Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

El celu manejará la casa y la ciudad

En pocos años, la mayoría de los objetos estarán conectados a Internet y todo pasará por los teléfonos inteligentes.

Los expertos dicen que menos de cinco años, la mayoría de las cosas van a estar comunicadas entre sí. ¡Sí, las cosas! los objetos se van a pasar datos unos a otros y todos se van a conectar con nuestro teléfono. Eso será la consecuencia directa de una revolución que vienen anunciando los científicos, la que generará “la Internet de las cosas” (Internet of things, en inglés, o, abreviado en inglés, IoT).

Hoy nomás, mi celular inteligente (medianamente inteligente) me despierta a la mañana, me dice la temperatura, me avisa cuánto voy a tardar en llegar al la redacción y me ofrece recorridos alternativos para evitar embotellamientos (no sé cómo se enteró dónde vivo y trabajo). Por supuesto, como le pasa a cualquier otro, el celu me mantiene informado, comunicado, entretenido y con mi agenda al día.

Bueno, en cinco años, esa pequeña pantallita táctil que nos vuelve locos cuando la perdemos o no hay señal, también controlará las funciones principales de la casa y nos permitirá usar mejor la ciudad.

Ojo, eso no es nada nuevo porque ya existen kits hogareños que permiten controlar luz, calefacción, refrigeración, alarma, cámaras, artefactos y televisores desde un celular. Lo nuevo será que, en un futuro muy cercano, casi todos los objetos estarán conectados a Internet y se hablarán entre ellos para que muchas funciones de nuestra vida diaria sean automáticas. No hay leche para los chicos, comida para la noche o bebidas frías, la heladera hace el pedido y te avisa. Se pinchó un caño, un censor detecta la pérdida, corta el agua y llama al plomero. Falta papel higiénico, el portarrollo se comunica con la despensa de tu casa, chequea si tenés para reponer, y si falta, compra. Obvio, te avisa antes que entres al baño porque sino ya es tarde.

Lo que te estoy contando no es verso, el año pasado, el Pew Research Center, una fundación de Washington que investiga sobre tendencias, predijo que para 2025, Internet será tan común como la electricidad y resultará muy difícil encontrar un objeto que no esté conectado a ella.
Obvio que al entusiasmo del lado de la ciencia le sigue el entusiasmo del mundo de los negocios. Fijate cómo estará el ambiente que hace menos de 15 meses, durante una conferencia de desarrolladores, Facebook anunció que se meterá de lleno en la IoT con el desarrollo de software para monitorear alarmas, cámaras, cerraduras, termostatos y todas esas cosas que hacen funcionar una casa como los dioses.

De todos modos, para eso faltan dar algunos pasos. Primero: saber cómo se van a manejar todos los datos que podrían producir 5 mil millones de cositas hablándose entre ellas o con nosotros. Otro tema es cómo van a hacerlo, porque no pienses que todos los objetos que hay en el mundo, desde una taza a una zapatilla, van a tener un router con dos antenitas como el que funciona mal en tu casa. No, el futuro es futuro y siempre las cosas se imaginan bien. Acá es cuando la película de los futurólogos se junta con la de la ciencia y ya están viendo como algunos descubrimientos como el grafeno, un material asombroso, ayudará a crear “etiquetas” inteligentes ultra pequeñas y flexibles que se conectarán con Internet para transmitir datos tan variados como cuánto tiempo o qué distancia corriste o qué tenía el líquido que acabás de tomar.

De movida te aclaro que si todo lo que pase en mi casa mientras estoy afuera genera una alarma en mi celular, voy a terminar apagándolo. Y esto le puede pasar a cualquiera por lo que, en el futuro, las cosas van a terminar arreglándose solas sin molestarte. Bueno, ahí es donde empieza el negocio, no sólo el de venderte programas y objetos hiperconectados, también el de manejar los datos de tu vida. Imaginate a tu lavarropas comprando el jabón que más le gusta, a la heladera haciendo el pedido al supermercado o a la cañería negociando con el plomero.

Los riesgos son muchos y los más complicados son los relativos a la privacidad ¿No terminará sabiendo más de vos el supermercado que tu mujer? Bueno, eso ya ocurre, pero imaginate el festín que se haría un hacker revisando tus objetos por Internet.

Lo cierto es que el futuro nunca es lo que uno esperaba pero, muchas veces está a un paso y no nos damos cuenta. Hoy, por ejemplo, con el mismo celular que jugás al Candy Crush (y un poco de ayuda de las empresas de trasporte) podrías conocer dónde está cada colectivo de la línea que tomás todos los días, calcular la demora y elegir el subte u otra línea. Mientras tanto, no querés ni saber lo que pasa en tu casa cuando no estás.

 

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