Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

El bastón blanco, otro invento porteño

En una esquina del barrio porteño de Almagro, nació la idea del bastón blanco para no videntes. (CABA) Pocos saben que además del dulce de leche, el colectivo o la birome, el bastón blanco que utilizan los ciegos también es un invento argentino. El 22 de junio de 1931 José Mario Fallótico se disponía a cruzar la calle en la esquina de Rivadavia y Medrano, Almagro, cuando observó a un...

En una esquina del barrio porteño de Almagro, nació la idea del bastón blanco para no videntes.

low angle low section view of a blind man walking with the aid of a white stick

(CABA) Pocos saben que además del dulce de leche, el colectivo o la birome, el bastón blanco que utilizan los ciegos también es un invento argentino. El 22 de junio de 1931 José Mario Fallótico se disponía a cruzar la calle en la esquina de Rivadavia y Medrano, Almagro, cuando observó a un hombre parado en medio de la calzada, desconcertado y algo perdido. Solo al acercarse para ayudarlo comprendió que se trataba de un ciego, ya que nada lo identificaba como tal. Una vez que alcanzaron a salvo la vereda y que el hombre se presentara como Fidel, Fallótico le dijo: “Creo que volveré a servirle a usted muchas veces, aunque no esté a su lado; a usted y a todos los que se encuentren en su condición. Se me ha ocurrido una idea”. Fallótico se dirigió a la Biblioteca Argentina para Ciegos y pidió hablar con su presidente, el oftalmólogo Agustín Rebuffo, a quien le expuso su idea, que fue aprobada y puesta en práctica de inmediato. El inventor regresó a su casa, buscó un viejo bastón, lo pintó de blanco y se lo obsequió a Fidel. En tanto, la institución comenzó a difundir el sistema y la distribución de bastones entre los ciegos que concurrían a la biblioteca. Poco a poco el sistema fue conocido y usado en todo el mundo.

Fuente consultada: Diego M. Zigiotto

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