Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

El Indio Solari debuta como letrista de tangos

En la orquesta Ciudad Baigón.

El cantante le dio dos letras inéditas a la orquesta típica Ciudad Baigón para su nuevo disco

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Mis lujurias no son ingeniosas ya / (Desde un póster viejo me veo gritar)”, dice la letra de “Las ventajas de rezar solo”, una especie de autorretrato que el Indio Solari le cedió a la orquesta típica Ciudad Baigón (bautizada en honor a un tema de El tesoro de los inocentes, el primer álbum solista del Indio) y que este grupo, dirigido por el pianista Hernán Cabrera, transformó en un tango envuelto en una atmósfera arremolinada, densa y oscura. ¿Cómo llegó el Indio Solari a probarse como letrista de tangos? “En el 2010 hicimos un show con versiones de los Redondos en el Festival de Tango de Buenos Aires, y a los pocos días el Indio nos mandó un mail de agradecimiento”, dice Cabrera. “Cruzamos algunos mails y hace un año, cuando empezábamos a preparar nuestro tercer disco [el flamante Elogio de la oscuridad], lo invitamos a participar de la forma que él quisiera. Al día siguiente nos mandó dos letras inéditas, que según él eran «las más tumberas».” Julio Sáez, manager del Indio, agrega: “Son cositas que Carlos tenía escritas y que las terminó especialmente para ellos.”

La segunda letra es la de “Una manera difícil de cantar un gallo”, que por su métrica regular convirtieron en una milonga con aires de candombe. “Más allá de ser un mito viviente y de que como letrista es un genio, admiro el tratamiento melódico y el modo en que construye sus canciones”, dice Cabrera. “Los Redondos para nosotros son una influencia tan importante como Troilo y Pugliese.” Después de ponerle música a las dos letras, se las mandaron al Indio para que las escuchara y les diera su veredicto. “Y nos respondió que estaba muy alegre con el trabajo realizado. Lo más importante es que dejó la puerta abierta para cantar algún tango con nosotros.”

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