Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

El Central Park de Barracas abrirá sus puertas al público

Por única vez este miércoles de 12 a 21, cuando se abran las puertas del multicolor edificio Central Park de Barracas, la gente podrá entrar a los talleres de Felipe Yuyo Noé o Milo Lockett y verlos trabajar. (Ciudad de Buenos Aires) Central Park es una serie de lofts inmensos ubicados en el tercer piso de este complejo de oficinas, de amplios ventanales y vista panorámica de la ciudad, en...

Por única vez este miércoles de 12 a 21, cuando se abran las puertas del multicolor edificio Central Park de Barracas, la gente podrá entrar a los talleres de Felipe Yuyo Noé o Milo Lockett y verlos trabajar.

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(Ciudad de Buenos Aires) Central Park es una serie de lofts inmensos ubicados en el tercer piso de este complejo de oficinas, de amplios ventanales y vista panorámica de la ciudad, en el corazón de Barracas donde es imposible que pase inadvertida esta mole multicolor con tonalidades celestes, rosas y amarillas que llevan la firma del fallecido Pérez Celis, quien tenía su atelier allí

Por dentro, el edificio encierra un aire neoyorquino, con una vegetación y flores que descienden de las ventanas internas, los lofts inmenso y altos en los que los artistas preparan sus obras, y el montacargas que soporta 3.000 kilos de peso, y cuyas paredes el público podrá pintar con tizas, además que servirá para trasladarse de la planta baja hasta los talleres.

Milo Lockett prepara un gigantesco elefante y una propuesta participativa con la gente, mientras que Eugenio Cuttica recibirá al público con la instalación “¿Sabe usted cuál es su máscara?”, una serie de videos y una performance participativa para que los visitantes intenten conocerse a sí mismo a través del arte.

Horacio Sánchez Fantino contó que trabaja “con la idea del mapa y del territorio. Con latas de bebidas recicladas -que hacen una variada paleta de colores- compone mapas de Barracas y de la Villa 21”, inmensas creaciones que cuelgan de las paredes pero el visitante también pisa el territorio”, dice.

El fotógrafo Jorge Roiger también exhibe sus imágenes de manchas -algunas tomadas en la terraza del edificio -cuenta- y otras que realizó en la chatarrería de Carlos Regazzoni. Actualmente, además, exhibe su obra en la galería Ro hasta fines de mayo. “Con la cámara digital ya tomé mil fotos, y seleccioné unas cien. Miro y corrijo en el momento, es una maravilla”, pondera.

En 2011, cuando se realizó la primera edición de los talleres abiertos, más de 2.000 personas pasaron por el edificio ubicado en Herrera 1853 entre California e Iriarte, frente a la Autopista 9 de Julio.

Habrá un bono contribución de 25 pesos cuya recaudación será destinada a la parroquia Caacupé de la Villa 21 de Barracas.

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