Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Detuvieron a dos sospechosos por el crimen de la líder trans Diana Sacayán

El análisis de los llamados entrantes y salientes del teléfono celular de la víctima fueron claves para realizar las imputaciones.

(CABA) Dos sospechosos que conocían a Diana Sacayán fueron detenidos ayer por orden del juez de instrucción penal de la Capital Federal Gustavo Pierretti, acusados por el crimen de la militante por los derechos de las minorías sexuales. Las detenciones fueron el corolario de un trabajo de investigación que llevó adelante el fiscal Marías Di Lello, en colaboración con la titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), Mariela Labozzetta. Ambos detenidos, de entre 30 y 50 años, serán indagados hoy.

La página de Internet del Ministerio Público Fiscal informó que los arrestos fueron consecuencia de “una serie de operativos y allanamientos realizados en la Provincia de Buenos Aires”. El juez dispuso el secreto de sumario para preservar la identidad de los acusados. Fuentes cercanas a la investigación deslizaron que parece confirmarse una hipótesis: Sacayán conocía a su asesino.

Los indicios hallados en el departamento del barrio porteño de Flores se orientaban en ese sentido. Además del típico escenario de desorden que deja una situación de violencia, los investigadores encontraron drogas y preservativos usados. La determinación de rastros de ADN en esos elementos podría prolongar los tiempos de la investigación y la fiscalía impulsó una segunda línea de la pesquisa. Así, establecieron el número de teléfono celular que utilizaba Sacayán y rápidamente recuperaron el tráfico de llamadas y mensajes entrantes y salientes de los días previos al homicidio. De allí surgió la primera pista firme que llevó a las detenciones.

La tarea se vio dificultada en esa instancia por un problema tecnológico. Si bien en un primer momento circuló la versión que indicaba que una cámara de seguridad había detectado la presencia de una persona de baja estatura y contextura robusta ingresando al departamento de la víctima en horarios compatibles con la muerte, ello no fue más que una construcción de la literatura periodística. La cámara de seguridad ubicada en torno al edificio en el que vivía Sacayán no funcionó el fin de semana largo de octubre.

Sin embargo, a falta de imágenes, los testigos que desfilaron por la fiscalía habían descripto el movimiento de personas que advirtieron en el contexto del crimen. Tiempo informó el lunes pasado que “quedó establecido que la ventana de tiempo en que se produjo la muerte va desde las 21 horas del sábado 10 de octubre a la madrugada del domingo 11. Testigos que declararon en la causa, en su mayoría vecinos del edificio de la avenida Rivadavia al 6700 del barrio porteño de Flores, relataron el movimiento de personas en esa franja horaria”. El cotejo de esas declaraciones con los datos obtenidos de los entrecruzamientos telefónicos robusteció las sospechas.

Los investigadores obtuvieron entonces otro dato clave: la activación de antenas de los teléfonos con los que había tenido contacto Sacayán. Así dieron con los que coincidían con la zona de influencia del departamento de la militante trans. Entonces el fiscal pidió intervenciones telefónicas y, finalmente, los allanamientos y las detenciones.

“A partir de las primeras medidas de investigación, se pudo confirmar que se trató de una muerte violenta producida por heridas vitales realizadas con un arma blanca”, reportó la página web www.fiscales.gob.ar. Tal como informó este diario, “el arma utilizada para asesinar a Sacayán, un cuchillo de unos 30 centímetros de longitud, fue hallado en el lugar del hecho. La escena mostró un singular ensañamiento: múltiples heridas, un cadáver maniatado, un colchón cubriendo el cuerpo presuntamente colocado con posterioridad al deceso, ferocidad en el ataque“. No está claro aún el móvil del crimen, pero las fuentes consultadas indicaron que en las identidades de los detenidos podría haber algún indicio en ese sentido.

La causa sigue caratulada como femicidio, un delito que se enmarca en el de homicidio agravado y contempla como pena única la prisión o reclusión perpetua.

Diana Sacayán6

 

Fuente: Tiempo Argentino

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