Buenos Aires, 19/08/2017, edición Nº 2078

El Gobierno porteño retoma el proyecto de la autopista Ribereña

Para los primeros meses de 2019, el sur y el norte del conurbano quedarán conectados mediante el denominado Paseo del Bajo

(CABA) Para los primeros meses de 2019, el sur y el norte del conurbano quedarán conectados mediante el denominado Paseo del Bajo. La obra, que encarará el gobierno porteño, viene a reemplazar el viejo proyecto de la autopista ribereña. Serán 6,7 kilómetros de una traza que combina un túnel, por donde circularán camiones y ómnibus de larga distancia, y avenidas exclusivas para vehículos particulares. Cuatro carriles sobre el eje Huergo-Madero serán destinados al tránsito hacia el sur del conurbano y dirigirán a la autopista Buenos Aires-La Plata; otros tantos sobre Alicia Moreau de Justo tendrán sentido al Norte para empalmar con la Illia.

Después de más de dos décadas de promesas y el análisis de una veintena de proyectos, el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta expuso los lineamientos para concretar la demorada obra, que tiene como principal objetivo alivianar el tránsito en la zona céntrica y mejorar la conexión entre los extremos de la ciudad, una deuda de larga data para el área metropolitana.

La avenida Huergo y su continuación, Madero, suelen ser un conflictivo punto de congestión donde conviven camiones, ómnibus y rodados de menor porte. “Éste fue el mejor proyecto porque combinó varios de los objetivos que se buscaban”, destacó el funcionario, y lo calificó como “la obra vial más importante que encara la Ciudad”. Atrás quedaron los bosquejos que proponían que la históricamente denominada autopista ribereña corriera por debajo de los diques, en altura frente a los docks o en diferentes niveles por la Reserva Ecológica.

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El plan de trabajo será coordinado por el Ministerio de Desarrollo Urbano, a través de la empresa estatal AUSA, junto a la Corporación Puerto Madero. Tendrá un costo aproximado de 650 millones de dólares, de los cuales 400 millones serán financiados por un préstamo internacional del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Los 250 millones restantes serán aportados por la corporación y por fondos propios de la Ciudad, que podrían provenir -indicaron los funcionarios- de la comercialización de terrenos ferroviarios situados detrás de las torres Catalinas Norte, que tienen una extensión de 90.000 metros cuadrados. “Desde ya, la Legislatura debería aprobar los cambios en las normas de planificación”, advirtieron, para permitir que allí avancen desarrollos inmobiliarios.

En julio próximo se abrirá el expediente para la licitación del Paseo del Bajo, y la adjudicación está prevista para noviembre. El comienzo de la obra sería entre fines de 2016 y principios de 2017, y podría inaugurarse durante el primer semestre de 2019. NT

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