Buenos Aires, 24/08/2017, edición Nº 2083

El boom de los grupos electrógenos

A causa de los cortes de luz  cada vez más hogares y comercios compran equipos para eludir el déficit del servicio público. Desde el 2009 la importación de los equipos va en aumento. Por la desconfianza que genera el servicio de electricidad y el abaratamiento de la tecnología, en cada corte de luz, grupos electrógenos de diverso tamaño que visten las veredas. Se los puede ver en casi todos los locales...

A causa de los cortes de luz  cada vez más hogares y comercios compran equipos para eludir el déficit del servicio público. Desde el 2009 la importación de los equipos va en aumento.

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Por la desconfianza que genera el servicio de electricidad y el abaratamiento de la tecnología, en cada corte de luz, grupos electrógenos de diverso tamaño que visten las veredas. Se los puede ver en casi todos los locales con mercadería perecedera, como supermercados, heladerías y bares. Pero su uso se extiende en hogares y departamentos.

Las estadísticas corroboran la expansión de estos equipos. De acuerdo con datos provisorios de los importadores, el año pasado se trajeron al país por lo menos 505 equipos de hasta 275 kVA, dirigidos a casas, comercios, restaurantes e industrias pequeñas. Ese número, el más alto en cuatro años, está un 10% por encima del año anterior. De manera que la importación de equipos para hogares creció a pesar de la barrera al ingreso de productos que impone el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Los equipos de más de 275 kVA, orientados a hospitales, shoppings e industrias de mayor porte, registraron una caída en 2012. De todas maneras, las 190 unidades que se importaron el año pasado están por encima de las 181 de 2009.

Los especialistas sostienen que su negocio está guiado por una exasperante lógica de la inminencia. “En días de corte de luz, si tenés el equipo en stock, lo vendés”, explicó Henry Bateson, gerente de Operaciones de la división Power Systems de Finning Argentina, una de las principales compañías del segmento. Por eso la demanda es espasmódica: cuando la mayoría quiere estos equipos, es difícil encontrarlos. Para el directivo, la masificación del uso de grupos se debe a que la bonanza económica de los últimos años hizo que el comerciante esté más dispuesto a “perfeccionar su negocio con la compra de un equipo”.

En la Argentina se venden equipos locales y extranjeros. Los precios tienen que ver con la calidad y son muy variables. Parten de US$ 300 y pueden llegar hasta US$ 5000 para una vivienda familiar, y hasta US$ 15.000 para un edificio. Los vendedores aseguran que una unidad austera, que puede darle luz a una casa pequeña, parte de $ 1000. Con US$ 500 alcanza para sumar la heladera y el televisor; con US$ 1000 para toda una casa grande menos el aire acondicionado, y con US$ 3000 para prácticamente todo lo que hay en una casa.

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