Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

El erotismo de Picasso llega a las Galerías Witcomb de Recoleta

Hasta el 31 de julio se podrá visitar la sala de Rodríguez Peña 1050 en forma gratuita.

(CABA) Cuentan que la primera palabra que dijo el artista español Pablo Picasso fue “lápiz“. Su padre, pintor y profesor de arte, se preocupó después de formalizar su educación artística desde los 7 años. Aquel niño al que le gustaban los lápices creció y se convirtió en “el artista más grande del siglo XX”. Así lo define Jorge Calvo, responsable de la muestra Picasso erótico, que desde el lunes se podrá ver en Galerías Witcomb (Rodríguez Peña 1050, Capital). “No sólo abarcó todos los estilos sino que los rompió y no olvidemos que es el creador del cubismo“, añade el galerista.

Se trata de 100 obras entre grabados, litografías, tintas y carteles, que abarcan prácticamente todos los períodos de la vida del artista. “La parte más importante de la muestra“, explica Calvo, “es la Suite Vollard, considerada la obra cumbre de la historia del grabado“. En la muestra habrá 50 de los 100 grabados que Picasso (1881-1973) hizo para esta serie entre 1930 y 1937, coincidiendo con el momento en que se separó de su primera esposa, Olga Khokhlova y se enamoró de una joven de 17 años, María Teresa Walker. “Al analizar el conjunto de la serie”, cuenta el galerista, “no se encuentra pornografía ni perversión. Para él, el sexo era un canto a la vida y una fuente de inspiración“. En los grabados vemos trazos muy definidos y exhuberantes mujeres con los pechos al descubierto y aparece en varias ocasiones la figura del Minotauro -mitad hombre, mitad bestia- “que es una autorreferencia“, dice Calvo: “así se veía Picasso en sus relaciones con las mujeres, como una bestia, era un tipo muy oscuro en ese tema“.

También se podrán ver en la Galería Witcomb 20 grabados pertenecientes a la serie Suite 347, realizada por el artista en la última etapa de su vida, en los años 60, y considerada por los expertos el diario personal del autor del Guernica. En esta serie las escenas de sexo son más explícitas y, además en muchas de ellas los amantes son espiados por voyeurs.

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Una serie para prestar atención será la de 12 de las litografías que Picasso realizó entre 1954 y 1961, a partir de su atracción por el controvertido lienzo El almuerzo sobre la hierba (1963), del francés Edouard Manet, en el que se ve a dos hombres vestidos almorzando junto a dos mujeres desnudas. Picasso, seducido por la obra, hizo 26 litografías con versiones de esa escena.

La fascinación que Picasso sintió por el circo también se traspasó a su obra y en la muestra habrá dos litografías sobre papel sobre esta temática.

También estarán los carteles que Picasso realizó para una muestra, en 1960, en la Galería Gaspar de Barcelona -la primera que se atrevió a exponer obras de este artista republicano en plena dictadura franquista-. Witcomb colgará de sus paredes los afiches originales y además se expondrán los catálogos de la muestra, que se repitió en varias ocasiones. En ellos, a modo casi infantil, Picasso despliega colores y formas en la factura de las letras. La muestra se completa con litografías en color como El rapto de las SabinasMujer desnuda Busto de Mujer.

El cuadro más caro de la historia de las subastas es suyo” -dice el galerista y está hablando de Las mujeres de Argel, vendido en 179 millones a principios de este mes-. Y añade: “Es el artista más robado y el más falsificado“. En esta ocasión, no hacen falta millones de dólares para hacerse con un Picasso, las obras están a la venta y cuestan entre 3.000 y 9.000 pesos.

Fuente: texto de Bárbara Álvarez Plá en diario Clarín.

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