Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

El descuidado y olvidado capital cultural porteño

La escalera de acceso y la habitación donde escribía Carriego ya fueron convertidas en escombros. La Comisión de Cultura y Patrimonio de la Comuna 14 advierte sobre el peligro de que toda la construcción corra la misma suerte. (CABA)La Comisión de Cultura y Patrimonio de la Comuna 14 (barrio de Palermo) vuelve a advertir, como lo viene haciendo desde hace tiempo sin obtener respuesta, el riesgo que corre la casa...

La escalera de acceso y la habitación donde escribía Carriego ya fueron convertidas en escombros. La Comisión de Cultura y Patrimonio de la Comuna 14 advierte sobre el peligro de que toda la construcción corra la misma suerte.

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(CABA)La Comisión de Cultura y Patrimonio de la Comuna 14 (barrio de Palermo) vuelve a advertir, como lo viene haciendo desde hace tiempo sin obtener respuesta, el riesgo que corre la casa de Evaristo Carriego, un monumento histórico cuya importancia ameritaría que el gobierno de la Ciudad se encargara de preservarlo. Sin embargo, en consonancia con una política cultural que es una rémora de los ’90, una década en que el neoliberalismo tuvo el shopping como emblema, el gobierno decidió que parte de la casa donde vivió Carriego se convirtiera en un bar, aunque esta información no es oficial, dado que el Gobierno no responde las preguntas de los vecinos ni atiende sus reclamos.

Lo cierto es que las advertencias de la Comisión de Cultura y Patrimonio comienzan a cumplirse: hace diez días la piqueta comenzó a demoler. La escalera que llevaba al estudio del poeta y la habitación ya son escombros. La habitación en cuestión formaba parte de la típica casa chorizo en que vivió el poeta entrerriano, ubicada en la calle Honduras 3784, en pleno barrio de Palermo. Fue construida en 1890 y tiene un estilo de influencia italiana.
Carriego fue vecino y amigo del padre de Borges. Una vieja fotografía que se reproduce en esta página muestra al propio Borges tomado de la reja de la casa. El autor del El Aleph no sólo le dedicó a Carriego un ensayo biográfico, sino que, además, puede rastrearse la lectura que hizo de Carriego en sus referencias al barrio de Palermo que él convirtió en un espacio más literario que real. Lamentablemente, la política cultural de Macri parece considerar los bienes simbólicos como males a erradicar, razón por la cual no dudó un momento en hacer de un monumento histórico tierra arrasada.

Ricardo Castañeda es miembro de la Comisión de Cultura y Patrimonio de la Comuna 14 y cuenta de qué forma esa Comisión se enteró de los planes que el gobierno de la Ciudad tenía respecto de la casa de Carriego. “Hace poco más de un año –dice– una vecina lindera a la casa de Carriego nos vino a traer su preocupación de que iban a demoler la casa porque veía que estaban sacando materiales. Fuimos a ver y, en apariencia, sólo estaban sacando algunas cosas viejas. La casa, que depende de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad, era una biblioteca pública y museo. Siguió funcionando como biblioteca hasta hace dos meses, pero desde hace cinco o seis que estaba abierta pero no funcionaba a pleno. Tenía una gotera importante y el empleado decía que no se podía atender bien a los lectores en esas condiciones. Pedimos información sobre lo que pensaban hacer, no nos la dieron, pero comenzamos a recabar datos por nuestra cuenta y supimos que se iba a hacer una obra. Inicialmente nosotros pedimos que la casa fuera restaurada y cuidada, pero en el medio apareció una licitación en la que se hablaba de demolición parcial, puesta a punto de instalaciones y de un piso nuevo. Eso es lo que están haciendo ahora sobre esta casa chorizo típica de la construcción del siglo XlX, italianizante, con todas las características que conocemos acerca de ese tipo de casas que, en poco tiempo, van a desaparecer de Palermo porque las compran privados y las transforman en negocios. Como se puede constatar ahora, el hecho de que declaren a una casa de interés histórico, como sucedió con la de Carriego, no le da ninguna protección efectiva. Fue declarada de interés de la ciudad, pero la actitud que toma ahora el gobierno es completamente contradictoria con esta declaración”.

Según denuncia la Comisión, “esa habitación acaba de caer bajo la piqueta y la irracionalidad. Pero este es sólo el anticipo de la suerte que puede correr el resto de la casa.De nada valió el amparo presentado por los vecinos, ni los pedidos de restauración respetando la estructura de la casa presentado por el Consejo Consultivo de la Comuna 14. De nada la ley que protege edificios anteriores a 1941, ni siquiera un pedido de protección del edificio realizado por el propio jefe de gobierno de la Ciudad. Las obras que se realizan ignoran los más elementales cuidados de la restauración, alteran la esencia de las típicas casas chorizo de la época y contienen todos los elementos del maquillaje de época que desde hace un tiempo acosa a Palermo”.

Los vecinos hicieron dos abrazos a la casa para llamar la atención de las autoridades respecto de su importancia patrimonial y reiteraron el pedido de que fuera restaurada, pero el resultado de estas gestiones fue la utilización de la piqueta. “No recibimos ninguna respuesta oficial –dice Castañeda–, la única respuesta es la demolición que están realizando en este momento. Demolieron la habitación que Carriego utilizaba para escribir y están demoliendo un techo para hacer un entrepiso a la altura de las puertas. El objetivo es hacer un bar dentro de la biblioteca y que esta siga funcionando, a menos que haya algún otro plan que no conocemos. La información que obtuvimos a través de un empleado que ya no está y de la gente de la obra es que se le va a agregar un bar y toda una cosa gastronómica, pero la información no es oficial”. Los daños no terminan allí. “Una parte de la casa –continúa Castañeda– tenía un revestimento de origen belga que era muy representativo de la época y ya no está. Había, además, una bañadera, que no sé si sería muy valiosa desde el punto de vista económico, pero sí lo era desde el punto de vista histórico. Esa bañadera ya no está. Alguien de la obra dijo que la iban a llevar a un museo, pero no especificó a cuál. Nosotros presentamos un amparo al que no se le hizo lugar. Hace un año que nuestros pedidos están dando vueltas y, mientras tanto, la casa se destruye”. En este momento, la comisión pide que cese la obra de demolición y que la casa, que es un monumento histórico, se restaure de acuerdo con la estructura original para que continúe funcionando como biblioteca y museo “Todavía estaríamos a tiempo de volver atrás, de reponer el techo que sacaron y la habitación que demolieron”, dice Castañeda. Y agrega: “Nosotros hace mucho tiempo que venimos pidiendo información y haciendo reclamos. La única respuesta que obtuvimos es esta”.

Aunque la actitud es absolutamente coherente con la política del gobierno de Macri en el ámbito cultural, la violencia explícita que ejerce sobre el interés de los vecinos y el patrimonio histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos no deja de resultar curiosa y contradictoria en un gobierno que no se cansa de asegurar que apuesta al consenso y al diálogo.

Informe de la comisión

“5 de agosto. Hoy entró una cuadrilla con maderas, andamios, herramientas y una hormigonera pequeña. A primeras horas de la tarde estaban realizando la demolición de un tabique del patio y retirando una cubierta. La obra que van a hacer consiste en demolición de techo de chapas y cielorraso existentes, remplazo por un entrepiso de viguetas premoldeadas a la altura superior de las puertas, y ejecución de nuevo techo de chapa. El nivel superior previsto es aproximadamente 1m por sobre el nivel de la fachada existente. Baño y cocina se realizarán a nuevo, y preveen recuperar una bañera y algunos artefactos de valor con presunto destino del “museo”. En síntesis, el nuevo proyecto duplica la superficie existente, y altera totalmente la estructura de la “casa chorizo” histórica. La construcción es anterior a 1941. El proyecto no demuele la fachada (le suma 1m sobre el remate), aunque sí la volumetría, por lo que se estría violando la Ley de T. de Anchorena.”

Fuente consultada: Tiempo Argentino

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