Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Eduardo Costantini: “hay que pasar de una economía de consumo a una de inversión”

El creador de Nordelta habló sobre cómo cambiarán las expectativas del empresario y anticipó que invertiría USD 500 millones en la Ciudad.

(PBA) “Está lloviendo, pero estoy feliz”. Eduardo Costantini se acomoda en la silla, mira hacia el horizonte y como quien triunfó tras una larga batalla de siete años, celebra la finalización del Puente Laguna Garzón, que con su forma circular, une los partidos de Maldonado y Rocha, cerca de la ciudad uruguaya de Punta del Este.

El dueño de la desarrolladora Consultatio y creador de Nordelta fue un actor clave en la construcción de la estructura de hormigón que se sostiene con pilotes, pues invirtió casi USD 10 millones, el 80% del costo total de la obra. El interés principal es claro: generar una vía rápida de acceso a Las Garzas, el millonario proyecto de lujo de 240 hectáreas a veinte minutos de José Ignacio en el que ya invirtió USD 70 millones en los últimos años.

Construir el puente diseñado por el arquitecto Rafael Viñoly, donde se estima circularán 1.000 autos por día, no fue una tarea sencilla. Luego de muchas reuniones con vecinos de ambos partidos y el visto bueno de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, los empresarios Paolo Rocca (Techint) y Santiago Soldati, que tienen sus inversiones en la zona, no apoyaban el proyecto. “Ahora parece que están a favor del puente”, dice el empresario, mientras pide sin tapujos que ahora se hagan cargo de asfaltar los principales caminos.

La habilitación del puente coincide con el levantamiento del cepo cambiario, que atraería a más argentinos a comprar un terreno en el barrio privado. El “fin del fin”, como lo definió el presidente Mauricio Macri, encuentra la rápida aprobación del empresario, que pronto aclara: “Siempre dije que había que salir de inmediato del cepo, que no era complicado”.

“La Argentina tiene que pasar de una economía de consumo a una economía de inversión. Antes hubo una fiesta de consumo, pero la población no lo sabe, que se gastó todo el champagne, en vino, en fines de semana largos, en viajes a Miami subsidiados en 18 cuotas sin intereses”, asegura el creador del Museo de Arte Latinoamericano (Malba), enfocándose de lleno en la economía argentina. Y agrega: “Lo más difícil ahora es comunicar la situación”.

–¿Cree que habrá un freno en el consumo interno en 2016?
No necesariamente, un parate del consumo es un poco fuerte. Pero tiene que haber una disminución del gasto público, de los subsidios y un reacomodamiento del dólar como lo vimos, ajustar el mínimo no imponible, reconocer la inflación en los balances. Son cosas que van alineando el funcionamiento de la economía. Hay una apertura hacia el mercado de capitales, y todo eso efectivamente va a cambiar las expectativas del empresario.

–El mercado inmobiliario fue uno de los más afectados por el cepo. ¿Considera que se volverán a pactar las operaciones en dólares?
Este año ya hubo un fuerte rebote de ventas, luego de tres años de violentas bajas, por lo menos para nosotros en Nordelta y en Puertos del Lago. La gente anticipó el cambio. Entonces, las propiedades le ganaron al dólar en 2015, mientras en años anteriores había sido al revés. El mercado inmobiliario se volverá a expresar en dólares.

–¿Le sorprendió que se saliera tan rápido del cepo?
En todas mis declaraciones siempre dije que había que salir de inmediato del cepo, que no era complicado. Lo que sí es complicado es la política fiscal, y el pase de la devaluación a precios, el acuerdo con los sindicatos. Hay que evitar el Rodrigazo.

–¿Qué áreas son atractivas para invertir en el país?
Más allá del mercado inmobiliario que es nuestro interés, toda el área agrícola ganadera, como el vino y los aceites. Con la adecuación del dólar, también la industria del software, de servicios, que es incipiente en la Argentina, dentro de un contexto internacional muy complicado, porque no es el 2011 ni el 2007. Hay una tasa de crecimiento decreciente en el mundo. Hay una caída de las materias primas y un exceso de capacidad instalada en la industria manufacturera a nivel mundial.

–Con el nuevo escenario económico, ¿es imaginable otro proyecto como Nordelta en la Argentina?
Tenemos una liquidez global de USD 300 millones en Consultatio. Y lo que estamos viendo es la posibilidad de invertir eso en el país. En dos años, llegaremos a los USD500 millones de caja con los recursos de Bal Harbour, en la Florida. Pero a no ser que el terreno sea espectacular, no es tiempo como desarrollador de embarcarnos en un proyecto en EEUU, porque están en una fase contractiva. Hoy vemos oportunidades (de invertir) en la Argentina.

-¿En qué lugar del país haría una inversión de USD 500 millones?
Nosotros tenemos 1.700 hectáreas en el Tigre y 1.300 en Escobar. Es muy difícil tener otras 1.300 hectáreas cerca de la Panamericana y a menos de 45 kilómetros de la capital federal. Sí vemos la posibilidad de comprar tierras dentro la capital federal, donde tengo entendido que el gobierno de la Ciudad tiene intención de poner en valor de importantes fracciones de tierra. No quiero decir la zona, pero básicamente puede ser residencias o un uso mixto. NR

Eduardo Costantini

Fuente: infobae

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