El gran negocio de los Rolling Stones

Luego de los aclamados shows de la banda británica en La Plata, se registraron ganancias de $ 100 millones en hotelería, comidas y merchandising

(PBA) Los datos surgen de un relevamiento realizado por la Subsecretaría de Desarrollo Económico y Productivo municipal y el ente que regula la actividad turística durante los días en que la banda inglesa brindó sus tres recitales.

Ahora, La Plata va por más: quiere posicionarse como un polo preferencial para los grandes recitales. Con ese propósito, a fines del mes próximo recibirá a otro gran protagonista del calendario internacional: la banda británica Coldplay.

El gasto promedio por persona fue de $ 1000 pesos por noche, lo que generó un ingreso de $ 14 millones. A esto se sumaron los gastos de comida y alojamiento de las 300 personas que formaron los equipos de trabajo de producción y puesta en escena de los shows durante 10 días.

Más allá de las cifras, toda una ciudad estuvo revolucionada por la visita de la banda británica. Nadie quiso perderse los shows. Pablo, por caso, un estudiante de filosofía que vive en 21 y 530, improvisó un stand stone en la puerta de su casa. Colocó dos carteles con la lengua característica y ofreció Fernet y cervezas a $ 50, además de estacionamiento en su garaje a $ 100 la hora. La recaudación le sirvió para pagar la entrada que desembolsó por anticipado con tarjeta de crédito. “Estaban tan cerca. No me los podía perder”, dijo.

Entre los puestos instalados en la vereda o los jardines de ingreso a las viviendas sobresalía, por ejemplo, el de Gabriela y Gabriel, que optaron por vender remeras a $ 200. Otros vecinos aprovecharon para ofrecer banderas y binoculares. Pero lo más singular fue el chori stone que se ofrecía a $40.

Dentro del Estadio Único se colocaron 28 puestos de comida. Allí una hamburguesa valía $ 90, un pancho $ 40 y el mismo precio las papas fritas. La gaseosa alcanzó valores exagerados: hasta $ 150 la botella. Los fanáticos consumieron sin ver el precio.

La tribu rolinga colmó esta capital ávida de rock and roll y dejó a su paso múltiples beneficios económicos. Pero también abrió nuevos desafíos. Las tres noches pusieron a prueba la infraestructura, los servicios y los operativos de seguridad en los que trabajaron más de 1200 agentes para ordenar al público y controlar a los cuidacoches y vendedores ambulantes.

Pese al despliegue de uniformados, los incidentes con balas de goma en el ingreso del estadio durante el primer show -que dejaron heridos nunca reconocidos por las autoridades- obligaron a replantear todo el operativo de seguridad. En el segundo y tercer recital se amplió cuatro cuadras el vallado a lo largo del Estadio Único. Al término de los shows hubo en total cerca de 300 detenidos, en su mayoría vendedores ambulantes y “trapitos”.

La atención estuvo puesta en los controles y operativos. Hasta la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, supervisó el despliegue de las fuerzas. Anoche la funcionaria asistió al último recital. Su presencia allí tuvo por objeto optimizar el dispositivo de la ciudad para recibir el mes próximo a la banda Coldplay.

El fuego sagrado que mantiene vigentes a los Rolling Stones después de 50 años se sintió fuerte en La Plata. A la satisfacción de fanáticos y músicos hay que sumarle la de los comerciantes que aprovecharon una minitemporada veraniega para engordar los bolsillos.