Buenos Aires, 17/11/2017, edición Nº 1829

El dueño de Falabella, acusado por presunta trata de personas

La cadena de tiendas es acusada de tercerizar la confección de sus prendas a talleres textiles que empleaban mano de obra extranjera esclava. Según el dictamen de la fiscalía, las condiciones laborales eran “deplorables”. (CABA) El fiscal federal Federico Delgado pidió la declaración indagatoria del titular de la conocida cadena de tiendas comerciales Falabella, Juan Luis Mingo Salazar, acusado del delito de “trata de personas” a través de la explotación...

La cadena de tiendas es acusada de tercerizar la confección de sus prendas a talleres textiles que empleaban mano de obra extranjera esclava. Según el dictamen de la fiscalía, las condiciones laborales eran “deplorables”.

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(CABA) El fiscal federal Federico Delgado pidió la declaración indagatoria del titular de la conocida cadena de tiendas comerciales Falabella, Juan Luis Mingo Salazar, acusado del delito de “trata de personas” a través de la explotación de inmigrantes en talleres textiles ilegales que trabajaban para su firma.

El planteo fue formulado en el marco de la causa 13354/12, que tramita ante el juez federal Claudio Bonadio, ante quien el fiscal reclamó además la indagatoria de los empresarios Héctor y Gustavo Mitelman, “los responsables de la firma que ofició de proveedora” de indumentaria para Fallabella, así como la de Robert Egber Tupino Yncacutipa, imputado de haber “montado un taller ilegal”.

La causa se inició el 20 de diciembre de 2012, cuando un funcionario de la Sección Penal de la Dirección Contencioso de los Recursos de la Seguridad Social de la AFIP denunció ante la Cámara Federal “el funcionamiento de dos talleres textiles clandestinos, ubicados en Quirós 3041 y San Nicolás 266, ambos de esta ciudad”.

Según consta en el dictamen de la fiscalía, el funcionario señaló que allí trabajaban diez personas en condiciones de “empleados cama adentro”, con un sueldo de aproximadamente 2500 pesos -de los cuales 1000 pesos eran retenidos para la comida y vivienda- y que las condiciones de higiene del lugar eran deplorables”, añade la denuncia.

La investigación dispuesta por Delgado “confirmó el efectivo funcionamiento de ambos talleres textiles”, mediante allanamientos ordenados por Bonadio que “se realizaron, en forma simultánea, el 12 de marzo de 2013”.

“Los operadores judiciales vemos todos los días en tribunales montones de causas que giran en derredor de talleres textiles clandestinos. Son procesos que tienen matices propios, pero rasgos comunes. Hablamos de inmigrantes ilegales que por necesidad son objetualizados y trabajan en condiciones deplorables. A su vez, son regenteadas por otra persona que muchas veces trabaja a la par y en esas mismas condiciones. No obstante, siempre hay un amo”, añadió.

Además de las precarias condiciones laborales, en los allanamientos fueron hallados “bultos de ropa con etiquetas de Falabella, Sybilla y Americanino (las últimas dos son marcas propias de Falabella)”.

Los funcionarios que realizaron los procedimientos constataron que los trabajadores -en su mayoría de nacionalidad peruana- “viven ahí, duermen ahí y confeccionan todo el tiempo… no salen mucho de la casa. Tenían cara de cansados, con ropa de trabajo, sucios. Aparte el olor a encierro era terrible, no había ni una ventana abierta”.

“Las condiciones de trabajo no eran buenas, era un lugar chico, sin televisor, mesa de comedor. No había privacidad en la casa. Trabajaban sin mucho descanso ni límite de horario porque en este tipo de talleres la gente cobra por cada prenda que confecciona”, agregó otro testimonio, que contó que les preguntó si conocían el barrio y “no conocían nada. Me dio la impresión que no salen mucho de la casa”.

Delgado describió la operatoria: “Podríamos afirmar que las marcas, en este caso Falabella, se nutren a través de terceros de talleres que explotan a personas vulnerables. La tercerización les permite no ‘contaminarse’ directamente con la objetualización de seres humanos y bajar los costos para aumentar la tasa de ganancia”.

“Es decir, las empresas mantienen el trabajo de diseño, comercialización, imagen, moldería y corte, mientras que tercerizan la confección, terminaciones y planchado directamente en talleres clandestinos o a través de talleristas intermediarios”, continuó su expliciación el fiscal.

“Es evidente, entonces, que la dinámica de producción que se ha puesto al descubierto a través de la pesquisa, revela la elección deliberada por un mercado informal para abaratar costos a través de terceras firmas, al precio de lucrar con la explotación de personas en una situación de vulnerabilidad tal que se vieron obligados a consentir la apropiación de su fuerza de trabajo para subsistir, en las condiciones infrahumanas”, resumió Delgado, informó el sitio Infobae.

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