Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Ecobici acumula 200 mil usuarios y es difícil conseguir rodado en hora pico

Después de las 8.30 y luego de las 17 hay demoras de más de 20 minutos. Retiro y Parque Las Heras están entre las estaciones con mayor demanda.

(CABA) Los ciclistas dicen que hay una Ciudad que se descubre en dos ruedas. Que las barrancas, declives, silencios, ruidos y paisajes de Buenos Aires se conocen y almacenan de otra manera bajo tracción a sangre. Que las inclinaciones de las calles son un viaje a la infancia cuando están a favor, que hay avenidas en las que el viento siempre golpea de frente. Dicen que las bicicletas agregan otra velocidad en el tránsito y que ahora ellas también tienen hora pico, una demanda que no siempre coincide con la lógica que manejan los colectivos, subtes y autos.

Todos los días un ejército de ciclistas sale a la calle y plantea un modo de trasladarse cada vez más popular. Se calcula, según registros de la Secretaría de Transporte porteña, que se hacen 180.000 trayectos diarios en bicicleta y que 6.000 de ellos son con Ecobici, el sistema de transporte público que ya acumula 200.000 usuarios. Nació a fines de 2010 con tres estaciones y 72 bicicletas. Hoy suma 98 estaciones -mañana se inaugurarán otras dos- y 1.400 rodados.

A fuerza de pedaleo, el uso de la bicicleta talla una experiencia que parece difícil de adquirir detrás de un volante y con ventanas como filtro. También, genera comportamientos nuevos basados en su uso. Así, por ejemplo Federico Gavazza, de 33 años, sabe que si llega a la estación de Plaza Italia después de las 8:30 ya no encontrará ecobicis para retirar y que lo mismo le ocurrirá en Retiro después de las 17. Las razones son la demanda alta en esas franjas horarias, en esos sectores de la Ciudad. “Vivo a pocas cuadras de Plaza Italia y trabajo en Retiro. Uso la estación de Parque Las Heras como punto intermedio para conseguir bicicletas”, dice a Clarín. Es jueves a la tarde y acaba de bajar del 92 en Coronel Díaz y French. “En Las Heras suele haber disponibilidad y pedaleo lo que resta hasta Plaza Italia, en 15 minutos estoy en mi casa”, agrega, mientras activa en su celular la aplicación que destrabará el dispositivo que une el manubrio de la bicicleta con la estación.

Según registros oficiales, de los 200 mil usuarios del sistema, el 57 por ciento son hombres y el 43 mujeres. La mayoría tiene entre 25 y 35 años y un 14,5 por ciento son extranjeros. Victoria Montes de Oca, de 24 años, es uno de ellos. Nació en Venezuela y hace cinco meses llegó a Buenos Aires: desde el día uno utiliza las bicicletas porteñas. “Me muevo entre Plaza Las Heras y Parque Centenario. De mi casa al trabajo. El viaje me lleva entre 20 y 25 minutos. Al principio tardaba más, pero al hacerlo en forma constante mejoré el tiempo”. Para desbloquear las bicicletas usa una tarjeta magnética del Gobierno de la Ciudad, la aplicación aún no está disponible para su Windows Phone.

Rafael Llerena, de 32 años, mantiene los dos sistemas. En un bolsillo de la billetera guarda la tarjeta y en la pantalla de su celular hay un acceso directo a la aplicación. En caso que uno falle, el otro funciona como respaldo. Es abogado y cualquier trámite que tenga que hacer por Tribunales y Microcentro lo encara pedaleando. “El uso de las ecobici es cada vez mayor. Hasta ya tienen horario pico. En Tribunales durante el día hay muchos retiros. Al mediodía llegué a esperar 20 minutos para que una estuviese disponible. Pero no me molesta, peor es viajar en colectivo”, dice. De lunes a viernes avanza de traje por las ciclovías, el saco a veces queda doblado en el canasto de las bicicletas amarillas.

El fenómeno es estudiado por el Gobierno porteño. A través de un software que procesa grandes volúmenes de datos saben que las estaciones con más demanda son Retiro, Parque Las Heras, Pacífico y Congreso, que la franja en la que la que la mayoría sale a buscar su bicicleta es de 17 a 18 y que el viernes es el día con más viajes. También tienen datos que muestran que en los días hábiles los trayectos tienen un promedio de 40 minutos, mientras que en los fines de semana son más largos y se hacen como paseo: el punto de retiro y destino suele ser el mismo, lo que permite deducir un uso lúdico.

Victoria, de 28 años, no tiene estadísticas que fundamenten su experiencia, sólo el uso diario de una bicicleta pública que la traslada desde su casa en Recoleta hasta su trabajo en Puerto Madero.”En los últimos meses se me está haciendo difícil usarlas. En invierno somos pocos, pero llegan los días lindos y las bicicletas se ocupan rápido”. NR


Fuente: Clarín

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