Buenos Aires, 18/08/2017, edición Nº 2077

Destinos | Un pueblo con buena gastronomía para disfrutar en familia

Tomás Jofré es un pueblo tranquilo, donde se puede disfrutar de una buena propuesta gastronómica, a tan solo 100 km de la Capital. (Ciudad de Buenos Aires) A unos 100 kilómetros de la capital, en la localidad de Mercedes camino a Navarro se encuentra este pequeño pueblo gastronómico ideal para una escapada de sábado. El verdadero nombre del pueblo es Jorge Born, pero es más conocido como Tomás Jofré, nombre...

Tomás Jofré es un pueblo tranquilo, donde se puede disfrutar de una buena propuesta gastronómica, a tan solo 100 km de la Capital.

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(Ciudad de Buenos Aires) A unos 100 kilómetros de la capital, en la localidad de Mercedes camino a Navarro se encuentra este pequeño pueblo gastronómico ideal para una escapada de sábado. El verdadero nombre del pueblo es Jorge Born, pero es más conocido como Tomás Jofré, nombre de la estación ferroviaria que pasa por el pueblo. Jorge Born fue un inmigrante belga que se dedicó a la industria cerealera en Buenos Aires. Fue uno de los fundadores de Bunge & Born y dueño de la empresa de ferrocarriles de la provincia. El entonces gobernador de Buenos Aires decidió llamar con su nombre al pueblo que se levantaría en la estación del km 98 del recorrido ferroviario. Durante la década de los 90, los ferrocarriles se privatizaron y el pueblo quedó casi abandonado, hasta que los pueblerinos vieron en el turismo gastronómico una salida a la crisis.

La totalidad del pueblo se extiende sobre 22 manzanas rodeadas por campos destinados a la pastura del ganado. Desde la entrada al pueblo uno ya puede ir planeando qué va a llevar a casa de alguno de los puestitos que ofrecen quesos, dulces caseros y el famoso salame quintero. Los domingos se realiza en la plaza una feria de artesanos donde se puede comprar todo tipo de productos locales.

Tomás Jofré cuenta con restaurantes en su mayoría especializados en pastas caseras y fiambres. Los dos más antiguos son Silvano y Fronteras, viejos almacenes de ramos generales donde se daba de comer, convertidos después en restaurantes. El más conocido es Silvano, el pionero del pueblo, abierto en 1924. Ofrece un menú sencillo con entrada de fiambres de la zona y galleta de campo, y luego se puede elegir entre sus famosos raviolones o tallarines caseros con manteca y queso o tuco de pollo. De postre, dulces en almíbar. 

Si tenés ganas de ir a comer un lechoncito, el lugar para hacerlo es la Parrilla Estancia El Gateado. Se puede ir a pasar el día, disfrutar del espacio abierto y comer distendidos con vista a la estancia.

Otra opción es Santa Victoria, donde sirven pastas, parrilladas y comidas típicas. Atención a los comensales gluten free: en Santa Victoria ofrecen un menú para celíacos, con tres tipos de pastas libres de gluten.

Cómo llegar: por Ruta 5 hay que ir hasta el km. 91, salir de la autopista, pasar por arriba de la ruta y seguir durante 8 km hasta la entrada de Jorge Born.

gentileza: guíaoleo

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