Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

El 70% de las multas a los colectiveros son por cruzar en rojo

Cada nueve minutos un colectivo pasa la luz del semáforo en rojo. El relevamiento se realizó en siete de los diez cruces con más accidentes de la Ciudad. (CABA) De todas las señales de tránsito la más elemental son las luces del semáforo. Hasta los nenes más chicos saben que la luz roja significa que hay que detenerse. Sin embargo, en Buenos Aires increíblemente sigue habiendo muchos conductores que no lo respetan,...

Cada nueve minutos un colectivo pasa la luz del semáforo en rojo. El relevamiento se realizó en siete de los diez cruces con más accidentes de la Ciudad.

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(CABA) De todas las señales de tránsito la más elemental son las luces del semáforo. Hasta los nenes más chicos saben que la luz roja significa que hay que detenerse. Sin embargo, en Buenos Aires increíblemente sigue habiendo muchos conductores que no lo respetan, y entre ellos quienes deberían ser los más responsables: los colectiveros. Un relevamiento mostró que en las esquinas más peligrosas de la Ciudad cada 9 minutos un colectivo cruza en rojo.

El procedimiento para llegar a ese dato fue bastante simple. Este diario fue a siete de las diez esquinas porteñas más peligrosas donde el año pasado el SAME tuvo que atender más heridos por accidentes de tránsito a observar qué pasaba en los cruces durante algunas horas en dos días consecutivos.

Los resultados fueron sorprendentes e inquietantes. Por ejemplo, el martes, en la esquina de Córdoba y Azcuénaga, en el breve rato que va desde las 17.10 a las 17.35 cruzaron seis colectivos en rojo, tres de los cuales pertenecían a la línea 101. En tanto, el miércoles en Cabildo y Federico Lacroze no respetaron el semáforo cinco colectivos entre las 16.30 y las 16.57. Situaciones similares se vieron en otras esquinas en distintos puntos de la Ciudad: Córdoba y Callao, Constituyentes y General Paz, Corrientes y Pasteur, Crámer y Rivera, e Independencia y Salta.

Estos datos van en sintonía con las estadísticas oficiales. Según informaron en la Subsecretaría de Tránsito y Transporte del Gobierno porteño, la violación de luz roja es la principal causa de infracciones, tanto de las actas que se hacen a mano como las que se obtienen con las fotomultas y las cámaras de seguridad. Por ejemplo, entre las actas que realizan los agentes del Cuerpo de Tránsito, del total de multas que se le hicieron a colectiveros, el 70% (2.598) fueron por cruzar en rojo.

En general, la violación del semáforo no venía acompañada por exceso de velocidad, sino que tenía que ver principalmente con no perder el paso. De hecho, muchas veces los colectivos quedaban parados en las bocacalles y terminaban obstruyendo el tránsito en el cruce de los que tenían la luz verde.

Lamentablemente se trata de una conducta peligrosa que se sostiene desde hace muchos años. En 2011, por ejemplo, inspectores del Ente Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad se hicieron pasar por pasajeros y descubrieron que uno de cada tres colectivos violaba el semáforo. El año anterior, del total de los colectiveros que habían recibido alguna sanción por el sistema de scoring, el 90% había sido por cruzar en rojo.

Lo grave es que, al ser choferes profesionales a cargo de vehículos que transportan miles de personas por día, los colectiveros deberían ser los más cumplidores en el tránsito. “Son lo más antiprofesional, hacen todo lo que no se debe, hablan por teléfono, no respetan los semáforos, cuando doblan le tiran el colectivo encima al peatón. Hay una concurrencia de motivos: falta de interés en controlar y sancionar, y quelas pocas infracciones que les hacen no las pagan. Si el colectivero pagara de su bolsillo aprendería, y si la empresa tuviera que hacerse cargo perseguiría al chofer que cometiera más infracciones. Pero como no paga nadie, no importa. Es muy grave porque no se logra el efecto pedagógico y educativo de la sanción” se quejó Alberto Silveira, presidente de la ONG Luchemos por la Vida.

En tanto, Fabián Pons, presidente del Observatorio Vial Latinoamericano, agregó: “Hay dos tipos de infractores, los colectiveros que vienen circulando y pasan aunque el semáforo esté en amarillo o rojo, y los que salen antes. El 20% de los colectiveros que están en la primera fila arrancan antes de que la luz se ponga en verde y eso genera una gran siniestralidad, porque se cruzan con los que vienen cortando semáforos, especialmente motociclistas. El otro tema es la impunidad, ¿alguna vez alguien vio a un agente de tránsito que pare a un colectivero? Aunque los dueños de las empresas dicen que no es así, muchos choferes cuentan que si llegan tarde a las cabeceras tienen multas o penalidades, entonces hacen macanas para llegar a horario. Se necesita más educación para el conductor profesional. La capacitación que reciben no dista mucho de la que recibe cualquier conductor particular”.

Al tema de los controles se le suman otras medidas que fueron anunciadas pero nunca puestas en marcha. En 2010, tras la muerte de Facundo, un nene de 5 años que fue atropellado por un colectivo en Palermo, hubo una reunión de urgencia entre funcionarios del gobiernos nacional, de la Ciudad y la Provincia donde anunciaron que iban a colocar equipos de GPS en los 9.800 coches que circulaban por el área metropolitana para controlar la velocidad a la que viajaban. Además, se prometió que se iban a generar mecanismos para que los choferes tuvieran que pagar las multas por infracciones graves, y que se iba a facilitar el entrecruzamiento de datos para que se pudieran cobrar multas a colectiveros que tuvieran el registro tramitado en una jurisdicción y cometieran una infracción en la otra. Nada de esto se concretó.

Fuente: Clarin

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