Buenos Aires, 23/10/2017, edición Nº 1804

El legendario diario Crítica, un arma contra el poder

El vespertino de Natalio Botana combinó las tiradas masivas con las plumas de Borges y Pettoruti; en la Fundación OSDE se puede recorrer su historia.

(PBA) Llegó a vender un millón de ejemplares por día en un país que apenas tenía 10 millones de habitantes. Por su redacción pasaron escritores de gran nivel. Revolucionó el periodismo a tal punto que sus páginas se destacan aún hoy por su modernidad y su manejo de recursos gráficos. El esplendor del diario Crítica, desde su fundación en 1913 hasta la muerte de su creador y director Natalio Botana en 1941, tiene su segunda vuelta con formato de exposición.

En el espacio de arte de la Fundación OSDE, Álvaro Abós, escritor e investigador de Natalio Botana y del periodismo de aquella época, estrenó ayer su primera incursión en la exposición: Crítica arte y sociedad en un diario argentino (1913-1941). “Yo quería volcar lo que investigué en formatos más atractivos, audiovisuales. He escrito muchos libros y ésa es una experiencia solitaria”, explicó a LA NACION durante la recorrida por la muestra, junto con la directora del espacio, María Teresa Costantin, que podrá visitarse hasta el 23 de enero próximo en Suipacha 658.

La exhibición tiene varias facetas para entender de qué se trató Crítica. Incluye obras de arte sobre las que el diario vespertino de dos ediciones (la 5a, a las 17, y la 6a, a las 20) habló en sus páginas, equipos de música como los que se mostraban en los avisos publicitarios, una máquina de escribir marca Underwood como las que se usaban en la redacción, y una selección de caricaturas, comics y tapas y páginas de noticias impactantes que han quedado en la memoria colectiva.

Según Abós, Crítica “fue una conjunción muy extraña de diario popular y de vanguardia, concitando escritores como Jorge Luis Borges, Arlt y con Emilio Pettoruti como crítico de arte, por ejemplo”.

En esa revista se publicaron más de 500 cuentos de autores argentinos y extranjeros. Fue el espacio en el cual Borges publicó por entregas los cuentos y relatos que reuniría luego en el libro Historia universal de la infamia y donde se sospecha que usó otros nombres para narraciones “fabulosas”, según las señala Abós, como “La última bala”, que firma Pascual Güida, ilustrador y diagramador de Crítica al que no se le conocieron otros escritos. Abós leyó toda la colección de Crítica que se guarda en la Biblioteca Nacional y realizó una selección de 21 de relatos que se publicaron con el título como Cuentos para leer los sábados (Alfaguara).

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