El Distrito Tigre Sur se está renovando

Varios proyectos van tomando forma en terrenos junto a las avenidas Italia y Almirante Brown y el canal San Fernando

(PBA) La zona de casas bajas, baldíos, talleres y galpones, un poco olvidada y subutilizada, tuvo su época de esplendor ligada a las industrias del Delta y conserva aún algo de magia y encanto. Para los urbanistas es lo que denominan un “tejido blando”, fácil de intervenir, y por su ubicación estratégica lo consideran un área de oportunidades. Así también lo vio y por eso desembarcó Tino Lutteral, un desarrollador sui géneris que anda pateando el tablero por las barriadas de Tigre y que tiene en su prosapia familiar el famoso Torino Lutteral Comahue, ese auto pistero tan criollo como la birome y el dulce de leche.

Tino viene de la militancia y del emprendedurismo ecologista y es el fundador de Nuevo Urbanismo, una organización que intenta recuperar, reconvertir y promover esta porción medio abandonada de Tigre. Argumentos no le faltan. El área está de paso del Puerto de Frutos, el Museo de Tigre, el Paseo Victorica y el Parque de la Costa. Y reúne entre sus vecinos tipologías tan contrapuestas como el asentamiento El Garrote, sobre el canal San Fernando, hasta el nuevo barrio naútico Venice, sobre el río Luján, actualmente en construcción y desarrollado por el mismo Lutteral. Justamente ese es el desafío de la movida: hacer de estos fragmentos urbanos una ciudad integrada, abierta, plural, amigable, innovadora, sustentable y humana.

Para hacer el barrio Venice, Lutteral convocó al estudio estadounidense DPZ (Andrés Duany y Elizabeth Plater-Zyberk), algo así como el inventor del Nuevo Urbanismo, en parte responsable de la planificación de los nuevos distritos Wynwood, Midtown y Design District de Miami.

Tino rápidamente entendió que el éxito de su emprendimiento no sería posible sin el éxito de sus vecinos, de ahí que se involucró con la comunidad y se convirtió en un fuerte impulsor del desarrollo de esta área de Tigre. Por su intermedio llegaron arquitectos y urbanistas del estudio danés Jan Gehl, con quienes organizaron talleres participativos con los vecinos para definir qué hacer con la zona. Se realizaron en el Centro Universitario Tigre, y fueron coordinados por el arquitecto y urbanista Pablo Güiraldes, de la Fundación Metropolitana. De allí surgió la nueva normativa para el distrito y un master plan realizado por Güiraldes que podría decirse que mezcla algo del espíritu del Wynwood de Miami, caracterizado por sus viejos galpones y talleres intervenidos por artistas callejeros y reconvertidos en oficinas, galerías de arte y museos, con el tipo de escala y tejido que propone ese paseo tan particular del centro porteño, el complejo La Plaza.

Sin embargo, como todos sabemos, las normas pueden proponer ciudades fantásticas, pero si no se las baja a tierra y se les encuentra “novio”, pueden limitarse a llenar estantes de la biblioteca. Y ahí anda Tino Lutteral “arrastrando” voluntades, con entusiasmo, convenciendo y sumando gente e inversores en esta epopeya.

En la esquina de las avenidas Italia y Almirante Brown, sobre el canal San Fernando, instalará el museo de ciencias proyectado por el estudio Bodas-Miani-Anger. En la misma cuadra, lote de por medio, prosperará el Laboratorio de Innovación Social. En la manzana posterior, unos galpones desmantelados pasarán a ser un playón de eventos que será un espacio abierto a las más variadas actividades. NT