Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Detienen a la mano derecha de un jefe narco peruano en la villa 1-11-14

A pesar del pedido de captura internacional, el lugarteniente del capo Marco Antonio Estrada Gonzáles estaba al menos desde hace cuatro meses en la villa del Bajo Flores.

(CABA) Como en un cuento de Edgar Allan Poe, Rolando Jesús Huaura Antúnez estaba mucho más cerca que lo imaginado. A pesar del pedido de captura internacional librado por Interpol hace unos años, el lugarteniente del capo narco Marco Antonio Estrada Gonzáles estaba al menos desde hace cuatro meses metido en la villa 1-11-14, desde donde manejaba el negocio de venta y distribución de cocaína y paco para gran parte de la Capital Federal.

Sin embargo, su impunidad tuvo ayer un final abrupto. El hombre de nacionalidad peruana, conocido como “Rolly”, fue detenido por agentes de Drogas Peligrosas de la Policía Federal junto a un cómplice, mientras embolsaban dosis de esas drogas.

Cuando irrumpieron, los agentes Huaura Antúnez y su compañero intentaron tirarse por la ventana del departamento donde estaban, en un segundo piso del “sector peruano” de la villa. Pero igual fueron atrapados. La vivienda era uno de los puntos que los detenidos usaban para “estirar” la cocaína y el paco que luego saldría a la venta. No era el único espacio usado para eso. Durante el operativo, que incluyó diez allanamientos, los agentes encontraron otros dos lugares de acopio y fraccionamiento de estas sustancias.

En total, la Policía Federal secuestró aproximadamente 10 kilos de cocaína, 2.500 bolsitas con un gramo de paco o cocaína. Huaura Antúnez mantenía el método que había impuesto su jefe, el peruano Marco Estrada Gonzáles, más conocido como “Marcos”: envolver las drogas para su comercio minorista con cintas de colores para diferenciarlas. Los que tienen de color rojo son de cocaína y los de color negro, paco. Según explicó a Clarín una fuente del caso, con el paco compactado que secuestró la Policía se podían realizar unas 30.000 dosis.

Además, como consecuencia de los allanamientos ordenados por el juez federal Sergio Torres (a cargo de esta megacausa, que lleva más de cuatro millones de dosis secuestradas) se encontraron una ametralladora calibre 9 milímetros, dos armas de puño, municiones de todos los calibres y hasta tres chalecos antibalas.
Sobre el rol de Huaura Antúnez, una fuente de la investigación consultada por este diario fue clara: “Podemos decir que este hombre es el N° 2 de ‘Marcos’”.

Estrada Gonzáles estuvo detenido entre 2007 y 2014 y ahora goza de la libertad condicional hasta 2017, cuando se vence su pena, otorgada a partir de un juicio abreviado. Vive en un barrio cerrado de Ezeiza, el mismo que habita desde hace décadas el ministro de Seguridad bonaerense, Alejandro Granados. Según explicó una, “Marcos” se está “cuidando”. No obstante, creen que eso no le impide seguir manejando su estructura.

Al que también buscan por todo el mundo a través de Interpol es al hermano del capo narco, Fernando Estrada González, alias “Pity”. Estaría escondido en Perú, pero seguiría manejando el comercio de las drogas de la villa 1.11.14.

La megacausa que encabeza Torres desde 2009 lleva decenas de detenidos, incluidos varios de la cúpula de la organización, aunque parece imposible de parar. La villa 1.11.14 funciona como un centro mayorista de estas drogas que llegan desde Perú. A este barrio del Bajo Flores acuden dealers y clientes de distintos barrios de la Capital y del Conurbano.

La cocaína y la pasta base entran a la villa con métodos que van variando y allí, en casas y departamentos casi siempre inexpugnables, se fraccionan. El negocio está inundado de sangre. A mediados de 2000 la guerra entre bandas narco dejó más de 20 muertos en distintas masacres. Tal como contó Clarín, a principios de este mes asesinaron de cuatro tiros por la espalda al peruano Rusben John Ramos Noa, sobrino de un histórico líder de uno de los clanes y ex socio de “Marcos”.

capo villa

Fuente: Clarín

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