Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

E-books: una oportunidad para revolucionar la educación

Los e-books abrieron una nueva veta en el mercado editorial al que Argentina aun no se ha integrado completamente. La nueva tecnología ofrece la posibilidad de generar cambios en la forma de educar a los chicos en la escuela y fomentar la lectura. (CABA) La industria global del libro se halla en una etapa muy diferente a aquella en la que se encontraba 5 años atrás. El ebook (libro electrónico)...

Los e-books abrieron una nueva veta en el mercado editorial al que Argentina aun no se ha integrado completamente. La nueva tecnología ofrece la posibilidad de generar cambios en la forma de educar a los chicos en la escuela y fomentar la lectura.

ebook tablet

(CABA) La industria global del libro se halla en una etapa muy diferente a aquella en la que se encontraba 5 años atrás. El ebook (libro electrónico) representa hoy una tendencia insoslayable, al punto de que en los Estados Unidos sus ventas ya superan el 20 por ciento del total. Los cambios también se verifican en el mundo en desarrollo: la India está edificando un nuevo esquema educativo a partir de una tablet que vendrá pre-cargada con textos.

Este año, en la Feria del Libro de Frankfurt –la más importante de la industria editorial– la estrella fue el libro electrónico. Los stands de tecnología se contaban por decenas: desde empresas de servicios coreanas hasta pequeñas start-ups (microempresas) de Sudáfrica, pasando por plataformas brasileñas de educación virtual. A diferencia de años anteriores, el miedo a la piratería ya no ocupó el centro de los debates: el énfasis estuvo puesto en la necesidad de experimentar con nuevos formatos y con modelos de negocio híbridos (venta de copias individuales, suscripciones, sistemas de acceso abierto).

Dadas las inmensas transformaciones en curso, se abre para la Argentina un tiempo de oportunidades, pero también de interrogantes y desafíos. Los puntos a trabajar son numerosos y podrían configurar una agenda nacional para el libro electrónico.

Entre las editoriales tradicionales, la era del temor quedó atrás. Sin embargo, son muchos los sellos argentinos que todavía padecen dificultades a la hora de trabajar en digital. ¿Cómo lograr que las editoriales locales dispongan del conocimiento y la tecnología necesarios para comercializar sus ebooks ? ¿Cómo podríamos estimular la consolidación de una industria nacional de libros electrónicos que resulte próspera y dinámica?

Para las librerías, la migración también suele constituir un proceso complejo, por cuestiones tanto comerciales como técnicas: de hecho, son pocas las que han conseguido incursionar exitosamente en la venta digital. ¿Cómo ayudar a las tiendas que decidan vender ebooks ? ¿Cómo garantizar un entramado de librerías en línea que cuenten con estándares de primer nivel y ofrezcan medios de pago adaptados al público argentino?

Nuestro país posee una activa red de bibliotecas populares, pero al igual que en Rusia o Brasil, la extensión del territorio nacional deriva en contratiempos logísticos cuando se trata de distribuir ejemplares impresos. ¿Tendremos que acelerar la conformación de salas de lectura digital? ¿Podríamos lograr así que los futuros lectores accedan a un surtido catálogo de obras? En este caso, ¿qué vinculaciones habría que establecer con los otros eslabones de la cadena, en particular con las editoriales y las librerías?

El libro electrónico tendrá un impacto inmenso en escuelas, universidades y otros centros de enseñanza. ¿Qué dispositivos recomendaremos a los estudiantes? A decir verdad, las PCs y las laptops son muy útiles para la escritura, pero no siempre resultan la mejor opción para la lectura. Respecto de los contenidos, ¿qué materiales ofreceremos? ¿Serán textos y aplicaciones creados de la nada o se producirán en colaboración con el sector editorial? Por otro lado, ¿en qué formatos trabajaremos? El PDF aún se justifica para determinados ámbitos, pero existen otras extensiones que se adaptan mejor a pantallas de tamaño variable.

Esta es apenas una pequeña muestra de las preguntas que debemos plantearnos. No existen respuestas simples ni universales: las soluciones duraderas surgirán de la exploración y de la puesta en común de resultados, a todo nivel: sector público, cámaras, editoriales, librerías, bibliotecas, empresas tecnológicas, escritores, lectores, universidades y demás actores.

Sean cuales fueren las vías que elijamos, el impacto sobre la lectura, la escritura y la educación será gigantesco.

Fuente consultada: Clarín

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