Buenos Aires, 20/08/2017, edición Nº 2079

El 2014 dejó un saldo de más de una denuncia de vandalismo por día

(CABA) El vandalismo contra bienes públicos de la ciudad preocupa a los porteños: el año pasado hubo más de una denuncia por día relativa a pintadas o destrozos de esculturas y otros bienes. Según datos del Ministerio Público Fiscal, en 2014 se registraron 488 reclamos, nueve más que en 2013 y 94 más que en 2012. El gobierno porteño gasta hasta siete millones de pesos por mes -casi 84 millones...

(CABA) El vandalismo contra bienes públicos de la ciudad preocupa a los porteños: el año pasado hubo más de una denuncia por día relativa a pintadas o destrozos de esculturas y otros bienes. Según datos del Ministerio Público Fiscal, en 2014 se registraron 488 reclamos, nueve más que en 2013 y 94 más que en 2012.

El gobierno porteño gasta hasta siete millones de pesos por mes -casi 84 millones de pesos al año- para reparar daños ocasionados por vándalos en monumentos, frentes de edificios públicos y en cartelería urbana, entre otros. La cifra incluye también los gastos que ocasionan la reposición de cestos de basura robados y la quita de afiches y pegatinas varias.

Entre los casos más resonantes está el del parque Lezama, que recurrentemente es objeto de hechos de vandalismo. El último, el de la escultura de la Loba Romana, a la que le robaron las estatuas de Rómulo y Remo. Precisamente este caso llevó al Ministerio de Ambiente y Espacio Público a replantear la instalación de rejas, que no estaban incluidas en la remodelación integral de la plaza que se lleva a cabo actualmente. El enrejado generó polémica entre algunos vecinos y el gobierno porteño.

En el mismo parque Lezama, el Monumento a la Cordialidad Internacional, realizado totalmente en bronce, sufrió serios daños y la pérdida de varias piezas en 2009, y aún permanece deteriorado.

En la comuna 1, conformada por los barrios de Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución, se registró el mayor número de denuncias: 230, 48% del total. Le siguen la comuna 4 (Barracas, La Boca, Nueva Pompeya y Parque Patricios) y la 3 (Balvanera y San Cristóbal), con 44 y 38 casos, respectivamente.

Aunque hay denuncias, la dificultad en identificar a los autores de los hechos hace que la mayoría de los casos sean archivados: casi el 95% de las causas se desestiman, según admitió el Ministerio Público Fiscal.

El acto de dañar y ensuciar bienes está penalizado por el Código Contravencional porteño. El artículo 80 prevé que se castigue al infractor con 1 a 15 días de trabajo de utilidad pública o multa de $ 200 a $ 3000.

En el artículo 80 están incluidos los daños agravados en bienes o lugares públicos (parques, transportes, museos, escuelas, monumentos, estatuas, entre otros). Éste se configura como delito y se puede condenar hasta con cuatro años de prisión (art. 184 del Código Penal, inciso 5).

El daño a bienes públicos constituye el delito de «daño agravado» porque afecta un espacio que es propiedad de toda la comunidad y es vital en el día a día de los vecinos. La mayoría de las denuncias dan cuenta de los bienes destruidos, pero no contienen información sobre quiénes realizaron el daño. El desafío al que nos enfrentamos los fiscales es identificar a las personas que cometen este delito y aplicar la ley con sus correspondientes sanciones“, explicó a la nacion el fiscal general de la ciudad, Martín Ocampo.

Entre las denuncias que no fueron desestimadas en 2014 hubo tres mediaciones y tres probations que obligaron a los culpables a cumplir con tareas comunitarias, en algunos casos, y a pagar una multa.

Una de estas causas tuvo como protagonistas al grupo de alumnos de 5° año del colegio Liceo Francés Jean Mermoz, que provocaron destrozos en el Paseo de las Américas, situado en Belgrano, en ocasión del festejo por su graduación. Los jóvenes debieron solventar los gastos para reparar el parque, comprar y plantar 40 árboles y realizar tareas comunitarias en el Jardín Botánico.

La Fiscalía General de la Ciudad hace un seguimiento de estos casos. Si los imputados no respetan las penas, se reinician las causas y se toman otras medidas más severas.

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