El artista que trabaja en la ex ESMA resiste el desalojo

Andrés Zerneri sigue trabajando en su obra, a pesar del pedido de desalojo

(CABA) “El plan A es quedarnos y convivir de la mejor manera; el plan B es quedarnos igual, y que la convivencia no sea buena”, advierte el escultor Andrés Zerneri, que encabeza el colectivo de cincuenta artistas, voluntarios y representantes de los pueblos originarios que desde 2009 construye el Monumento a la Mujer Originaria. Desde hace cinco años trabajan en un galpón de la ex ESMA, donde incluso en años de terrorismo de Estado se enseñaba el funcionamiento de motores a cabos y aspirantes, muy cerca de torturas y desapariciones. Del galpón, que de tan enorme es apto para una escultura de más de diez metros, tienen que irse. Lo dice el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, en el despacho que tiene también en la ex ESMA, hoy Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. “Ese edificio le corresponde a la Secretaría de Derechos Humanos; vamos a intentar un consenso y si no, pediremos un desalojo a la brevedad a través de la Justicia”, sostiene el funcionario.

Zerneri asegura que el consejo tripartito que gestiona la ex ESMA aprobó que trabajaran allí “por iniciativa de Ana María Careaga”, titular del ya disuelto Instituto Espacio para la Memoria. “Tenemos la cesión del espacio hasta que el monumento esté terminado; estimamos que eso será dentro de un año”, explica el artista, quien no recuerda dónde está la documentación respaldatoria de la cesión. Al respecto, Avruj sostiene: “El uso del espacio no pasó por el órgano tripartito, donde están la Ciudad de Buenos Aires, Nación y los organismos de Derechos Humanos. Fue una decisión personal del ex secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli”. Manuel Barrientos, vocero del directorio de organismos de Derechos Humanos que integra la gestión triple, asegura: “Los organismos siempre apoyaron la construcción del Monumento a la Mujer Originaria en la ex ESMA. Sin embargo, el edificio pertenece a la Secretaría de Derechos Humanos, y esa entidad dispondrá del espacio”.

En el galpón hay bloques de telgopor enormes y miles de llaves, picaportes y candados que esperan a ser fundidos en barriles que alguna vez tuvieron nafta. Ya juntaron 9,5 de las 10 toneladas de bronce que necesitan para erigir “la escultura de bronce más grande de la Argentina”, según define Zerneri. Entre los miles de donantes, apoyaron la campaña desde Ricardo Darín hasta Juan Palomino, pasando por Eduardo Galeano y Manu Chao. La idea de erigir un monumento que honrara a la mujer originaria –y a los pueblos originarios en general– surgió a partir de las clases que el historiador y escritor Osvaldo Bayer daba, nada casualmente, debajo del monumento a Julio Argentino Roca, en Diagonal Sur y Perú. “Nada requiere dinero, por eso la tarea demora mucho. Los materiales vienen de donaciones particulares y de sindicatos, y los artistas trabajamos ad honorem”, asegura Zerneri.

“No es una política de Estado construir un monumento a la mujer originaria; por lo que no tiene por qué estar en un predio del Estado. Si el gobierno decidiera hacerlo, merecería un llamado a concurso para elegir el mejor proyecto”, sostiene Avruj, que proyecta la mudanza de 500 trabajadores de la secretaría que encabeza al espacio en litigio. “Homenajear a través de un monumento remite a una cultura pasada, hoy los pueblos originarios son una cultura viva, trabajamos con ellos”, asegura Avruj. Afuera de su oficina, lo esperan para reunirse el líder qom Félix Díaz junto a otros referentes de comunidades nativas.

“Elegimos a una mujer originaria porque suele representarse al hombre originario como un salvaje, con taparrabos y una pluma, desde la postura del que domina; y será una mujer de 80 años por el respeto a la sabiduría ancestral que impera en estas comunidades”, reflexiona el artista acerca de la nueva obra, y agrega: “La donaremos a la Ciudad, y sería reparador que se ponga donde está el monumento a Roca, pero estamos dispuestos a hablarlo”. NT