Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Edgardo Cozarinsky habla de literatura en el Cultural San Martin

El jueves a las 19, en Sarmiento 1551, Cozarinsky dará una clase magistral gratuita, “Escrituras del yo”. Inscripción: letras@elculturalsanmartin.org (CABA) Edgardo Cozarinsky siempre es noticia y esta vez lo es por partida doble. En este momento vive en Buenos Aires, la ciudad que en otro tiempo alternó con París en un perpetuo nomadismo entre dos puntos. Mañana, en el Cultural San Martín, dará una clase magistral, “Escrituras del yo“, cuyo...

El jueves a las 19, en Sarmiento 1551, Cozarinsky dará una clase magistral gratuita, “Escrituras del yo”. Inscripción: letras@elculturalsanmartin.org

cozarinsky

(CABA) Edgardo Cozarinsky siempre es noticia y esta vez lo es por partida doble. En este momento vive en Buenos Aires, la ciudad que en otro tiempo alternó con París en un perpetuo nomadismo entre dos puntos. Mañana, en el Cultural San Martín, dará una clase magistral, “Escrituras del yo“, cuyo desarrollo parte de la pregunta acerca de quién es el yo que escribe sobre la página. Pero, además, en agosto aparecerá una nueva novela suya editada por Tusquets, En ausencia de guerra, sobre la que no quiere dar demasiados datos, pero de la que adelanta su texto de contratapa: “Una carta de 1977 encontrada en 2013 dentro de un libro de segunda mano… La llave de una caja de seguridad en un banco suizo, recibida de una persona muerta… De la pesadilla de la Historia resurgen los sueños traicionados y la especulación crapulosa de los años de plomo argentinos…

Cozarinsky es renuente a las fotos y, a veces, sus respuestas tienen una brevedad inusual para una entrevista, como si además de ser escritor, cineasta y dramaturgo, fuera también el creador de un nuevo género: el haiku periodístico. Es que pocas palabras le bastan para decir cosas interesantes.

–Usted habla de la literatura como de una forma de kintsugi, el arte japonés de destacar las rajaduras de la porcelana con resina de oro. ¿Por qué?
–En la filosofía que subyace en la práctica japonesa del kintsugi me pareció encontrar una metáfora de lo que uno hace en la creación, ya sea literaria o de cualquier otro orden: trabajar con las heridas que la vida te va dejando, no disimularlas sino convertirlas en materia primera de algo nuevo, que no hubiese podido existir de no haber vivido y quedar herido.

–Usted dará una charla sobre cuánto de personal y cuánto de ficcional hay en un texto escrito en primera persona. ¿Una escritura en tercera persona tiene menos elementos autobiográficos?
–Cuando un escritor escribe “yo”, ese “yo” ya es un personaje de ficción. El yo íntimo, por otra parte, se cuela en la tercera persona a veces más que en la primera. Lo que uno inventa es tan propio –lo que no pasó, lo que hubiese querido que pasase, lo que le deseo a un personaje– como lo vivido, que está recortado y “reescrito” por la memoria.

–¿Lo que escribe comienza por ser una frase insistente, una imagen, una historia o una palabra?
–Puede ser cualquiera de las posibilidades que menciona. Lo que importa es poner algo en la página y luego seguir lo que esas palabras te van marcando.

–¿Necesita un ámbito determinado para escribir?
–He escrito en cafés, pero lo que me resulta más propicio es hacerlo en casa, a la mañana temprano o a la noche tarde.

–¿Escribe primero a mano o sobre la computadora?
–Tomo notas a mano, todo el tiempo, en una libreta que llevo conmigo. Pero escribo –redacto, corrijo, hago “montaje”– ante la pantalla del Mac.

–¿Cuáles son los libros que tuvieron importancia decisiva en su escritura?
–Importancia decisiva es algo que pueden verlo de afuera. Yo solo puedo decir qué lecturas fueron cambiando mi mirada sobre el mundo, y por lo tanto sobre lo que escribo. En mi juventud, Henry James e –inevitablemente– Borges. En mi edad adulta descubrí los autores centroeuropeos, Joseph Roth sobre todo. Luego vinieron Danilo Kis y, sobre todo, Sebald.

–¿Qué es lo que más le gusta leer en la actualidad?
–Autores rusos del siglo XIX, releer sobre todo. Pero leo también lo que se escribe en nuestro idioma (quiero decir en Hispanomérica), de manera errática, a menudo parcial, pero siempre con curiosidad.

–¿Qué condiciones debe tener un libro de ficción para atraparlo?
–Es indefinible, puede ser el lenguaje, puede ser una observación sobre un personaje o una situación, aun una digresión. Pero es algo que debe surgir en las primeras páginas para hacerme continuar.

–Hay novelistas que parten de un plan inicial y otros que dejan que la escritura fluya. ¿A cuál grupo pertenece usted?
–Al segundo.

Fuente: Infonews

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