Buenos Aires, 16/12/2017, edición Nº 1858

Diez cosas que los hijos de los noventa tienen en común en cualquier parte del mundo

Una generación marcada por la transición digital, las series norteamericanas y la animación japonesa, aparte de la última camada que jugó en las calles antes de la “hiperconectividad de internet”. (CABA) Los noventas se caracterizaron por la transición hacia la comunicación digital. Un mundo globalizado gestó una camada de jóvenes, hoy sub 20 y sub 25, marcados por las mismas influencias musicales, televisivas y cinematográficas. Transición tecnológica. Manejan con la...

Una generación marcada por la transición digital, las series norteamericanas y la animación japonesa, aparte de la última camada que jugó en las calles antes de la “hiperconectividad de internet”.

noventas

(CABA) Los noventas se caracterizaron por la transición hacia la comunicación digital. Un mundo globalizado gestó una camada de jóvenes, hoy sub 20 y sub 25, marcados por las mismas influencias musicales, televisivas y cinematográficas.

Transición tecnológica.

Manejan con la misma facilidad el último iPhone que aquellos anticuados y hoy obsoletos walkmans. Y el hecho de que para escuchar la misma canción una y otra vez tuvieran que rebobinar el casete no los espanta tanto como a los milenians.

Salir a jugar.

Si bien estaba la Playstation, había ratos y tardes enteras para salir a la vereda, al parque o la casa de amigos a jugar.

Referencia cultural en los ochenta.

Los niños de los ochenta tienen muchísimo en común; más que los del nuevo milenio. Ciertas cosas muy icónicas de los 90 nacieron durante los 80, como Dragon Ball. Y que la música de la década anterior aún sonaba lo suficiente.

Series y sueños.

De la mano de historias de aquella época, se marcó a una generación con una impronta “optimista” por medio de su ficción –televisiva y cinematográfica –, que llenó con principios que aún hoy mantenemos, tales como sigue tus sueños, cree en ti mismo, nunca te rindas y esas cosas que las películas y los programas de acción y fantasía para niños.

Juguetes rarísimos.

Durante la primera infancia prevalecía el juego con muñecos de vieja escuela. De a poco aparecieron artefactos como los tamagotchis, una mascotita virtual, o el skip it, una bola de plástico con una cuerda para atar al pie y saltar para hacer girar en un movimiento que requería mucha coordinación.

Abanico musical.

Con influencia directa en los ochenta, se llegó a los noventa, junto a su apertura global en difusión, a conocer un montón de bandas y sonidos, que dieron para todos los gustos.

La animación japonesa a la cabeza.

Otro símbolo de los noventa es la proliferación de la animación japonesa que hizo a cada niño fanático de al menos uno de esos programas -ya fueran conocidísimos como Pokémon, Digimon, Sailor Moon y tantos otros o menos conocidos y más para gustos, como Shinzo o Inuyasha -.

Música de aquí y allá.

Los noventa fueron una época dorada en la producción y distribución de animación. En consecuencia, sus bandas sonoras se hicieron parte de los grandes éxitos de toda una camada joven.

Cosplays.

Se puso de moda, y se hizo normal, la vestimenta en convenciones o reuniones temáticas vestirse como los personajes de series favoritas. Hoy las nuevas generaciones lo toman como algo normal, cosa que antes podía despertar caras raras y de asombro.

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