Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

El ajedrez busca llegar a las aulas como una nueva herramienta pedagógica

La práctica de ajedrez ayuda a desarrollar facultades mentales como concentración, memoria, creatividad, planificación, el pensamiento abstracto, lógico matemático y autodominio.

(CABA) El ajedrez, ese juego milenario y misterioso de origen incierto y virtudes sorprendentes, es, desde hace casi un siglo, tema de estudio de científicos e investigadores, los que en su mayoría coinciden en señalar que con su práctica se estimulan varias facultades mentales y, además, se forjan patrones de conducta entre los más jóvenes. Es más: en 1995, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) recomendó su inclusión en los niveles primario y secundario en todos los países miembros. Sin embargo, en la Argentina todavía no forma parte de la ley de educación nacional; su enseñanza es sui géneris, depende del interés de cada provincia, sin considerar su valor pedagógico.

Pese a que en los últimos 90 años investigadores de los cinco continentes fueron coincidentes en sus evaluaciones sobre las virtudes que desarrolla el juego, hoy no se explota el ajedrez como método transversal de enseñanza y no se valora su importancia en el aprendizaje asociado con las ciencias, en especial las matemáticas.

Mientras se discute sobre la conveniencia del dictado como materia curricular o extracurricular, el carácter de su enseñanza obligatoria u optativa, la elección de la edad del educando o del perfil del instructor que media entre la pedagogía del docente o los conocimientos de un ajedrecista, se dilata su incorporación a los programas escolares.

En 2010, la megaestrella de este juego y una de las mentes más inteligentes del planeta, el ruso Garry Kasparov, opinó: “Quiero resaltar esto: el ajedrez en la escuela puede confundirse con la práctica de un deporte en los colegios -al estilo del fútbol o el básquetbol-, mientras que yo me refiero a su utilización como herramienta pedagógica, que enseña a pensar y transmite valores. Es decir, a una asignatura por sí misma o a un apoyo en la enseñanza de otras asignaturas como las matemáticas, historia, geografía e Internet“.

¿Por qué entonces se considera básico su aprendizaje entre los escolares sólo en dos países en el mundo, Turquía y Armenia?

En la Argentina, responde el profesor Jorge Berguier, quien desde 2003 es el coordinador nacional de Ajedrez en el Ministerio de Educación de la Nación.

La ley de educación nacional 26.206 no contempla específicamente la incorporación del ajedrez en el aula.” Y agregó: “Tenemos coordinadores en 22 de las 23 provincias argentinas; salvo Jujuy, donde por una decisión del Ministerio de Educación provincial no se juega en los colegios“.

Fue la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) la que llevó a cabo la primera evaluación científica sobre los beneficios de la práctica de ajedrez. La investigación fue impulsada por José Stalin, León Trotsky y Vladimir Lenin. En 1925, tras intensos cinco años de estudios, los científicos Rudik, Djakow y Petrowski concluyeron: “La práctica del ajedrez desarrolla alrededor de veinte habilidades o facultades mentales, entre ellas concentración, memoria, creatividad, planificación, el pensamiento abstracto, lógico matemático, el autodominio, etcétera“. Sin embargo, no se extendió su incorporación a nivel escolar. Fue más una cuestión ideológica y de Estado. Al momento de la desintegración del país, en 1989, contaba con cinco millones de ajedrecistas federados y más de 50 millones como aficionados sobre una población de 288 millones. Entre 1948 y 2000, todos los campeones mundiales fueron soviéticos o rusos, salvo el norteamericano Bobby Fischer, en 1972. Sobre esas cifras y la realidad de la ex URSS, el exiliado soviético Viktor Korchnoi, en declaraciones, ironizó: “Y por entonces ¿qué otras cosas podía hacer un ciudadano soviético en invierno además de beber vodka y jugar ajedrez?“.

 

España encabeza los países que más trabajan con el ajedrez en aplicaciones sociales como método de lucha contra el envejecimiento cerebral, enfermedades como el Alzheimer, niños con TDAH (trastornos por déficit de atención con hiperactividad), autismo, Asperger, en rehabilitación de drogadictos y en servicios carcelarios.

Juan Antonio Montero Aleu, psicólogo deportivo, presidente del club Línex-Mágic de Mérida, es el principal artífice de que Extremadura sea referencia mundial en estas aplicaciones. Y es reconocido el psiquiatra Hilario Blasco Fontecilla por su experimento en el Club de Ajedrez 64 de Collado-Villalba, avalado por el hospital Puerta de Hierro, con el que demostró que el ajedrez puede ser una terapia sustitutiva de los fármacos en casos leves de TDAH. “En España hay al menos 300 colegios donde el ajedrez es asignatura obligatoria en más de un curso, y más de mil donde es optativa o extraescolar. Siguiendo la recomendación del Parlamento Europeo (con el apoyo de 415 eurodiputados), el Parlamento de Canarias tomó en diciembre de 2012 la decisión por unanimidad de todos los partidos políticos de que el ajedrez sea asignatura obligatoria en esa isla. Pero aún no han podido aplicarla por falta de profesores preparados“, contó Leontxo García, periodista del diario El País y medalla al Mérito Deportivo otorgada por el gobierno español en 2011 por su contribución al desarrollo del ajedrez.

El 11 del mes último, la comisión de educación de la cámara de diputados instó al gobierno español a que implante el programa Ajedrez en la Escuela, en el sistema educativo, de acuerdo con las recomendaciones del Parlamento Europeo. El pedido será tratado por la comisión sectorial del Ministerio de Educación, cuya decisión será vinculante porque están representadas todas las comunidades autónomas.

Pero la enseñanza del ajedrez en las escuelas es otra cosa. Su inclusión no busca un crecimiento deportivo; de los colegios no surgirán campeones mundiales. El objetivo es que de las aulas egresen niños a los que el ajedrez les brinde herramientas para desarrollar sus talentos.

¿A qué padre no le gustaría que su hijo aprenda a pensar y a desarrollar su creatividad, que aprenda hábitos de pensamiento para lidiar de manera autónoma con problemas diferentes y escenarios cambiantes?“, preguntó Marina Rizzo, directora del taller El Caballito de Palermo, donde trabaja con niños desde los 4 años. Y completó: “No tenemos idea real del futuro, pero el desafío es preparar a los jóvenes para ese mundo que apenas vislumbramos. Con la práctica del ajedrez se entrenan en la toma de decisiones, hacen una pausa entre el deseo y la ejecución, analizan otras alternativas, proyectan el futuro con planes a corto, mediano y largo plazo, y toman conciencia de las consecuencias de sus actos. Desde esta perspectiva es fundamental que el ajedrez llegue a más niños, jóvenes y docentes de diferentes niveles“.

Juan Luis Jaureguiberry, coordinador del Plan de Ajedrez Escolar del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, explicó: “Que niños tan pequeños, incluso con «problemas escolares», aprendan tan bien y tan rápido algo tan difícil como jugar al ajedrez motiva nuestra investigación sobre los elementos modélicos que la enseñanza del ajedrez tiene para ofrecerle a la educación en general: 1) El placer: le damos la posibilidad de divertirse mientras aprende. 2) El material concreto: el juego acompaña al niño en su proceso de construcción del pensamiento lógico abstracto desde el pensamiento lógico concreto. 3) Lo imprevisible, el problema abierto: con reglas estrictas y un espacio reducido, el juego ofrece un territorio infinito para desplegar la imaginación con problemas que tienen más de una solución válida. 4) La integración del saber: el niño tiene que utilizar todo lo que sabe en la práctica, en cada jugada, no trabaja con conocimientos teóricos compartimentados. 5) El poder: les damos poder a los niños para crearles problemas a otros niños y corregírselos. 6) La oportunidad: el niño que pierde no recibe un juicio condenatorio, sino que tiene revancha inmediatamente y eso lo motiva para aprender de sus errores y mejorar. 7) El niño docente: el niño que gana en poco tiempo empieza a enseñarles a sus compañeros de juego porque aprende a disfrutar de superar situaciones cada vez más difíciles“.

 

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