de esa red de transporte, luego de rubricar un acta con el gobierno nacional, ponen sobre la mesa una manera de...

Escribe Alfredo “Tito” Nenna

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La ideología no es subterránea. Tanto el proyecto de ley que el PRO envió a la Legislatura para asumir la operación del metro porteño como el conflicto que se desató cuando el jefe de gobierno Mauricio Macri devolvió en conferencia de prensa la potestad administrativa de esa red de transporte, luego de rubricar un acta con el gobierno nacional, ponen sobre la mesa una manera de pensar y gestionar.

En ese sentido, resulta claro que el macrismo descarga el peso de su responsabilidad en los bolsillos de los vecinos y los trabajadores. Por un lado, sólo evalúa aumentos del boleto, suba de tarifas para peajes y patentes e incremento en los combustibles, como condición para hacerse cargo. Y por otra parte, impulsa la declaración del subterráneo como servicio esencial para restringir los derechos de los trabajadores e impedir huelgas.
Bajo este enfoque, es indudable que Macri ni siquiera se imagina la posibilidad de que la empresa concesionaria reduzca su margen de ganancia para afrontar subas salariales de sus empleados y se zambulle en la necedad para no afrontar con fondos del erario público las inversiones necesarias. Imbuido de una lógica parasitaria hasta el paroxismo, el PRO trasluce su fibra empresaria, lustra su tendencia a la haraganería y demanda el esfuerzo de los obreros y los usuarios mientras sigue nutriendo las arcas de la firma que opera bajo la tierra.
Así, el proyecto presentado por el oficialismo local ostenta un articulado dispuesto a blindar la rentabilidad del grupo económico que conduzca la concesión, esquilmando a los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires y castigando a los trabajadores. El subte funciona bajo el asfalto pero la ideología resplandece en la calle.

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