Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Detuvieron a banda que se encargaba de robar autos de lujo para venderlos a concesionarias

La Policía bonaerense capturó a siete personas dedicadas al robo de vehículos de alta gama.

(PBA) Tenían toda la logística armada y aceitada. Durante al menos un año sus planes criminales no sufrieron contratiempos: robaban a pedido autos de lujo y vehículos utilitarios en la Capital y el conurbano; falsificaban la documentación y adulteraban las chapas patentes, y vendían los vehículos en concesionarias de Carmen de Patagones y Bahía Blanca, en territorio bonaerense, y en Viedma y Villa Regina, Río Negro.

Pero el “negocio” se les terminó: la organización fue desbaratada en las últimas horas cuando la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Morón detuvo a siete sospechosos de integrar la banda, y fueron indagados por el juez federal de Morón Néstor Barral, según adelantaron calificadas fuentes judiciales y policiales.

El supuesto financista de la organización y uno de los ladrones que robaba a mano armada los vehículos “encargados” no fueron localizados en los allanamientos y pesa sobre ellos sendas órdenes de captura. En los procedimientos ordenados por Barral, los detectives bonaerenses secuestraron un Audi Q5, un Mercedes Benz CLS350, un Mini Cooper, una camioneta Toyota SW4 y un Ford Focus, entre otros vehículos, documentación adulterada y chapas patentes.

La investigación, de la que también participó el fiscal federal Sebastián Basso, comenzó hace un año cuando la DDI de Morón, a cargo del comisario mayor Daniel García, recibió una comunicación en la que se daban detalles de una “banda que robaba autos por encargo para después venderlos en concesionarias del sur de la provincia de Buenos Aires” y de Río Negro.

“Acá sin dudas se desbarató una mafia que contaba toda una organización porque tenían preparado desde el momento del robo del auto hasta su comercialización; toda una red de delincuentes organizados”, sostuvo el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo en una conferencia de prensa.

Un calificado detective explicó que se sospecha que, en promedio, la organización llevaba dos autos por semana a las agencias de Bahía Blanca, Carmen de Patagones, Viedma y Villa Regina. El negocio, en los últimos 12 meses, fue millonario.

Fuentes judiciales y policiales identificaron a uno de los presuntos líderes de la asociación ilícita como Fabio Cruccianelli, oriundo de Bahía Blanca y radicado en una quinta de Gonnet, La Plata. También tenía alquilado un galpón en Berisso; supuestamente se usaba como depósito de maquinarias y artefactos de heladerías, pero según los investigadores era utilizado como lugar para “enfriar” los autos robados (esconderlos durante un tiempo después de la sustracción).

“Cuando los concesionarios pedían un auto en especial, la banda les encargaba el trabajo a sus gatilleros. Después, en un taller mecánico adulteraban las chapas patentes y el número de chasis” del vehículo sustraído, explicó un detective de la causa.

Según fuentes judiciales y policiales, Cruccianelli era amigo desde la infancia de Juan Suris, el ex novio de la vedette Mónica Farro y detenido desde enero de 2014 en una causa de narcotráfico y procesado por la emisión y venta de facturas truchas. En la causa de narcotráfico, Suris había sido absuelto pero la Cámara Federal de Casación revocó el fallo y ordenó la realización de un nuevo juicio.

Según un jefe policial que participó de la investigación, cuando Suris “perdió”, Cruccianelli se fue de Bahía Blanca y se instaló en Gonnet, donde alquiló allanada en las últimas horas.

La banda no sólo se dedicaba a vender autos de lujo: también, y a pedido de comerciantes y empresarios del sur bonaerense, robaba y comercializaba vehículos utilitarios.

“En uno de los allanamientos secuestramos motores de Ford Falcón. Eran utilizados para armar autos de competición de fibra de carbono, para correr picadas”, sostuvo una fuente judicial.

La investigación aún no terminó. Además de intentar detener al financista y al “gatillero” prófugos, los detectives policiales y judiciales intentarán determinar si los delincuentes tenían colaboración de funcionarios policiales y/o de registros automotores que les facilitaban la información de los autos robados y sus números de chasis y de motor.

MG

FUENTE CONSULTADA: LA NACIÓN

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