Buenos Aires, 16/10/2017, edición Nº 1797

El creador de Super Mario recibió el premio Príncipe de Asturias

“Me siento muy honrado”, aseguró el cerebro de Nintendo desde Kyoto, Shigeru Miyamoto, de 59 años. “La labor de crear videojuegos es en gran medida un trabajo en equipo y por este motivo me siento enormemente agradecido por haber sido elegido para recibir este ilustre premio”, añadió, comprometiéndose a seguir esforzándose para ofrecer “diversión y alegría a personas de todas las generaciones y en todo el mundo”. El galardón está...

“Me siento muy honrado”, aseguró el cerebro de Nintendo desde Kyoto, Shigeru Miyamoto, de 59 años.

“La labor de crear videojuegos es en gran medida un trabajo en equipo y por este motivo me siento enormemente agradecido por haber sido elegido para recibir este ilustre premio”, añadió, comprometiéndose a seguir esforzándose para ofrecer “diversión y alegría a personas de todas las generaciones y en todo el mundo”.

El galardón está dotado con 50 mil euros y una escultura creada por Joan Miró para los Premios Príncipe de Asturias, que Miyamoto recogerá en Oviedo el próximo otoño europeo. Será en la gala en el Teatro Campoamor en la que se entregarán los ocho premios anuales que concede la fundación homónima y que estará presidida por el príncipe Felipe, el heredero del trono español, como todos los años.

Este creador y diseñador lleva más de tres décadas utilizando su imaginación en el desarrollo de unos videojuegos que dejan siempre fuera la violencia. No en vano algunos lo llaman “el Walt Disney de los videojuegos”. Y también se ha dedicado a la invención y el desarrollo de los soportes de esas aventuras. Suya es la consola portátil DS, la primera con doble pantalla. O la Wii, que colocó la consola en el salón de casa permitiendo a todos los miembros de la familia jugar o hacer deporte con un aparatito en el que el desaparecieron los mandos y que convirtió al propio cuerpo en un auténtico “joy stick”.

“Miyamoto no sólo es el padre del videojuego moderno, sino que ha conseguido, con su gran imaginación, crear sueños virtuales para que millones de personas de todas las edades interactúen, generando nuevas formas de comunicación y de relación, capaces de traspasar fronteras ideológicas, étnicas y geográficas”, añadió el jurado en Oviedo, donde el japonés se impuso en la votación final, muy

ajustada, al filósofo francés Edgar Morin y a la agencia fotográfica Magnum.

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