Buenos Aires, 24/03/2017

Instalado en City Bell, el capitán de Los Pumas cuenta su historia de amor

Agustín Creevy y su mujer regresaron a Buenos Aires tras vivir cuatro años en Europa. Conocé su romántica historia.

(PBA) Detrás del ceño fruncido, hay un gran hombre. Agustín Creevy no solo defiende la celeste y blanca en Los Pumas sino que dejó bien en claro que cuando se propone algo, lo consigue. Y de esto es testigo su historia de amor con Virginia Vercelli.

Se conocieron en una noche de vacaciones en Ferrugem hace ocho años y en 2012 se casaron en Buenos Aires, durante las vacaciones de receso: “Nos conocimos en Praia do Rosa, donde coincidimos por cuatro días. Recién la última noche, cuando estaba a punto de irme a Ferrugem, me dio su mail en su papel. Lo guardé como un tesoro. Pero un día, no me preguntes cómo, me di cuenta que lo había perdido“, recordó Creevy.

Y relató a revista Hola! Argentina: “Me volví loco. Le pedí a dos amigos, Rolo y Leandro, que me acompañaran a buscarla. Quería encontrar a la rubia que me había encantado, porque de otra forma no la iba a ver nunca más. ¡Ella era de San Isidro y yo, de La Plata! De noche, nos subimos a un taxi y volvimos a Praia Do Rosa. Son cincuenta y seis kilómetros, pagué una fortuna. Pero salió bien, apenas llegamos, encontramos a Vir y a sus amigas saliendo de un boliche. Ella no lo podía creer. Horas más tarde volví a Ferrugem otra vez con su mail”.

“Un día me invitó a salir y le dije que no”, contó ella entre risas. Casualidades del destino, Virginia trabajaba para la misma nutricionista que atendía a Creevy, así que él decidió pedir una cita y cuando fue al consultorio la vio: “Me hice el indiferente, a las horas me llegó una mensaje ‘¿Sigue en pie la salida?'”.

En 2011 se fueron a vivir juntos a Francia, ella ya recibida de abogada y él había firmado contrato con Montpellier. Un año más tarde, completamente enamorado él le propuso matrimonio: “Fue en 2012 durante mi receso en junio, que vinimos a Buenos Aires. Quería hacerlo más romántico pero no se dio. Paré el auto, le mostré el anillo y le pregunté ‘¿Te querés casar conmigo?’. Yo sentía que era importante dar este paso”.

Ya de regreso a Buenos Aires, el jugador y su mujer se mudaron a un barrio de City Bell tras vivir cuatro años en Europa: “Para instalarnos acá metimos todo en un container. Recién llegó ahora, dos semanas después. Por eso, todavía no pudimos irnos a vivir a nuestro departamento de San Isidro“, contó ella. NR

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Fuente: ratingcero

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