Buenos Aires, 28/07/2017

Dietas y terapias alternativas detrás del éxito de los atletas de Río

Como nunca antes, las dietas modernas se metieron en la agenda olímpica

(CABA) Como nunca antes, las dietas modernas se metieron en la agenda olímpica. Desde luego, los atletas siempre tuvieron el imperativo de una vida sana. Pero las nuevas dietas, como la paleo, que suprime las harinas, parecen haber llegado para quedarse. Y también los tratamientos alternativos, para acelerar los tiempos de recuperación. Michael Phelps, con su espalda marcada, también fue otra de las revelaciones. Luis Scola y Emanuel Ginóbili adoptaron la dieta paleo, sin harinas ni azúcares y con muchas frutas y verduras. Ahora, en las rondas de mates con el equipo no hay bizcochitos ni facturas. “Hay comida sin gluten: criollitas, tostadas, unos bizcochos especiales. Todo sin glúten. Empezaron Scola y Ginóbili hace algunos años y contagiaron a los más jóvenes, como Laprovíttola o Campazzo”, dice un integrante de la delegación.

En declaraciones previas, Scola admitió que el 90% de los carbohidratos que consumía provenían de frutas y verduras. “Me siento mejor que nunca, ya no puedo volver a mi estilo anterior de alimentación”.

Históricamente, los atletas se cargaban de carbohidratos (energía para sus músculos) con la ingesta de fideos, arroz, papas y carnes. Pero la dieta paleo, que imita el estilo de alimentación del paleolítico, fue ganando terreno entre los atletas. No solo la Generación Dorada, sino también varios futbolistas, como Messi y Agüero, lo incorporaron para mejorar su rendimiento. “La fuente de energía para los atletas antes eran las pastas. Ahora muchos eligen una dieta paleo, que otorga energía a través de hidratos de carbono refinados, no tan procesados. Y la fuente de eso son las frutas”, explica el médico deportólogo Norberto Debbag.

Pero no todo tiene que ver con dietas. El mútiple campeón olímpico Michael Phelps sorpendió al mundo por sus 21 medallas de oro y también por unos moretones morados y circulares en su espalda. Es un tratamiento médico alternativo conocido como Ventosaterapia o “cupping”, que consiste en aplicar vasos de vidrio caliente sobre la piel para disminuir el dolor y mejorar la circulación sanguínea. “Las ventosas ayudan a extraer la sangre en la zona afectada, lo que reduce el dolor y acelera la curación de los músculos sobrecargados de trabajo”, dijeron desde el equipo de Phelps. La técnica de las ventosas también es utilizada por la nadadora Natalie Coughlin, medallista olímpica en el estilo espalda. “Es una técnica china muy antigua. A veces los nadadores tienen pequeñas rupturas en las fibras musculares, que no llegan a ser desgarros. Este tratamiento mejora la irrigación en la zona y acelera la recuperación”, dice Debbag.

El ciclista italiano Vincenzo Nibali, que compitió en la prueba de ruta y además ganó el Tour de Francia en 2014, practica acupuntura para mejorar el descanso de sus músculos.

Otro caso: el pivote del Dream Team, DeMarcus Cousins bajó 9 kilos en la preparación para los Juegos Olímpicos con una nueva modalidad del yoga, conocida como Bikram, que consiste en practicar los ejercicios en un ambiente de 40 grados. En el equipo estadounidense del basquet, Carmelo Antonhy es otro de los que practica la dieta paleo y bajó más de 10 kilos.

Juan Martín Del Potro es otro de los atletas que cuida todo los detalles. Al tiempo que se recuperaba de sus lesiones en las muñecas, empezó una dieta libre de excesos, cuidando al detalle el origen de los alimentos que consume. Novak Djokovic es otro superatleta con dieta paleo. En 2011 descubrió que era celíaco, dejó las harinas y adoptó una modalidad de dieta sin gluten ni azúcar. Pero con el correr del tiempo fue eliminando cada vez más las carnes rojas, al punto de que solo ingiere pescado. Un consuelo: perdió en primera ronda y en la villa olímpica hay hamburguesas gratis las 24 horas. NT

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