Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

El flotario de Boedo, un espacio donde dejar flotar las horas

Dicen que flotar por horas es como volver al vientre materno. (Ciudad de Buenos Aires) En una casona de Boedo funciona un flotario, una cabina cerrada con agua cálida y 500 kilos de sal, donde es posible aflojar tensiones y sentir algo parecido a la vida intrauterina. Flotar sin esfuerzo, sin sentir el peso de la caprichosa gravedad que quiere arrastrar, indefectiblemente, hasta el fondo. Flotar por horas en la...

Dicen que flotar por horas es como volver al vientre materno.

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(Ciudad de Buenos Aires) En una casona de Boedo funciona un flotario, una cabina cerrada con agua cálida y 500 kilos de sal, donde es posible aflojar tensiones y sentir algo parecido a la vida intrauterina.

Flotar sin esfuerzo, sin sentir el peso de la caprichosa gravedad que quiere arrastrar, indefectiblemente, hasta el fondo. Flotar por horas en la serenidad del silencio, en la oscuridad, sostenido por el agua cálida (siempre entre 35 y 36 grados), densa, salina, que envuelve el cuerpo como si fuera un vientre materno. Porque estando ahí la asociación con la vida intrauterina se vuelve casi obvia. Y es fácil imaginar por qué un bebe se siente seguro y a salvo en la panza materna.

Lejos de los orígenes de experimentación psíquica que el científico John C. Lilly, el padre de los tanques de aislamiento, le dio a su invento, y a tono con las terapias que buscan sumar bienestar, los tanques de flotación están asociados a la relajación y al alivio del estrés. Entre los beneficios, el flotario ayuda a paliar dolencias (circunstanciales y crónicas), relaja y disminuye las contracturas, alivia el insomnio y mejora la circulación.

Además del flotario, en la casona de Boedo funciona el consultorio del doctor Jorge Janson, un médico clínico formado en el Hospital Italiano, que está convencido de que la medicina debe ser más humanística y de que la única forma de lograr bienestar es cultivando la salud. Hay muchas formas de hacerlo. El flotario, dice, es una de ellas. La acupuntura, técnica en la que se especializa, es otra.

Los primeros minutos son pura adaptación. No sólo al agua, sino al silencio y a la oscuridad, aunque algunos optan por flotar sin siquiera un halo de luz.

El flotario funciona martes y jueves, a partir de las 9. La hora de flotación tiene un costo de 150 pesos.

Más información: www.flotario.com.ar .

Fuente consultada: La Nación – Foto: Diego Spivacow / Afv

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