Buenos Aires, 28/05/2017

El dengue preocupa a Vicente López

En una misma cuadra hay ocho personas infectadas

(PBA) Ocho personas con dengue en 100 metros. Los vecinos de las casas bajas de Monasterio, entre Aristóbulo del Valle y las vías, en Vicente López, estuvieron inquietos por la llegada del virus a la cuadra. Han visto un operativo de fumigación y policías en esas casas, pero no saben más.

El personal municipal tomó muestras con larvas de las piletas de algunas casas y les explicó a los vecinos qué hacer con los recipientes al aire libre. También se entregaron turnos para análisis en el hospital.

“Nos encontramos con muchas personas con síntomas sospechosos, otras que están internadas y otras que están siendo atendidas”, dijo la directora de Epidemiología local, Gabriela Miranda.

Miranda recorrió la calle Monasterio y se encontró con cuatro casos confirmados, cinco que están en estudio y otros cuatros que recibieron un resultado positivo para el análisis de dengue, pero no estaban en sus viviendas en el momento de visitarlas. “La mayoría se atendió en un centro privado de la ciudad de Buenos Aires y no nos había llegado el aviso de estos casos. Algo sucedió en el proceso de notificación que impidió que nos dieran aviso y pudiéramos activar el protocolo para ir al domicilio a fumigar y hacerlo a la redonda”, explicó la funcionaria.

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Una vez en el lugar, el panorama, según dijo, no era el mejor para prevenir la diseminación del dengue.

“Fumigamos casa por casa, donde nos dejaron entrar. Pero vimos una zona con bastante basura acumulada y elementos que juntaban agua en los jardines -detalló Miranda-. Nos llamó la atención que los vecinos estaban conscientes de qué es el dengue y cómo prevenirlo, pero no se daban cuenta de que ellos tenían, por ejemplo, piscinas en desuso o con agua sin tratar, o recipientes con agua acumulada.”

Los vecinos presenciaron cómo el personal municipal, acompañado por Juan Carlos Pérez, encargado de seguridad de la cuadra, se retiraba de algunas viviendas con muestras de agua con larvas. Con eso determinarán si se trata de crías del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue.

Hacia donde termina Monasterio, hay enredaderas, árboles sin cuidar y basura acumulada. Dos autos abandonados repletos de cartones, diarios y un sinfín de elementos con polvo que habla de su antigüedad en el lugar.

Al final de la cuadra hacia el ferrocarril hay una puerta en una pared de ladrillos. Por ahí se puede pasar al barrio Campamento Ferroviario. Ahí también llegó el dengue. La madre de un joven, de 19 años, está internada en observación en una clínica privada cercana. “Empezó con mucho dolor de cabeza y fiebre alta el sábado”, contó su hijo. NT

 

 

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