Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

El “Compre las 24 horas”, para enfrentar la crisis

Los comercios de Madrid podrán abrir a cualquier hora todos los días. ¿Se viene esta tendencia para los shoppings de Buenos Aires? Comprar, comprar y comprar a todas horas. Esta es la receta contra la crisis que deja entrever el Gobierno con sus medidas hacia la liberalización de los horarios comerciales. La hipótesis es sencilla: si las tiendas abren más, las ventas aumentarán y hará falta más personal. Más empleo...

Los comercios de Madrid podrán abrir a cualquier hora todos los días. ¿Se viene esta tendencia para los shoppings de Buenos Aires?

Comprar, comprar y comprar a todas horas. Esta es la receta contra la crisis que deja entrever el Gobierno con sus medidas hacia la liberalización de los horarios comerciales. La hipótesis es sencilla: si las tiendas abren más, las ventas aumentarán y hará falta más personal. Más empleo se traducirá en sueldos y en más alegría a la hora de gastar. Un círculo de consumo que nos sacaría de la recesión. En teoría. La crisis parece ser la palanca definitiva con la que el Ejecutivo de Mariano Rajoy quiere desatascar la eterna polémica sobre los horarios del comercio. Y los turistas que llegan los domingos con la cartera llena son un objetivo claro.

¿Más horas de tiendas abiertas se traducirán de verdad en más ventas? ¿En más empleo o en abusos laborales? ¿Morirá el pequeño comercio? Un debate lleno de aristas y de partes interesadas que lanzan datos y estudios contra el enemigo. La Confederación de Comercio de Madrid es un elemento extraño en medio de la batalla: ha cambiado de bando. “Es cierto que antes nosotros éramos contrarios a la liberalización total de los horarios, pero con la crisis que vivimos creemos que debemos apoyar cualquier medida que pueda traducirse en puestos de trabajo para el sector. Hemos comprobado que abrir los domingos en las zonas de afluencia turística de la capital en los últimos años ha funcionado”, defiende Hilario Alfaro, presidente de esta organización. Eso sí, Alfaro cree que debe crearse un observatorio para comprobar si realmente se crea empleo neto. “Se van a generar puestos, pero también se van a destruir muchos en el pequeño y mediano comercio. Habrá que hacer la cuenta para ver si compensa, pero de entrada no podemos negarnos a intentarlo porque estamos en una situación de emergencia”, razona.

El auge de las compras como ocio o reclamo turístico, las jornadas maratonianas de trabajo habituales y el aumento de las compras por Internet (abierto 24 horas) han generado un estilo de vida que choca con los horarios tradicionales del comercio en España. Por eso, en esta guerra, hasta las asociaciones de consumidores están divididos. En el extremo de las que rechazan la liberalización se sitúan asociaciones como Facua, que considera que la medida es perjudicial para los ciudadanos porque llevará a la desaparición del comercio de proximidad. “Además, fomenta el consumismo al vincular compras con ocio, en vez de potenciar el consumo necesario, racional y sostenible”, señala esta organización. Sin embargo, otras como la OCU consideran insuficiente las medidas del Gobierno de Rajoy. “Nuestra misión es defender a los consumidores, y creemos que lo mejor para ellos es poder comprar cuando quieran o cuando puedan”, sostiene su portavoz, Ileana Izverniceanu.

Madrid, que ya abanderaba la mayor liberalización de horarios, se convertirá a partir del 15 de julio en zona 24×365. Es decir, una comunidad donde el comercio podrá tener la persiana subida 24 horas al día y 365 días al año si quiere. El Gobierno de Esperanza Aguirre ha decidido que la ley estatal, que solo permite abrir todos los días del año a las pequeñas tiendas que no pertenezcan a grandes cadenas, se queda corta. Y deja que elijan su horario también los grandes almacenes y grupos textiles.

La comunidad podría ser solo una avanzadilla de lo que puede ir llegando al resto de España, ya que el Gobierno central ha anunciado que reformará la ley para caminar hacia una mayor liberalización en toda España, pese a la rotunda oposición de Cataluña, Andalucía y País Vasco, que creen que el Ejecutivo está invadiendo sus competencias. De momento, los pasos que ha dado el secretario general de Comercio, Jaime García-Legaz, son tímidos, pero contundentes. Para empezar, quiere elevar el mínimo de aperturas autorizadas de ocho a 10 festivos. Y a 14 grandes ciudades les obligará a tener ejes comerciales con horarios liberalizados todo el año por motivos “de afluencia turística” (tres de ellas, Madrid, Palma de Mallorca y Santa Cruz de Tenerife, ya lo tenían así). Tras el anuncio, la guerra se ha desatado de nuevo.

Los que apoyan la liberalización defienden cifras que prometen un futuro de riqueza y empleo. Un estudio de la escuela de negocios IE Business School, editado por el catedrático Fernando Fernández, calcula que permitir la apertura siempre en todo el país crearía de manera directa 20.000 empleos en tres años. El informe cita experiencias de países como Holanda, donde la apertura a voluntad supuso un crecimiento del volumen de ventas, o Suecia, donde además se observó una caída de los precios del 0,6%. En Alemania, incluso aseguran que aumentó en torno a un 2% la facturación del sector minorista.

 

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