Buenos Aires, 21/08/2017, edición Nº 2080

El diseño del placer: la tendencia de los muebles para el sexo

Si bien no pueden observarse en exhibición en cualquier local de la calle, para aquellos que busquen, existen fabricantes que no buscan crear “un mueble más” para la casa, sino dedicados a cumplir una única función: servir en el sexo. (CABA) Seguramente la gran mayoría de los mortales tuvieron su primer ménage à trois a una tierna edad, muy probablemente cuando todavía estaban descubriendo su sexualidad, y éste estuvo formado...

Si bien no pueden observarse en exhibición en cualquier local de la calle, para aquellos que busquen, existen fabricantes que no buscan crear “un mueble más” para la casa, sino dedicados a cumplir una única función: servir en el sexo.

bala_studio_1_5724_635x

(CABA) Seguramente la gran mayoría de los mortales tuvieron su primer ménage à trois a una tierna edad, muy probablemente cuando todavía estaban descubriendo su sexualidad, y éste estuvo formado por el protagonista, su pareja y un coche, ese catre móvil que tanto ha hecho por los que aún no disponen de un lugar para la intimidad. Contrariamente a la idea de que el sexo es muy incómodo dentro de un utilitario, y que incluso ha inspirado la letra de alguna canción, yo pienso que posee interesantes prestaciones que debemos tener en cuenta y que la cama, ese espacio sagrado del erotismo, plana y en muchas ocasiones sin cabeceros, doseles ni armazones de ninguna clase a los que asirse, por si fuera necesario, no es el mejor lugar del mundo para empezar a poner en práctica el Kamasutra.

Tríos famosos del cine, con mobiliario incluido, son por ejemplo, la famosa escena de El cartero siempre llama dos veces (1981), en la que la mesa de cocina, repleta de panes recién horneados, moldes y harina, es despejada de un manotazo por el ama de casa para tareas más urgentes y cuyo protagonismo es similar en importancia al de Jack Nicholson o Jessica Lange. Más recientemente, los que vimos Samsara (2011), la historia de un lama budista que obtiene la iluminación por el camino del sexo, comprobamos que la ergonomía erótica no estaba reservada exclusivamente a los monarcas libidinosos, –como Eduardo VII del Reino Unido, que encargó la silla del amor, un artefacto de diseño apto para cubrir a dos féminas sin aplastarlas–; sino que ha sido una inquietud tan vieja como el hombre y que no conoce barreras sociales. En la película, una humilde jornalera india improvisa un columpio giratorio con un sari y un palo, para hacer más creativo el encuentro.

Retomar la tradición del mobiliario erótico y conseguir que la cama pierda la exclusividad como patio de recreo sexual en el hogar son los pilares de la filosofía de Bala Studio, formado por dos diseñadores mexicanos, Xanath Lemmoglia y Andrés Amaya –pareja para más señas–, dedicados en cuerpo y alma al diseño de piezas eróticas que ayuden ergonómicamente a la actividad más placentera y que, además, sean de cuidado diseño y calidad.

http://youtu.be/T4jfxkcIjQo

La idea del mobiliario erótico no es nueva, existe un gran ejemplo de esto desde el siglo XIX, como bien lo documenta Ramon Úbeda en su libro Sex Design (Ayer y hoy, 2004)”, cuenta Andrés Amaya, “lo extraño es que, tratándose de una actividad importantísima para el ser humano, no se haya manifestado con esplendor en el siglo XX, donde encontramos una raquítica propuesta de construcción del paisaje erótico doméstico. Esta pérdida del eslabón en la historia de este tipo de mueble se debe a la construcción de una sociedad hípersexualizada y agitada, con una visión del tiempo en donde llegar era más importante que transitar, lo que generó, en buena medida, la pérdida del mundo erótico. El proyecto que realizamos no esta ligado al análisis de una demanda del mercado, lo que proponemos es la reconstrucción de una sociedad que acepte su erotismo y en la que la sexualidad no continúe reducida a una habitación y a la experiencia de una cama o un sofá”.

Bala Studio, con sede en México D.F., empezó a lanzar sus piezas en 2003. Diseños como Barbarella, una silla pensada para practicar el cunnilingus; El cartero llama, una mesa en cuya superficie va grabado el bajorrelieve de la espalda desnuda de una mujer, para que ella encaje en el molde, e inspirada en la película mencionada al principio; Wet Conexion, una ducha en la que las mamparas llevan orificios colocados a la altura adecuada para realizar diversas practicas sexuales; o las sillas Felatio, cuyo nombre lo explica ya todo o Adela, una de mis favoritas, inspirada en las mujeres de la revolución mexicana y pensada para que el hombre se siente, la mujer lo haga encima y controle sus movimientos gracias a unos reposapiés y un respaldo al que poder agarrarse.

Las piezas de Bala Studio han ganado varios premios, han sido exhibidas en museos y el interés por ellas crece cada día. “Recibimos muchos correos de Asia, Europa y América”, cuenta Andrés, “pero los países que terminan realizando una adquisición son menos, como EEUU, Francia, Bulgaria, Brasil o Japón, debido al alto costo de la exportación, sumado a que nuestras piezas son de edición limitada. Las personas que compran nuestros muebles compran un manifiesto, un discurso, una escultura y también un mueble para hacer el amor y, evidentemente, no lo esconden, sino que lo muestran en la sala de estar o en su habitación, ya que es una pieza que ofrece al usuario una forma de manifestar al mundo su postura respecto a la construcción erótica de su ser”.

Una vez que uno se acostumbra a estos accesorios para el sexo y si su casa está diseñada en la tendencia Marqués de Sade Style, es muy probable que eche de menos estas piezas de mobiliario cuando está fuera, y que una simple cama, por muy king size que sea, ya le resulte insípida. Para eso se creó la idea Suite Margarita Bonita, que si bien el nombre nos sugiere actividades edulcoradas como el punto de cruz, los cupcakes y demás pasatiempos de señoritas; la realidad es bien distinta, ya que el fin último de este concepto no es otro que el del diseño al servicio de la lujuria.

Este tipo de habitaciones de hotel, presentes solo en establecimientos de cuatro y cinco estrellas, disponen de una decoración formada por piezas como la Movement Bed, una cama que cobra vida con movimientos circulares, verticales y combinados, y que está pensada para facilitar el apareamiento; un Erotic Pack de bienvenida, con cintas de raso, plumeros, antifaces y cosas por el estilo; las Love Pillows, unos cojines posturales pensados para que los riñones no sufran demasiado; un sistema de iluminación denominado Led y que permite regular la intensidad y elegir un color; el Cubo Secreto, un puf que oculta en su interior una silla de juegos eróticos enfocada a prácticas como el bondage o la Tantric Chair, diseñada por Al Vitaro, presidente de la firma Zen by Design, que producía muebles pensados para la meditación y que, tras mucho trascender, decidió volver a la corporeidad más rotunda.

Esta especie de chaise longue con formas redondeadas que nos recuerdan al cuerpo femenino, tiene muchas posibilidades, como lo demuestra un vídeo bastante tontorrón protagonizado por una rubia con raíces negras muy sonriente, y que parece pensado para emitirse en la Teletienda, en horario de máxima audiencia.

La suite Margarita Bonita está ya presente en numerosos hoteles del mundo y algunos de España, como el Hotel Fénix, en Andorra; el Mediterranean Bay, en Palma de Mallorca o el Abbe Garden Hotel, en Barcelona, entre otros, que pueden verse en su página web.

Claro que si hablamos de habitaciones que destilen sexo, hay que mencionar el gabinete privado de Catalina la Grande, la zarina Catalina II, que pasó a la historia por modernizar el imperio ruso y por su voraz apetito sexual, y cuyo reinado se extendió desde 1762 a 1796. Cuentan que durante la Segunda Guerra Mundial un grupo de soldados soviéticos, en una incursión al palacio de Tsárskoye Selo, encontró la habitación erótica de Catalina, en la que los falos eran el leitmotiv de la estancia y ocupaban hasta las paredes. Los muebles representaban escenas u órganos sexuales en una especie de Disneylandia del sexo. La habitación causó tal sorpresa a los soldados que decidieron mantenerla intacta y fotografiarla. Aunque muchas de esas fotos se perdieron en la guerra, las que se conservaron permitieron a los historiadores del Museo Hermitage verificar la existencia de esa estancia. Parece ser que la familia Romanov era una entusiasta del arte erótico y su colección era mundialmente conocida desde comienzos del siglo XX y hasta fue catalogada en los años 30, aunque nunca llegó a mostrarse al público y más tarde, en la década de los 50, desapareció sin dejar rastro.

Lo que si ha perdurado en el tiempo es la fama de devora hombres de Catalina la Grande y su apetito sexual insaciable. Parece que su marido, el duque Pedro, era impotente y no podía ni de lejos satisfacer a su esposa, por lo que en parte la lanzó a los brazos de sus numerosísimos amantes, de los que se dice que solicitaba sus favores hasta seis veces al día. Tales necesidades requerían de una plantilla de 21 hombres a su entera disposición. No contenta con el género humano, se cuenta que mantenía relaciones con caballos y que se hizo construir un arnés para que el acoplamiento fuera menos dificultoso. En una carta que envió a Voltaire, la zarina decía: “Yo lo espero como a un amante, dándole la cara y la ternura de mis ojos. Él acerca a mi pecho su enorme cabeza de animal noble”, cita en la que muchos ven la confirmación de sus aventuras equinas. Lo que parece que no es cierto es la leyenda de que murió penetrada por un caballo. En realidad falleció de una forma menos espectacular, de un ataque de apoplejía en 1796, mientras se daba un baño.

Un vistazo a Internet nos confirma que existe todo un mundo de artilugios y mobiliario sexual, algunos tan alucinantes como la Silla del Amor automática, una especie de máquina infernal que emite un sonido ensordecedor –como para usarla a altas horas de la madrugada–, diseñada por un profesor de robótica surcoreano, al que me imagino como al científico loco con afán de destruir el planeta. No se la aconsejo a nadie, aunque parece ideada para algún obeso millonario con el fin de que la silla trabaje por él y llegue al orgasmo sin haber movido ni un solo músculo. Y eso no es justo.

Fuente: El País

Comentarios

Ingresa tu comentario