Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Dicen que el dinero que iba al dólar o propiedades, ahora va al banco

Sin acceso al mercado de divisas y con el consumo estable, los depósitos en pesos se dispararon hasta 70%. Nace la ‘inversión parking’ de corto plazo “hasta ver qué pasa”.   (Ciudad de Buenos Aires) Con crecimiento económico, gasto público y emisión monetaria, un mar de pesos inunda las calles. Con restricciones a la compra de dólares, histórica elección de los argentinos, y el mercado inmobiliario pinchado, ¿dónde están fluyendo...

Sin acceso al mercado de divisas y con el consumo estable, los depósitos en pesos se dispararon hasta 70%. Nace la ‘inversión parking’ de corto plazo “hasta ver qué pasa”.

 

(Ciudad de Buenos Aires) Con crecimiento económico, gasto público y emisión monetaria, un mar de pesos inunda las calles. Con restricciones a la compra de dólares, histórica elección de los argentinos, y el mercado inmobiliario pinchado, ¿dónde están fluyendo los pesos? En buena medida, a los bancos, donde crecen con fuerza los depósitos grandes y medianos, para estacionarse por un corto plazo a la espera de “ver qué pasa”, según contaron diversas fuentes del mercado.

Cortoplacismo. Tiempo para pensar y resguardar parte del poder adquisitivo con tasas que suben levemente pero que no alcanzan a compensar la inflación, es todo lo que los ahorristas pueden pedir a las colocaciones en los bancos.

Tres entidades consultadas por el diario Perfil coincidieron en que el cortoplacismo sigue siendo la regla en el sistema. “Las operaciones se pactan por un promedio de 45 días y en el mejor de los casos en sesenta días”, observó un ejecutivo de banca privada quien agregó que los montos promedio es de $ 65 mil en las entidades orientadas a los segmentos de mayores ingresos, mientras que en los bancos que apuntan a sectores medios, la cifra desciende a $ 45 mil. A su vez, para tentar a los ahorristas, los bancos pujan ajustando las tasas que se mueven al alza.

Daniel Marx, director ejecutivo de Quantum Finanzas, opinó: “El crecimiento de las colocaciones de las compañías es muy importante y da la impresión que después van a buscar Fondos Comunes de Inversión, la compra de títulos dollar-link y títulos ajustados por Badlar”.

El ahorro de los asalariados de mejor poder adquisitivo, las ganancias de las empresas y la riqueza que produce el campo, hasta la imposición del cepo cambiario, encontraba en las divisas y en la compra de “ladrillos” las principales vías de inversión.

La venta de propiedades presentó una fuerte baja en los últimos meses. Tan sólo en Capital Federal, el número de operaciones retrocedió 35%, el derrumbe más importante desde hace tres años, según los datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad, mientras que en todo el país, la actividad de la construcción retrocedió en agosto 8,1% en la serie desestacionalizada con respecto a julio pasado.

Por otra parte, el patentamiento de automóviles registró en septiembre una pronunciada caída del 23,9%, con un retroceso del 16%, en comparación con agosto de este año de acuerdo con la información difundida por la Asociación de Concesionarios de Automotores de la Argentina (Acara).

El pedido reiterado de la presidenta Cristina Kirchner de “pensar en pesos” se cumplió hasta ahora en forma parcial: los inversores piensan, pero aún no saben qué hacer con ellos. Los ahorristas no tienen un horizonte claro de inversión y es por eso que deciden quedarse líquidos y volcarse también a la colocación de plazos fijos. “Para el sistema financiero, se trata de una ‘inversión parking’, es decir que estacionan en los depósitos hasta decidir qué hacer. Es por eso que se dispararon más de 65%”, señaló un directivo de un banco internacional.

La demanda de dólares en la Argentina representa, a precios de este año, unos $ 65 mil millones, según datos de la consultora Econométrica. Es decir, que una masa equivalente al 2,9% del PBI, luego de las reglamentaciones cambiarias, busca dónde ir.

De acuerdo con los datos relevados por la firma, el sector privado orientó buena parte de su demanda de dólares a las colocaciones en el sistema bancario.

“Desagregando los depósitos privados, se advierte que las cuentas a la vista avanzaron en línea con la inflación, más algo de crecimiento (28,6%), en tanto que los depósitos a plazo fijo, al canalizar parte de la demanda que antes buscaba el dólar, crecieron al 50% interanual, de los cuales los depósitos a plazo de más de $ 1 millón (empresas) crecieron al 67%, con respecto al año pasado”, detalla un trabajo de la consultora.

Este salto en los fondos ingresados al sistema financiero refleja la evolución presentada por los agregados monetarios. El dinero circulante, sumado a los depósitos a la vista (conocido como M2) pasó del 30% interanual a diciembre de 2011, a 33,7% en septiembre pasado, según los datos del Banco Central.

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